John Quinn era un agente del FBI asignado a la oficina territorial de Nueva Orleans. El 22 de mayo de 1950 recibió una curiosa fotografía de parte de un informador desconocido, quien decía que la había comprado a otro individuo por un dólar, y que “la ponía en manos del gobierno”, porque mostraba “a un hombre de Marte en Estados Unidos”. Se trataba de un evidente truco fotográfico. Para los agentes del FBI no fue difícil investigar que su origen había sido una revista publicada en Wiesbaden, Alemania. En la fotografía puede apreciarse un curioso ser “extraterrestre”, de un solo pie en forma de pedestal y cubierto con una especie de máscara antigás. El “hombrecito”, de aproximadamente 1.10 metros de altura, está flanqueado por dos policías militares. Uno de ellos le toma de la mano (una mano palmeada), mientras que el otro sostiene un recipiente conectado, a través de un tubo, con la máscara antigás. Se supone que era un superviviente alienígena de un accidente OVNI, que era escoltado por los soldados para llevarlo a la base militar. No se pudieron determinar las identidades de los soldados retratados, ni la localización de la base militar donde se pretende fue tomada la fotografía. La foto no se dio a conocer entre los medios ufológicos hasta 30 años después, en 1979, cuando Barry Greenwood, del grupo “Citizens Against UFO Secrecy”, CAUS (Ciudadanos Contra el Secreto de los OVNIs), aprovechando el Freedom of Information Act, FOIA (Acta de Libertad de Información), solicitó copia de este documento al FBI. Fue así como tiempo después el grupo ufológico “UFO Information Network” (UFOIN), obtuvo esta prueba de “la visita de seres alienígenas a la Tierra”, que luego sería publicada por William L. Moore en el libro del cual sería coautor con Charles Berlitz (“El Incidente”). No sabemos si el FBI sólo proporcionó una copia fotostática o si Moore, al darse cuenta del evidente truco fotográfico, trató de engañar a sus lectores publicando una fotocopia del documento, para maquillar un poco las manipulaciones del laboratorio fotográfico. El hecho es que no publicó la foto, sino sólo una fotocopia. LOS UFÓLOGOS “DESCUBREN” EL FRAUDE Doce años más tarde, la revista italiana “Il Giornale dei Misteri”, en su número de octubre de 1991, publicó la explicación del caso. Se trataba de una fotografía publicada originalmente en el rotativo “Wiesbadener Tagblatt” el 1 de abril de 1950. Era la ilustración de un artículo del periodista Wilhelm Sprunkel. El artículo reseñaba cómo un platillo volador había sobrevolado la ciudad de Wiesbaden, se había estrellado y el piloto había sido capturado por los soldados norteamericanos estacionados en una base militar cercana. El extraterrestre había sido trasladado al hotel Neroberg, de la misma ciudad, y mantenido ahí durante dos días, siendo sometido a diversos análisis e interrogatorios. No se informó cómo se estableció la comunicación. ¿Hablaba alemán o inglés? El artículo venía acompañado por dos fotografías. En la primera aparecía un platillo volador sobrevolando la torre de la catedral de Wiesbaden. La segunda mostraba al “marcianito”. Los oficiales norteamericanos acantonados en Wiesbaden tomaron con escepticismo la historia. Dos días después comprobarían que habían tenido razón. La edición del 3 de abril del “Wiesbadener Tageblatt” aclaraba a sus lectores que todo había sido una broma del Día de los Inocentes, que en los países sajones se celebra el 1 de abril (april fool’s day). La foto del platillo volador sobre la catedral no era sino el reflejo de la luz de una fuente sobre un cristal, y el alienígena era el producto de un cuidadoso fotomontaje, en el que un niño, que aparecía originalmente en la imagen, fue retocado y convertido en un extraterrestre de un solo pie. Al parecer la idea de esta broma había tenido su origen en las declaraciones de Ray Dimmick sobre un supuesto OVNI que se había estrellado en las inmediaciones de Ciudad de México. Si los alemanes se habían basado en un reporte originado en los Estados Unidos, los norteamericanos les regresaron la pelota plagiando la idea del reportaje. En la versión americana los sucesos ocurren en Arizona y también se publicaron dos fotografías: la del platillo volador (esta vez sobre el desierto, en lugar de sobrevolar una catedral), y la del “marcianito”, custodiado por agentes del servicio secreto, en lugar de policías militares. EL FRAUDE YA SE HABÍA DESCUBIERTO DIEZ AÑOS ANTES Sin embargo los ufólogos, crédulos como siempre, habían llegado tarde a la fiesta. La explicación a este caso ya se conocía desde 1981. En aquel entonces James E. Oberg, asesor de la NASA y miembro del comité ufológico del “Committee for the Scientific Investigations of Claims of the Paranormal”, CSICOP (Comité para la Investigación Científica de los Supuestos de lo Paranormal), estaba preparando la publicación de su libro “UFOs & outer space mysteries. A sympathetic skeptic’s report”, cuando contactó con Klaus Webnerr, quien había descubierto que todo fue un fraude del periódico alemán. Se trataba de la foto del hijo del fotógrafo Peter Scheffler, quien había llevado al niño a la base norteamericana de Wiesbaden para fotografiarlo con los policías militares y luego hacer el truco del “extraterrestre”. El extraño aparato conectado a la máscara antigás del “extraterrestre” no era más que el depósito extra de combustible, que se coloca en la parte trasera de los jeeps. Existe otra fotografía de esa misma secuencia en la que aparece el vehículo militar y se puede observar el depósito. En la fotografía del extraterrestre no se ve ninguna sombra de la manguera que conecta su máscara con el depósito. En definitiva, la foto del “marcianito” de Wiesbaden no era más que una broma perpetrada el Día de los Inocentes. - - - REFERENCIAS - Berlitz, Charles y Moore, William. “El incidente”. Plaza y Janés. Barcelona. 1981. - Oberg, James. “UFOs & outer space mysteries. A sympathetic skeptic’s report”. The Donning Company Publishers. Norfolk. Virginia. 1982. - Ruiz Noguez, Luis. “La conexión alemana”, en “Contacto OVNI”, edición especial “La Autopsia extraterrestre”. México. Noviembre de 1995, páginas 16-17. - Sierra, Javier. “Inocentadas cósmicas”. Más Allá. No. 34. Diciembre de 1991. |