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La Cara en Marte y otras
Ilusiones de Óptica
publicado en 11/07/2006

Autor: Luis Ruiz Noguez

Corría el año 1976 cuando la sonda espacial Vikingo 1 sobrevolaba Marte y tomaba fotos con el fin de localizar el mejor lugar para que su hermana, la Vikingo 2, descendiera sobre el planeta rojo. Las misiones Vikingo enviaron a la Tierra más de 60 mil fotografías de la superficie marciana, y una de ellas, la tomada el 25 de julio de aquel año (foto 035A72) causó una revolución. La foto mostraba una región de Marte conocida como Cidonia (el nombre antiguo de Candia, capital de la isla de Creta). En este lugar hay una formación geológica que recuerda una cara humana (por lo menos en dicha imagen).

El efecto es una ilusión óptica debida al ángulo de iluminación muy bajo. En ningún momento la NASA trató de ocultar la fotografía, como pretendieron y afirmaron algunos ufólogos, ya que tan solo seis días después la dieron a conocer a la opinión pública emitiendo el siguiente comunicado de prensa: 

“NATIONAL AERONAUTICS AND SPACE ADMINISTRATION

VIKING NEWS CENTER

PASADENA, CALIFORNIA

(213) 354-6000

Viking 1-61

P-17384 (35A72)

July 31, 1976

PHOTO CAPTION

 

Esta fotografía es una de las tantas que obtuvo el Orbitador Vikingo 1,  en las latitudes del norte de Marte, cuando buscaba un lugar para que aterrizara el Vikingo 2.

 

La fotografía muestra mesetas erosionadas. La formación rocosa en el centro, que parece una cabeza humana, se formó por las sombras que crean en el observador la ilusión de estar viendo ojos, nariz y boca. El objeto tiene unos 1.5 kilómetros de largo (una milla), con el Sol en una posición aproximada de 20 grados. La curiosa apariencia de la imagen se debe a errores en los bits, enfatizados por la ampliación de la foto. La fotografía se tomó el 25 de julio a unos mil 873 kilómetros de altura (mil 162 millas). El Vikingo 2 llegará a su órbita marciana el próximo sábado (7 de agosto) con la intención de aterrizar a principios de septiembre”.

UNA CARA MUY FOTOGÉNICA

Esta fotografía no fue la única de la “Cara en Marte”, como comenzó a ser conocida popularmente. La siguiente Tabla, del Malin Space Science Sistems, muestra las imágenes obtenidas por el Vikingo ordenadas de manera decreciente en cuanto a su resolución. Las imágenes que se muestran son aquéllas que tienen una resolución mayor a los 400 metros por píxel.

FOTO             RESOLUCIÓN

*070A13         43 m
*035A72         47 m
*561A25         163 m
*673B56         226 m
673B54           226 m
*753A34         233 m
753A33           233 m
753A05           578 m
859A05           582 m
753A06           588 m
753A03           596 m
717A04           723 m
771A94           735 m
257S41           780 m
220S38           808 m
257S69           821 m
220S37           863 m
590A24           889 m

* Estas imágenes se incluyen en la página del MSSS.

Tres años después, dos técnicos que trabajaban para un contratista de la NASA (el Goddard Spaceflight Center) en Greenbelt, Maryland, un ingeniero eléctrico, Vincent Di Pietro, y Gregory Molenaar, un analista de cómputo, ambos sin experiencia en trabajos de geología marciana o fotointerpretación, volvieron a encontrar las fotos en los archivos fotográficos de la misión Vikingo. Las sometieron a ciertos programas de mejoramiento de imagen y concluyeron que eran artificiales.

La fotografía original de la “cara en Marte” está llena de puntos negros. Estos puntos corresponden a áreas que se perdieron durante la transmisión. Estas pérdidas de transmisión son un problema común en las comunicaciones espaciales. Si vemos con detenimiento las fotografías encontraremos que uno de esos puntos negros cae justo en donde esperaríamos encontrar uno de los orificios nasales. Esto hace que la foto se parezca más a una cara. Esto no les importó a Di Pietro ni a Molenaar y concluyeron que ese punto en realidad era la fosa nasal. Además dijeron que en el ojo derecho se podía ver una pupila, y debajo de él una lágrima. Incluso afirmaron que cerca de la “cara” se encontraban ciertas figuras piramidales que demostraban la tecnología marciana.

En efecto, en las regiones de Cidonia y Ellysium existen cierto número de pequeños montículos que parecen pirámides. Los geólogos que se especializan en desiertos conocen bien este tipo de estructuras, que aquí en la Tierra se forman por la acción de los vientos. La ciudad marciana muestra este tipo de estructuras orientadas, todas, hacia la misma dirección.

Carl Sagan notó que este tipo de formaciones, llamadas Dreikanters (de una palabra alemana que significa tres lados), también son comunes en la Antártica. Los fuertes vientos que fluyen siempre desde la misma dirección, durante años o siglos, van esculpiendo sobre montículos amorfos, curiosas pirámides de tres lados. Aunque los Dreikanters son pequeños, las “pirámides marcianas” son más altas debido a que en ese planeta los vientos son muchísimo más fuertes, alcanzando incluso poco más de la mitad de la velocidad del sonido

Como no todas las pirámides marcianas son completamente simétricas. Los crédulos sostienen que fueron dañadas durante alguna guerra marciana.

En los ochenta Richard Hoagland, un periodista especializado en temas científicos, tomó la estafeta de la “Cara en Marte” y publicó varios libros y artículos, y también apareció en diversos programas de radio y televisión.

Según Hoagland la “cara” y las “pirámides” están alineadas hacia el solsticio marciano (como si fueran una especie de Stonehenge) de hace miles de años. Para Hoagland, hace 500 mil  años, si uno se paraba en medio de la “Ciudad Inca”, el Sol caía directamente sobre la “cara” en el solsticio de verano.

La “Cara en Marte” se encuentra a 41° latitud norte y 9.5 longitud. Si uno procesa estos datos en un programa astronómico, tarde o temprano encontrará alguna alineación interesante. El problema se presenta cuando vemos que hace 500 mil años las condiciones del planeta Marte eran menos adecuadas para la vida.

LAS FOTOS DE 1998

Mark Kelly, un artista gráfico, hizo un reproceso de la imagen (reposicionando algunos detalles y añadiendo sombras a los “ojos”), lo que le da un aspecto más humano. Hoagland se refiere a este procesamiento de la imagen como “la versión adecuadamente procesada y orto rectificada”, es decir la fotografía más cercana a la imagen real (según Hoagland).

Diecinueve años después de las primeras fotografías, el 5 de abril de 1998, el Mars Observer sobrevoló nuevamente Cidonia. Poco después de la media noche de aquel domingo 5 de abril (12:39 AM PST) la Mars Orbiter Camera (MOC), colocada sobre el Mars Global Surveyor (MGS) obtuvo una fotografía de alta resolución de la “cara en Marte”. La imagen fue transmitida ese mismo día y dada a conocer el lunes, después de haber sido procesada en el MSSS.

Las fotos del Surveyor van cubriendo por fajas el terreno marciano y se amplifican y resaltan.

La foto se tomó 375 segundos después de la 220 vuelta sobre Marte. En ese momento la sonda se encontraba a 40.8° N y 9.6° W y a unos 444 kilómetros sobre la “cara”. El Sol se encontraba a unos 25° sobre el horizonte marciano. Michael Manlin, del MOC, y su grupo tomaron una nueva fotografía, unas diez veces más clara y en ella se veía que la cara era una formación natural. La foto tiene una resolución de 4.3 m por cada píxel, es decir, la máxima resolución obtenida hasta ese momento. La imagen cubre un área de 4.4 kilómetros de ancho por 41.5 kilómetros de largo.

En esta nueva foto se observa que el “ojo” es en realidad la sombra de un pequeño promontorio, casi inadvertible en la fotografía de 1976, la cual muestra un par de barrancos paralelos que parecían ser la “boca” y la “barbilla” del supuesto “rostro”. En las nuevas imágenes del Surveyor, el Sol alumbra dicha formación desde el lado contrario a como lo hacía en las tomas de 1976, eliminando así el casual efecto de sombras que daban cuerpo a la ilusión.  

Era invierno y una de las imágenes tomadas justo un día antes del sitio en donde había aterrizado la Vikingo 2, apareció completamente obstruida por las nubes. Este detalle hizo que los ufólogos no aceptaran el hecho de que la “cara en Marte” era, simplemente, una formación natural. Estos ufólogos dijeron que las nubes habían ocultado los detalles “artificiales”.

Los científicos del MSSS resultaron tener una enorme paciencia con esos ufólogos sonsos. Cualquiera los hubiera tirado de locos (lo que realmente son), pero en el MSSS se determinó volver a sacar fotos de esa zona con equipo sofisticado que muestra el relevamiento topográfico.

Nuevamente el 8 de abril del 2001, esta vez un día despejado de verano en Cidonia, para evitar las anteriores críticas, se tomó una nueva foto. El objetivo era tratar de resolver de una vez por todas el “misterio”. Jim Garvin dijo:

“Debimos girar la nave 25 grados para centrar el área en el campo de visión de la cámara. El grupo de Manlin capturó una fotografía extraordinaria utilizando la máxima resolución de la cámara. (Cada píxel de la imagen cubría 1.56 metros, en comparación a los 43 metros de la fotografía de 1976). Por lo general, los objetos se pueden distinguir cuando la imagen digital es tres veces el tamaño del píxel. Por consiguiente, si hubiera objetos en la fotografía, tales como aviones sobre el terreno o pirámides semejantes a las egipcias, o aún casas pequeñas, ¡podríamos reconocerlas fácilmente!”.

UN MAPA TRIDIMENSIONAL DE LA CARA

La foto se tomó a las 20:54 UTC (8:54 p.m., hora de Greenwich). El MGS estaba a 24.8° a la izquierda de la cara, y a unos 450 kilómetros. La imagen resultante tiene una resolución de 1.56 metros por píxel.

Esta fotografía se combinó con otra obtenida en junio del 2000 para procesar una tercera imagen, “en estéreo o en tercera dimensión”, con una visión desde la porción oeste de la meseta. Utilizando lentes de tercera dimensión (con un lente rojo en el lado izquierdo y uno azul en el derecho se puede observar el anaglifo de la meseta marciana en tercera dimensión).

Otros miembros del grupo del MGS (Garvin y Jim Frawley, del Herring Bay Geophysics), han estudiado cuidadosamente las mesetas utilizando un altímetro láser llamado MOLA a bordo del Observador Global de Marte. Este equipo puede medir la altura de los objetos con una precisión vertical de 20 a 30 cm, y una definición horizontal de 150 m. Las mediciones de la “cara de Marte” concuerdan con las de otras mesetas en la misma zona.

Con estas mediciones se pudieron hacer mapas tridimensionales de elevación que revelan la verdadera forma de este objeto, sin ninguna alteración por sombras y luces. En estos mapas no aparecen ni ojos, nariz ni boca.

Las imágenes de alta resolución proporcionadas por la MGS eliminan cualquier teoría esotérica edificada sobre ellas, mostrando con gran detalle el aspecto de las estructuras geológicas implicadas.

LA CARA DETRÁS DE LA CARA EN MARTE

Después de conocer las nuevas fotografías, Hoagland se refirió a la misión de la NASA para el 2005 y dijo que la nueva sonda a Marte “llevará una cámara que dará una resolución de unas cuantas pulgadas –y no de metro y medio. Verán la estructura y las vigas de los cubículos con los que está hecha la cara en Marte”.

Gary P. Posner, quien ha sido uno de los críticos más conspicuos de Hoagland, se pregunta qué dirá éste cuando se obtengan las nuevas fotografías y en ellas no aparezca nada. Él mismo responde y dice que, tal vez Hoagland reaccione así: “No me importa en absoluto, ya que estas fotos no pueden deshacer la matriz matemática en la que la cara en Marte está embebida”.

Posner, en un tono socarrón, encuentra dos nuevas interpretaciones a la famosa “Cara en Marte”:

“Ahora usted puede ver lo que intentaron construir los arquitectos de este inmenso monumento. Girando 180° la fotografía, tomada en abril del 2001, observamos una figura humana que abraza a una entidad tipo ‘gris’. El mensaje es, obviamente, muy profundo. Aunque, tal vez, no estemos viendo la foto en el ángulo correcto. Girando unos 65° podemos ver una cara de un gato monstruoso. ¡Hoagland tenía razón en lo referente a la componente felina de la cara!”.

Tiempo después, muy probablemente el mismo Posner, puso en Internet una serie de fotografías en la que se veía, indudablemente, el notable parecido de Hoagland con la “Cara de Marte”. ¿Será ésta la razón por la cual Hoagland insiste tanto sobre el asunto? ¿Es una especie de vanidad de su parte el tratar de encontrar el reconocimiento, a través de la “cara”, que nunca obtuvo por sus escasos conocimientos científicos? ¿O tal vez fue él quien hizo la cara utilizando sus “matrices matemáticas”, “física ultradimensional” y “máquinas de movimiento perpetuo”? Chi lo sa.

En la secuencia fotográfica siguiente podemos encontrar el verdadero origen de la cara de Marte.

A. Una foto con mucho grano de Richard Hoagland obtenida de un programa de televisión de la CNN.
B. La cara de Hoagland colocada sobre una superficie similar a las fotos de Marte en blanco y negro.
C.
Confundiendo los rasgos y fusionando las capas.
D. Continuando con la confusión y reorientando la “cara”, con falso color.

a. La vista del Mars Global Surveyor (1998) de la “cara”.
b. Ampliación del negativo de la misma imagen del MGS.
c. Esta versión es de Mark Nelly y muestra la “cara” iluminada desde la parte superior izquierda, una dirección de iluminación más normal para ver la “cara” y que se asemeja más a la foto original de 1976.
d. La famosa imagen de 1976 del Vikingo 1, en falso color.
e. Capas fusionadas D y d sugieren una semejanza más que aleatoria entre Richard Hoagland y la “Cara en Marte”.

X. Después de varios mejoras con computadora se ve que la imagen se parece más a una cara humana (¿o será realmente la de un alienígena?).

MÁS “EVIDENCIAS” DE LA CIVILIZACIÓN EN MARTE

Sin embargo la “cara de Marte” no fue la única “prueba” que presentaron los cultores de lo paranormal de la existencia de vida en Marte. Recordemos los famosos “canali” de Schiaparelli.

Cuando el Vikingo 2 envió las primeras fotografías de la llanura de Utopía (25 de julio de 1976), muchos creyeron ver un mofle, un volkswagen, un castillo, un carburador y una letra B y los números 2 y 8.

Jhon Brandenburg “descubrió”, en el Atlas of Mars, una “estructura artificial” en la foto 86A10 del Vikingo 1, en la planicie de Utopía (latitud 35°, longitud 212°). Se encuentra en un canal llamado Hrad Vallis que corre hacia la base de un volcán llamado Recates Tholus. La base del volcán se encuentra rodeada de mesetas y despeñaderos. Al final de la línea de despeñaderos se encuentra una meseta muy erosionada en donde se encuentra este objeto, una especie de cruz ank combinada con una cara con un tocado egipcio (según la interpretación del dibujante Tom Talley)

Los astrónomos ven la “cara de Marte” simplemente como una ilusión óptica, una pareidolia o un fenómeno conocido como Simulacra, prueba del poder de la imaginación humana. Pero los ufólogos y crédulos piensan que es una prueba de una civilización marciana. Incluso acusan a la NASA de haber destruido deliberadamente el Mars Observer (de mil millones de dólares) como una maniobra de encubrimiento.

Existen muchos otros ejemplos de patrones aleatorios que semejan figuras de animales o humanas. Están, por ejemplo “el panda” y el “hombre gritando” (¿George Washington?) que también fueron fotografiados en Cidonia por el Vikingo 1.

Algunos también creen ver al senador Ted Kennedy en una de las fotografías del Vikingo 1 en Utopía.

 “El Corazón” es una oquedad en forma de corazón de 2.3 kilómetros de ancho. Se trata de un graben con un flujo cercano de lava, situado cerca del flanco este del volcán Alba Patera, al norte de la región de Tharsis. Pero éste no es el único corazón. Existe otro, no tan bien formado, pero que demuestra las intenciones pacíficas y amorosas de los marcianos.

Otro cráter marciano muestra una carita feliz, pero nadie, en su sano juicio pensaría que tales objetos fueron creados de manera deliberada por una tecnología terrestre o extraterrestre. Entonces, ¿por qué debería ser diferente con la cara marciana? La primera foto de esta carita feliz la tomó el Vikingo 1 en 1976. En 1999 durante la expedición del Mars Global Surveyor (MOC2-89) se tomó una segunda foto.

El primer día de la segunda semana de marzo de 1999, durante los trabajos de relevamiento topográfico de la MOC se fotografió la “carita feliz” (Happy face) en el lado este de la Argüiré Planitia.

El cráter en donde se encuentra la carita feliz se llama, oficialmente, Cráter Galle y tiene unos 215 kilómetros de longitud. La fotografía se tomó con las cámaras de gran angular rojo y azul de la MOC. El tono blanco azulado se debe a la escarcha invernal. La iluminación proviene de la parte superior izquierda.

Hay otra región de Marte en la que una formación natural adopta la forma de la rana René. Esta formación se encuentra a un lado del Alba Patera, un volcán en el hemisferio norte de Marte. Un pequeño cráter es lo que forma el ojo. Esta formación fue fotografiada por primera vez por el mismo Vikingo 1.

TAMBIÉN EN VENUS

Una imagen de radar de Venus parece contener una vista de la cara de Joseph Stalin

Es más, Fotla Corona es una formación volcánica en Venus que se parece a Miss Piggy. Se formó cuando la lava caliente hizo una burbuja de magma (un domo) que luego se hundió dejando un anillo como si fuera un soufflé cocinado por manos inexpertas. En esta imagen el terreno rugoso aparece brillante, mientras que los colores oscuros indican el terreno plano. Es visible la figura de Miss Piggy, si uno observa detenidamente. El centro del cráter es la nariz, los dos cráteres en la parte inferior derecha, sus orejas, y las cicatrices que la circundan son sus cabellos. Esta formación tiene unos 200 kilómetros de diámetro. Los oídos y los ojos son formaciones volcánicas llamadas “pancake domes”.

Estas imágenes muestran que Venus es un planeta geológicamente activo.

Lo anterior implicaría, siguiendo la lógica de los crédulos, que existe una supercivilización que va de planeta en planeta esculpiendo las figuras de los Muppets. Llevando esta absurda suposición hasta sus últimas consecuencias, un escéptico español escribió un delicioso artículo en Internet (“La CIA y la NASA utilizaron un programa infantil de televisión para desprestigiar las Caras de Marte”) en el que se burla de los ufólogos y los pone en su lugar, enviándolos a ver “Plaza Sésamo” con el fin de elevar su nivel cultural.

De acuerdo con esta página, la NASA y la CIA confabularon contra la humanidad al contratar a Jim Henson e instarlo a crear un programa que presentara los personajes (Blas y la Rana Gustavo, en España; o Beto y la Rana René, en México) que aparecían en las caras de Marte y en los círculos de las cosechas, con el fin de desacreditar tan trascendental prueba de la existencia de vida en otros planetas.

ILUSIONES DE ÓPTICA

De acuerdo con los psicólogos, el sistema visual humano está organizado para buscar objetos cotidianos, principalmente antropomorfos, en patrones aleatorios. Es decir, existe una tendencia humana natural de ver caras en los más mínimos detalles y trazos.

Por ejemplo, los aztecas veían un conejo en la Luna, los europeos veían en ese mismo cuerpo estelar la cara de un hombre (“El hombre de la Luna”, como se le llamaba). Es un pasatiempo muy común en todo el mundo el tratar de ver animales o cosas en las formaciones de nubes. “El Viejo de la Montaña”, de New Hampshire, se ve a un lado del despeñadero. La bandera de Canadá muestra dos rostros enfrentados. Hace algunos años se tuvo que reimprimir los billetes canadienses de a dólar porque curiosamente la cabellera de la Reina se transformaba en un demonio. Todos estos son ejemplos de pareidolias.

Millones de personas cada día observan figuras de animales en las nubes, pero no hay en realidad ningún animal gigante en el cielo. El sentido de correlación del cerebro llena los detalles faltantes para dar esta ilusión (simulacra).

De vez en cuando la revista “The Journal of Irreproducible Results”, editada en Cambridge, Massachussets, publica fotografías como éstas de objetos vistos bajo el microscopio. Un grano de polen de una cebolla común, ampliado 4 mil 400 veces, se ve como una carita feliz estilizada. Dos protoplastos de plantas dan la apariencia de un par de enamorados besándose. El retículo endoplasmático del nervio óptico de un ratón parece la cara de un payaso.

En mis años en la Facultad de Química coleccioné varios de estos retruécanos visuales, siguiendo los pasos de Martin Gardner. Aquí muestro algunos de ellos, como una pepita de oro encontrada en Rusia que parece una bota (con todo y perforaciones para las agujetas) y que se le ha puesto el nombre de “La gran bota de oro”; una mariposa formada por los escurrimientos de calcita dentro de una caverna o gruta en Francia; un iceberg que tiene la forma de una mujer de espaldas con larga cabellera; un demonio triste y con chapas, que en realidad es la larva de un mosquito. Del reino vegetal también obtuve algunos ejemplos de estos curiosos fenómenos. Unas zanahorias se dan un abrazo amoroso. Un coco que tiene forma de foca.

Algunos lectores tal vez todavía recuerdan los billetes de cinco pesos que circularon desde 1925 a 1970. La emisión que circuló en la década de los sesenta tenía una curiosa firma, del Consejero del Banco de México, que parecía el perfil de Charles de Gaulle.

Otro autor que también presentó una buena cantidad de figuras encriptadas en el paisaje fue el caricaturista y viajero norteamericano Robert L. Ripley. Tenemos barcos, elefantes, caras y otras muchas figuras.

FIGURA Y FONDO

El primero en experimentar con la relación entre figura y fondo fue el psicólogo danés Edgar Rubin en 1915. Veinte años después publicaría “Principles of Gestalt Psychology”, en colaboración con K. Koffka. Por otra parte Molly R. Harrower, estudioso de los patrones de Koffka, relacionados con la cristalografía y la geometría, también llegaría a resultados similares: la relación entre las figuras y el fondo depende, entre otras cosas, de los antecedentes del observador, sus recuerdos, esperanzas, creencias, y de la forma en que estos antecedentes influyen en su observación.

La figura más conocida de Rubin es la copa con las caras, en la que se puede ver, indistinta y alternativamente, una copa o dos perfiles encontrados. Cuando se observan los perfiles, la copa se transforma en fondo, y viceversa. Esta ambigüedad en la figura llegaría a ser uno de los puntos de partida para los trabajos de Maurits Cornelius Escher, uno de los grandes pintores del siglo pasado.

En su trabajo de 1915 Rubin cita a Wassily Kandinsky, pintor abstracto que jugó con la forma y el color. Rubin llegó a la conclusión de que, excluyendo el color, las formas humanas o de animales son los principales puntos de atracción en patrones aleatorios. Esto quiere decir que el ser humano tiende a buscar este tipo de formas en lugares en donde no las hay. En el caso de la copa y las caras, la mayor parte de la gente observará los perfiles humanos por más tiempo, en lugar de la copa.

Rubin afirmó que las personas tienden a aceptar como fondo la parte mayor en contraste con la figura que cubre la parte más pequeña de una escena. La figura, escribió Rubín, “tiene una cualidad de objeto sólido, mientras que el fondo posee una cualidad de película”. La figura sobresale, el fondo ocupa un segundo plano.

El pintor mexicano Octavio Ocampo ha desarrollado y llevado al extremo la aplicación de este fenómeno ilusorio para cultivar un estilo iniciado por Salvador Dalí.

ILUSIONES DE ÓPTICA EN EL MUNDO DE LO PARANORMAL

Muchos ufólogos creen ver en un enorme macizo rocoso, conocido como Peña Bernal, que se encuentra en el Estado de Querétaro, multitud de figuras. Como la mayoría de este tipo de ilusiones ópticas, es necesario que alguien nos señale, en un dibujo o mediante trazos y descripciones in situ, para que podamos “ver” las figuras.

Así, en Peña Bernal tenemos un virgen, un anciano, una tortuga, un águila, una morsa, un rotweiller, un elefante y un chango. Todo lo anterior está aderezado con supuestas apariciones de OVNIS en el sitio y con tours de new agers para cargarse de energía. Las figuras son ilusiones ópticas mientras que los avistamientos son producto de la insolación.

Hace algunos años aquí en México y en parte de Latinoamérica se hizo muy famoso el peruano Daniel Ruzo, quien afirmaba ver figuras pertenecientes a una antigua civilización antediluviana (cultura masma, como él la llamó). Louis Pauwels y Jacques Bergier se ocuparon de su trabajo en “El retorno de los brujos”. Ruzo escribió un librito sobre sus “hallazgos” en Tepoztlán. Estuve con él antes de que muriera, pero nunca me convenció de la existencia de su “cultura masma”, y mucho menos de sus enrevesadas interpretaciones de las centurias de Nostradamus. Las tonterías de Ruzo ya estaban casi olvidadas hasta que el ufólogo argentino Alejandro Chionetti las exportó a España y ahí las revistas especializadas han tratado de revivir el asunto. Cuando Chionetti estuvo en México quiso que le acompañara a visitar a Ruzo, pero yo ya estaba cansado de los desvaríos del viejito.

En los setenta la revista especializada “Contactos Extraterrestres” publicó algunos artículos sobre lugares con formaciones rocosas peculiares, como Zacatecas o Puebla. Ahí se pueden observar figuras como perfiles humanos o una esfinge. Figuras similares se han ido publicando en una revista española después del artículo de Chionetti, y de otro artículo en donde mostraban una falsificación por computadora de las montañas aledañas a Machu Pichu.

Durante la boda civil de Joseph Gabardós y Verónica Lecha, de Cerdanyola del Vallés, se tomó una fotografía en la que muchos afirman ver una calavera. Pero todo es un efecto luminoso en las paredes de madera barnizada. Pura pareidolia que recuerda las famosas caras de Bélmez de la Moraleda.

ILUSIONES DE ÓPTICA EN EL CAMPO RELIGIOSO

Además del mundo de lo paranormal es el religioso, tal vez, el que más acapare casos de objetos inanimados en los que se quiere ver signos de Dios.

Durante poco más de dos semanas, Óscar García y quien esto escribe visitamos diversos sitios localizados en los Estados de México, Puebla, Hidalgo, Querétaro, Michoacán y el D.F. Vimos entre uno y cuatro sitios por día. En cada uno de ellos nos mostraban una figura religiosa (casi siempre la Virgen María) en lugares tan extraños como comales, árboles, piedras, sandías, puentes de autopistas, nopales… Cada vez que visitábamos un sitio, en el mismo lugar nos informaban de otros en donde habían ocurrido “milagros” similares. Muchas veces los sitios de referencia ya los habíamos censado. Llegó el momento en que decidimos parar esta investigación porque veíamos que no tenía fin.

La Virgen del Risco se encuentra en una pequeña iglesia del Municipio de Tlalnepantla. La Virgen del Comal apareció en la parrilla de una estufa de marca muy conocida. Estas formaciones son muy comunes en metales que son sometidos a altas temperaturas y no tienen nada de milagroso.

La Virgen del árbol (enésima versión). En esta ocasión se encontró en un árbol sobre el canal de aguas negras (que es en lo que se ha convertido el Río de los Remedios). Un sitio nada apropiado para la aparición de la madre de Cristo. Las ramas de los árboles, al desprenderse del tronco, dejan una figura que remotamente parece la silueta de la Virgen de Guadalupe.

La famosa Virgen del Metro. Una formación en un patrón aleatorio de los mosaicos en el piso de uno de los andenes de la estación Hidalgo del Metro. Otro lugar muy poco adecuado para que se aparezca la Virgen.

En ocasiones es la luz la que forma las figuras. En la iglesia de Atotonilquillo, Jalisco se veía este efecto lumínico sobre las paredes del templo. Si observamos detenidamente los ventanales de la iglesia, sería un milagro que, por su configuración, no formaran una figura que, con algo de imaginación, parece la de una persona con la cabeza inclinada (¿la Virgen?).

Gran sensación causó la supuesta aparición de la Virgen María en los cristales de un centro comercial en Clearwater, Florida. La imagen tenía unos 15 metros de altura por 10.5 de ancho. Nuevamente encontramos más fe que un fenómeno real. La Virgen, como tal, no se encuentra en esos cristales, pero sí una ilusión óptica debida a la interpretación de los fieles de manchas producidas por productos químicos de limpieza.

EPÍLOGO

La naturaleza ha encontrado un sinfín de aplicaciones en el mimetismo. Algunos animales engañan a sus depredadores echando mano de ilusiones de óptica debidas al efecto Rubin. Un ejemplo es la fotografía de un búho al lado de una mariposa. El quiróptero ha adoptado ciertas manchas en sus alas que semejan los ojos del búho, lo que intimida a sus enemigos.

La naturaleza genera estas curiosidades, pero detrás de la pepita de oro no hay ninguna bota, como tampoco se esconde la Virgen en las ramas de los árboles. Las zanahorias obviamente no hacen el amor, y los protoplastos nunca se besan. En todas y cada una de estas figuras no hay nada físico, sino simples interpretaciones mentales de figuras, manchas, trazos u objetos aleatorios.

Pero los ufólogos no se han dejado derrotar por los nuevos descubrimientos de la NASA en Marte. Ellos continúan buscando caras, señales y formas “artificiales” en el planeta rojo. Lo más reciente es la aparición de un video en el que se muestra una nueva cara llamada “El Rey de Marte”.

También han hecho malabares digitales. Dividiendo las fotografías de la cara en Marte en las dos mitades que se forman mediante un eje vertical, y luego uniendo las partes resultantes han encontrado otras “caras” aún más misteriosas. Una de ellas es la de Osiris, que porta una corona cónica y una barba crecida. Al girar 180 grados esta foto vemos que se transforma en un halcón.

Otra manipulación muestra al gato Sekmet, que los ufólogos presentan como el dios de la guerra.  Pero todas estas son, como hemos dicho, manipulaciones que no demuestran ni que los antiguos egipcios estuvieron en Marte ni que haya una civilización tecnológicamente adelantada en ese planeta, ni que haya existido alguna vez.

Lo único que podría demostrar una civilización tal sería encontrar monumentos como los que vemos abajo.

Como las manchas de Rorschach, la “cara” marciana nos sugiere el deseo de la humanidad de no estar solos en el universo. Los OVNIS, en su mayoría, al igual que la “cara en Marte”, son ilusiones de óptica debidas a una mala percepción de fenómenos naturales (o artificiales creados por el hombre).

Pero para aquellos que se preocupan y que realmente creen que hay una “cara en Marte” y que deberíamos responder al “mensaje”, les decimos que no hay nada de qué preocuparse, la misma naturaleza ya se encargó de responder por nosotros. Un globo terráqueo (como el que se muestra en la figura) le da nuestra mejor “cara” a los marcianos.

REFERENCIAS

-Anónimo. “Happy face” crater greets MGS at the start of the mapping mission. MGS MOC release No. MOC2-89, 11 march 1999”. Artículo en Internet.

-Anónimo. “Caption of JPL Viking”. Press release P-17384.

-Anónimo. “Cydonia defaced”. “Sky & Telescope”. Vol. 96. No. 1. USA. Julio de 1998. Pág. 20.

-Anónimo. “Mars global surveyor. Mars orbiter camera. Highest resolution view of ‘Face on Mars’”. Artículo en la página de Malin Space Science Sistems. 2001.

-Anónimo. “Mars Global Surveyor. Mars Orbiter Camera. Mars Orbiter Camera views the ‘Face on Mars’”. Artículo en la página de Malin Space Science Sistems, 1998.

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Las fotografías de Marte son de Manlin Space Science Sistems / NASA.

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Fotografía original (035A72) de 1976 de la “cara en Marte”.


Los tabloides, como el “Weekly World News”, le han sacado mucho jugo a la “cara en Marte”.


Alguien borró la carita.


La llanura de Cidonia.


La “ciudad inca”.



Richard Hoagland frente a una imagen de la “cara en Marte”. La de abajo es el resultado del “proceso” efectuado por Mark Kelly, en la que han aparecido unos labios gruesos.


Fotografía de abril de 1998. ¿Dónde está la cara?


Arriba, la imagen procesada por Moleenar; en el centro, la original de 1998; abajo, la misma imagen simulando una iluminación parecida a la de 1976.


A la izquierda la imagen de 1976, ya “procesada”. A la derecha la imagen del 2001. Sobran los comentarios.


La imagen sugiere que los monumentos en Marte fueron hechos por los productores del “Proyecto de la bruja Blair”.


Hoagland supone que existe una matriz matemática que da forma a la “cara”.


Las verdaderas “caras de Marte”.


La “cara felina” aparece al rotar 65° la “cara en Marte”. Las flechas señalan los ojos.


Arriba, secuencia que demuestra que la “cara en Marte” no es otra cosa que un busto de Hoagland. Abajo, esto es lo que realmente trataba de ocultar la NASA.



La letra B o el número 8 apareció en una de las fotografías que envió el Vikingo 2. El mensaje marciano es: “Por dos castillos y 8 Volkswagens les damos la tecnología para construir mejores mofles y carburadores”.



Otra “esfinge” marciana.




De arriba a abajo: El panda, George Washington gritando y  Ted Kennedy.



Corazones en Marte.



Los marcianos son pacíficos. Si H. G. Wells hubiera visto los corazones y la carita feliz, nunca hubiera escrito “La Guerra de los Mundos”.


La Rana René en Marte.


Imagen de radar de Miss Piggy en la superficie de Venus. Muy lejos de su adorado René.




Estas imágenes prueban que la NASA y Jim Henson han confabulado para apoderarse de las mentes infantiles.


Documento secreto, de los archivos de la NASA, que demuestra que los muppets vienen del espacio.




“The Journal of Irreproducible Results” muestra estas microfotografías: grano de cebolla o carita feliz; protoplastos o enamorados besándose; retículo endoplasmático del nervio óptico de un ratón o un payaso.




Una larva de un mosquito como un demonio triste, un coco con cara de foca, un iceberg como mujer de espaldas.



En el pelo de la Reina, en este billete canadiense de 1954, apareció una cara que algunos interpretaron como el diablo. Abajo, algunos todavía recuerdan los billetes de 5 pesos que circularon en los sesenta. La firma del consejero del Banco de México parecía el perfil de Charles de Gaulle.



Dos
ejemplos de la colección de Ripley



Ejemplos de la ilusión de Rubin en una copa y un jarrón.


En la “Silla de la Gioconda”, de Octavio Ocampo, no hay ninguna madonna. El pecho es un gato sentado; la cara es el reflejo del cuadro, etcétera. En el horizonte varias “caras de Marte” miran hacia el cielo.



En la parte superior panorámica de la Peña Bernal y una interpretación artística en donde se ve a la virgen.



Dos figuras encontradas en Puebla: un “perfil humano” y “la esfinge”.


La "cara de Machu Pichu".



La Virgen del Risco y la del Metro.



La Virgen de Atotonilquillo y los ventanales que dan lugar al fenómeno.



A esta formación se le conoce como el “Rey de Marte”.



Las nuevas caras de Marte.



Éstas sí serían pruebas irrefutables de una civilización tecnológica. Pero desafortunadamente hasta el momento no las hemos encontrado.


La “cara en la Tierra” es mucho más bonita que la marciana.

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