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Calaveras y Esqueletos Extraterrestres
publicado en 11/07/2006

Autor: Luis Ruiz Noguez

A principios de marzo de 1977, la desaparecida revista mexicana “Contactos Extraterrestres” publicaba en su portada una impresionante fotografía de un cuerpo óseo con un pie de foto por demás elocuente: “¿Es esto un esqueleto extraterrestre? Descúbralo en este número”. En el interior de la misma aparecía un artículo de Fernando Téllez Pareja en el cual hacía referencia a un “esqueleto extraterrestre” encontrado por el licenciado Humberto Romero y Valencia en Playa Eréndira, Baja California.

Según la historia, un trabajador había hallado el esqueleto en la playa en medio de una “hogaza de arena” y se lo había dado al licenciado Romero. Los restos eran de un tamaño pequeño, pero contaban con una cabeza en forma de pelota de ping-pong con una trompa diminuta que tenía perforaciones a ambos lados. Según Romero, desgraciadamente se había perdido la cabeza, pues un niño la había confundido con un juguete y la había extraviado. Así pues teníamos en México un extraño esqueleto, al parecer extraterrestre, según el licenciado Romero.

No podemos afirmar que el artículo de Téllez haya dado la vuelta al mundo, pero sí estamos seguros de que se distribuyó, y muy bien, entre los interesados en el fenómeno OVNI de habla hispana. Tanto es así que pronto hubo una oleada de descubrimientos de osamentas “extraterrestres” en diversos lugares de América Latina.

El artículo de “Contactos Extraterrestres” y las fotos del esqueleto de Playa Eréndira fueron un duro golpe para mi escepticismo: ¿Tendríamos, al fin, la tan ansiada prueba de que estamos siendo visitados por seres de otros planetas? ¿Era éste el Objeto Ufológico Permanente?

Mi sentido crítico me impedía aceptarlo… tan fácilmente… y sin embargo ahí estaba el esqueleto…

Pronto tuvimos nuevas noticias. Esta vez venían del Perú. En el número 6, del 15 de septiembre de 1977, de la revista “Lo Insólito, dirigida por Álvaro Ruiz de Somocurcio y Zizi Ghenea, apareció el artículo “Enigma de Tumbes”. Se trataba, en esencia, de la trascripción de una carta, remitida a esta revista por el señor Jaime E. Rosillo M., acompañada de una foto “de un ser idéntico al de México”. La parte más importante de la carta decía:

“Aprovechando el descanso de fin de semana en mi trabajo viajé a Tumbes, donde tengo a mi familia, y conjuntamente con un grupo de amigos decidimos hacer un paseo a la playa de la ciudad de Zorritos; esto sucedía por el día 29 de julio del presente año. Ahí nos hemos quedado a pasar la noche en la orilla del mar. Al día siguiente, o sea el día 30, decidimos caminar hacia el norte hasta el balneario Santa Rosa en el mismo Zorritos. Siendo aproximadamente las 11:00 a.m. encontramos escondidos entre las arenas del referido, un esqueleto casi idéntico al que ustedes sacaron en el número 2 de su revista ‘Lo Insólito’ en las páginas 6 y 7 que tiene como nombre el artículo ‘De las extrañas cosas que se encuentran al seguir un rayo de Sol’ (1).

 

“En realidad la impresión que me causó fue muy grande ya que tenía en mis manos un ser hasta ahora desconocido y más que todo igual al encontrado en Playa Eréndira en Baja California por el abogado Dr. Humberto Romero y Valencia.

 

“Allí le envío una fotografía del mencionado esqueleto que tiene un largo de 8 cm, no tiene costillas ni espina dorsal como apreciará, el ancho del plexo solar es de 2.5 cm; la longitud entre los muñones de punta a punta es de 7.2 cm.

 

“Difiere del encontrado en Playa Eréndira como verá en la foto en sus muñones, tiene sólo dos vértebras cervicales, la parte del cóccix está incompleta, posee la misma ala ósea y bajo ella tiene 6 orificios en cada lado.

 

“Es mi mayor inquietud brindarles mayor información, pero me he visto obligado a mandarles una sola fotografía en una sola pose y la descripción por falta de tiempo y medios necesarios como para hacerle un análisis completo como el que le han hecho al encontrado en Playa Eréndira.

 

“El esqueleto lo tengo en mi poder en espera de que algún entendido en la materia analice, observe y trate de esclarecer su misterioso origen, pues aquí en Talara como en Tumbes lo han visto médicos, un paleontólogo y hasta un arqueólogo con el consiguiente misterio…”.

La anterior información no hubiera llegado a mis manos de no haber contado con la valiosa colaboración del investigador peruano Carlos Vega Ballón.

APARECEN MÁS ESQUELETOS

El siguiente golpe vino desde Ecuador. En la playa Tarqui, que pertenece al conjunto de playas localizadas en Manta, en ese país hermano, encontraron los restos de otro “extraterrestre”. Nuevamente la osamenta era muy parecida a la hallada en Playa Eréndira.

El 9 de septiembre de 1978 la agencia EFE distribuyó el siguiente cable: 

“EXTRAÑA OSAMENTA ENCUENTRAN EN ECUADOR

“Manta, Ecuador.- Osamentas de extrañas características encontradas en esta ciudad portuaria han hecho pensar que puede tratarse de restos de un ser extraterrestre. El hallazgo ocurrió el mes pasado, pero fue dado a conocer hoy por la prensa local, que señala que se trata de un cuerpo óseo sin forma definida, ancho en la parte alta y baja, y reducido en la cintura. La versión precisa que estas características son similares a las descritas en una crónica sobre seres extraterrestres, publicada recientemente por una revista mexicana”.

Era evidente que se refería a “Contactos Extraterrestres” y que la osamenta de Tarqui era muy parecida a la de Playa Eréndira. Pronto solicité mayor información a mis corresponsales en el extranjero y fue precisamente mi buen amigo, el ufólogo argentino José Luis Di Rosa, quien me haría llegar la declaración de Juventino Marcelo Montalbán Andrade, descubridor de este nuevo esqueleto. Juventino dijo lo siguiente a un medio de comunicación argentino:

“El día jueves 9 de febrero de 1978 me encontraba en las playas de Manta con mi familia y unos amigos. En un punto llamado Playa Tarqui hallé un caballo de mar; empecé a deambular en busca de más animales, mirando entre los desperdicios que arrojaba el mar. Pero de pronto vi algo que me atrajo mucho la atención y pensé que yo había visto antes aquel objeto; al acercarme comprobé que efectivamente era lo que imaginaba. Se trataba de tres esqueletos muy parecidos al publicado en la revista ‘Insólito’ del Perú. El más grande, que parecía ser el más completo, daba la impresión de ser una pequeña escultura de mármol, era muy blanco y muy duro (2), de estructura cartilaginosa… Tenía unos ‘huesos’ blandos ligados entre sí por esas fibras cerca del esqueleto; su tamaño era de unos 30 centímetros. No muy distante del esqueleto se hallaba otro más pequeño y casi junto a éste, otro más pequeño aún…


“Lo llevé a la Facultad de Ciencias Naturales de la Universidad de Guayaquil, donde no pudieron concretarme nada al respecto (3)”.

Pero ahí no quedaría la cosa. Poco tiempo después, el 15 de octubre de ese mismo año, y en el mismo Ecuador, dos jóvenes llamados Ecuador Consuegra Floril y Franklin Asensio Matías, relataron al periodista Jorge Fernando Armanza, de “El Telégrafo” de Guayaquil, haber encontrado en Playa Posorja, “colgando de una pequeña rama de árbol”, otros dos pequeños esqueletos, que se hallaban “como tomados de las manos”. El más grande medía 17 centímetros, mientras que el otro sólo llegaba a los 12 centímetros.  

El corresponsal de la revista ufológica argentina “Cuarta Dimensión”, Jorge E. Blonkhorn, quien también trabajaba para el diario “El Telégrafo”, entrevistó a los lugareños, quienes afirmaron que esas “cosas” son comunes en el lugar, en donde son conocidas como “licoteas”. Se dice que abundan en los ríos y en las playas contiguas a los manglares.

La historia de Juventino era muy similar a la de Playa Eréndira: el testigo encuentra los restos en una playa desierta y luego los envía a la Universidad, en donde no pueden identificarlos. Esta misma historia sería plagiada por un ufólogo y parapsicólogo español residente en Panamá.

EL ESQUELETO PANAMEÑO

En marzo de 1979, tan solo un año después de los sucesos de Ecuador y a dos años de que “Contactos Extraterrestres” diera a conocer el descubrimiento mexicano que desataría esta oleada de “esqueletos extraterrestres”, se encontraron otros de estos restos. Esta vez fue en una playa de Panamá. Nuevamente fue la agencia EFE la encargada de dar la noticia.

“ESQUELETO EXTRATERRESTRE HALLADO EN PLAYA SOLITARIA

 

“Panamá, 2 de abril.- Un extraño esqueleto, que podría ser el de un niño extraterrestre, según los primeros informes científicos, fue descubierto en una playa panameña a principios del pasado mes de marzo, se supo aquí.

 

“La extraña osamenta, de unos 30 centímetros de largo, es similar al famoso esqueleto de Playa Eréndira, encontrado en 1972 en el territorio mexicano de Baja California. El doctor Francisco Ramón de Aguilar, psicólogo y psiquiatra español afincado en Panamá, tiene bien guardado el esqueleto, al que considera uno de los descubrimientos más grandes para la humanidad. El doctor Aguilar es presidente del Centro de Investigaciones Panameñas Extraterrestres (CIPE) y ha pagado mil dólares al joven mensajero de otro doctor panameño, que fue quien encontró el esqueleto, para que se lo cediera.

 

 “El esqueleto fue encontrado en la playa de San Carlos, a unos 100 kilómetros al sudoeste de la capital panameña, cuando era empujado por las olas.

 

“Su descubridor afirma que cuando lo vio estaba vestido ‘con unos extraños trapos’ y que después lo desvistió y se lo llevó a su casa, porque le intrigó su forma casi humana.

 

“Ahora sigue buscando en la playa aquellos trapos y otros objetos que estaban en las ropas del esqueleto, ya que el doctor De Aguilar le ha prometido otros mil dólares por cada objeto extraterrestre que encuentre.

 

“El doctor De Aguilar declaró a EFE que está plenamente convencido de que se trata del esqueleto de un niño extraterrestre, tal vez desprendido de un OVNI que fue visto por la playa de San Carlos algunos días antes, precisamente durante los carnavales, por cientos de personas.

“‘Mi esqueleto es muy superior en conservación y claridad al de Playa Eréndira’, afirma el presidente del CIPE, quien se siente eufórico y ha comunicado a numerosos organismos internacionales y expertos, entre ellos al personal de la NASA (Agencia Norteamericana para la Aeronáutica y Espacio (sic), el descubrimiento.

 

“El esqueleto de San Carlos tiene sólo dos vértebras cervicales, mientras que el de Playa Eréndira tiene cinco, pero está completo y posee incluso parte de los brazos y piernas, precisamente la parte ósea, ya que el resto de las extremidades eran todavía cartilaginosas y se perdieron.

 

“El esqueleto de playa Eréndira fue en su día inspeccionado por numerosos científicos, entre ellos los especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia, de México, quienes dictaminaron que ‘no era terrestre’. No encajaba dentro de la taxonomía, ciencia que estudia la clasificación de los seres. Nunca antes se había visto nada parecido. Según el doctor De Aguilar, el esqueleto del niño extraterrestre permite deducir que los adultos de esa raza deben de medir unos 90 centímetros, aproximadamente, y que poseen una enorme cabeza y un cuerpo atlético, enormemente fortalecido en el tórax”.

Este caso tuvo gran resonancia; conozco por lo menos otras dos referencias que lo mencionan y de las cuales extraeré otros datos.

HISTORIA DE UN DESCUBRIMIENTO

El siguiente es el relato completo de cómo el esqueleto llegó a manos del doctor De Aguilar.

El doctor Víctor García Mora, eminente cardiólogo panameño, fue el primero en tener en sus manos el esqueleto.

“Me quedé muy impresionado cuando vi el esqueleto por primera vez. En todos mis años de ejercicio de la medicina, nunca había tropezado con nada semejante”.

El doctor García dijo que el extraño esqueleto se lo trajo un sobrino suyo quien, a su vez, lo recibió de un amigo. Éste, un muchacho mandadero, se lo encontró en la playa, cerca de San Carlos, a unos 120 kilómetros de la ciudad de Panamá. Según el doctor García, cuando el muchacho halló el esqueleto, éste estaba envuelto en una especie de paño o material indefinido.

“Al principio –dijo García–, le pareció que se trataba de una muñeca, pero, más tarde, consideró que se asemejaba a un diminuto ser humano que había muerto ahogado.

“Según el muchacho, las extremidades del esqueleto eran suaves y flexibles, pero pronto se endurecieron. Dice que perdió el material que lo envolvía. Cuando tuve el esqueleto en mis manos comprendí que se trataba de algo nunca visto. Al examinarlo reparé rápidamente en el tamaño y la fortaleza de las vértebras del cuello y el ancho diámetro de la médula espinal. Esto podría indicar un sistema nervioso altamente desarrollado. La cabeza de la criatura debió ser enorme, en comparación con el resto del cuerpo. Extrañamente el esqueleto no tiene costillas; sólo un hueso en forma de peto, en la parte superior del torso. El esqueleto entero, que tiene antebrazos y piernas, pero no pies, ni tampoco cabeza, pesa menos de seis onzas. Por estos restos podemos deducir que un extraterrestre adulto debe medir de 80 a 90 centímetros de altura, con talle atlético y piernas muy delgadas, aunque tal vez los extraterrestres adultos sean mayores, pero el contacto con la atmósfera de la Tierra quizá los endurezca, osificándolos y, por lo tanto, reduciendo sus cuerpos”.

Es curioso notar que en esta otra versión se adjudica una estatura de 16 centímetros al “esqueleto extraterrestre”. El Doctor De Aguilar afirmó en su momento que el esqueleto medía seis centímetros de ancho y que para él no existía duda de que se trataba de un niño extraterrestre recién nacido o de muy corta edad.

“Tal vez descendió de un OVNI que centenares de campesinos pudieron ver durante los días de carnaval en las proximidades de la playa de San Carlos.

“No me cabe duda de que el esqueleto es un ser altamente desarrollado, no perteneciente a este planeta. Son tal vez los restos mortales de un bebé de otros mundos que, quizá, se cayó de un platillo volante”.

Por su parte, el niño que descubrió los restos declaró que“cuando lo vi creía que se trataba de un muñeco. Estaba vestido y tenía cabeza. Pronto comprobé que sus brazos y piernas se movían y parecía un diminuto muñeco humano. Luego perdí la ropa y otros objetos y sólo conservé el esqueleto.

El doctor De Aguilar pagó mil dólares al doctor García, que a su vez le dio unos cuantos pesos al niño, y ofreció otro tanto por cualquier otro objeto “extraterrestre” que se descubriera en la playa. Su interés por esos objetos se debía a que no sólo era el presidente del CIPE, sino también de la “Sociedad de Parapsicología y Cosmología” (SPAC), es decir, todo un personaje.

Mientras el joven mensajero seguía buscando en las arenas de la playa las ropas del “muñeco” que dejó abandonadas, el doctor De Aguilar envió fotos, descripciones y estudios comparativos a expertos de numerosos países, entre ellos los españoles Enrique López Guerrero, sacerdote ummólogo; Antonio Ribera, decano de los ufólogos españoles; Salvador Freixedo, conocido conspiranoico; y al argentino Livio Vinardi, presidente del “Instituto de Energía Biopsíquica”. No sabemos lo que dijeron los españoles, aunque hubiera sido interesante conocer sus comentarios, pero el argentino, que se presentaba como doctor en filosofía, y que luego tuvo problemas con la justicia de su país, sí hizo algunas declaraciones.

“Según todas las probabilidades, esa criatura es de origen extraterrestre. Por las fotografías que he visto, el esqueleto parece, ciertamente, ser el de una criatura extraterrestre, se trata de un fenómeno muy interesante que debe ser investigado detenidamente”.

MIENTRAS TANTO EN MÉXICO

Así estaban las cosas cuando en la redacción de “Contactos Extraterrestres” se recibieron varias cartas informando del hallazgo de otros esqueletos del mismo tipo. La dirección de la revista publicó sólo una de ellas: la única que venía acompañada de fotografías.

“Nos permitimos comunicarles que tenemos en nuestro poder un esqueleto semejante al que presentan en su reportaje ‘El extraño esqueleto de Playa Eréndira’ (‘Contactos Extraterrestre’s No. 8), pero aún conserva el olor característico de muerte reciente. Les enviamos varias fotografías para que las comparen con las que ustedes poseen.

 

“El joven Arturo Salinas encontró el esqueleto en un lugar conocido como Barra de San Vicente, Jurisdicción de Soto La Marina, Tamaulipas, mientras paseaba por la playa. Al ver sus características lo llevó a su casa y se lo enseñó a su hermano Óscar Salinas, estudiante de medicina, para averiguar qué tipo de esqueleto era. Óscar no pudo reconocerlo pero se dio la coincidencia de que llegó a otro de los hermanos, el señor Benito Salinas, quien es partidario de las teorías extraterrestres y les mostró la revista con el reportaje en cuestión. Al ver la similitud entre los esqueletos decidimos comunicarnos con ustedes para intercambiar informaciones y experiencias al respecto.

 

 “Una observación: según su información la osamenta descubierta por el Lic. Romero no encaja dentro de la taxonomía actual, y en verdad la estructura ósea tiene formas muy diferentes a las conocidas; observamos que las vértebras cervicales no continúan en columna dorsal”.

La carta venía firmada por todos los hermanos Salinas Cantú, de Reynosa, Tamaulipas: Ing. Mario, Benito, Óscar y Arturo. La respuesta de los editores de la revista indicaba que ellos de alguna manera ya sospechaban el origen de tales osamentas.

 “A partir de que publicamos nuestro artículo sobre el posible esqueleto extraterrestre hemos recibido numerosas cartas de lectores del interior de la República que nos informan haber visto, o poseer en el caso de ustedes, una osamenta similar. Casi todos coinciden en que lo han visto o encontrado en una playa, o cerca del mar. Esto puede inducir a pensar que se trata de una especie de pez todavía desconocida, y por lo tanto no clasificada por los biólogos marinos. Un viejo pescador asegura que es un animal muy raro de encontrar al que le dicen ‘pez mono’. Sin embargo, mientras no se averigüen más datos difícilmente podremos saber de qué se trata. La investigación está abierta, por eso nos da gusto enterarnos de su interés por intercambiar información. Agradecemos el envío de las fotografías”.

Por lo que se verá más tarde, todo se trató de un burdo fraude montado, no por Fernando Téllez, que en ese entonces era un joven e inexperto investigador, que carecía de bases para realizar una investigación científica, por lo que no tenía por qué saber a qué animal pertenecían los restos (4); tampoco lo planearon los directores de la revista ufológica, aunque sí lo manipularon, capitalizándolo en beneficio propio. El verdadero responsable lo fue el licenciado Humberto Romero y Valencia, periodista, escritor, abogado y dueño de un pequeño balneario, ubicado ¡precisamente en playa Eréndira!, en donde, durante años, expuso su “esqueleto extraterrestre” como una atracción turística.

Todo lo planeó de tal manera que su balneario tuviera una mayor afluencia de visitantes. Para hacer el sensacional descubrimiento invitó a su “caguamada” a los representantes de los principales medios de comunicación del estado: Don Arturo B. Cannett, dueño del periódico “Últimas Noticias” de La Paz; y Don Carlos Morgan, propietario del diario “El Sud Californiano”.

¿PRUEBA DEL CARBONO 14?

Lo del cráneo en forma de “pelotilla de ping-pong” también fue otra mentira. Como Romero y Valencia no tenía forma de demostrarlo, dijo que se perdió: “El hijo de la persona que cuidaba la casa, pensando que era un juguete, se puso a jugar con ella y la extravió”.

El doctor español Francisco Ramón De Aguilar, más enterado del fenómeno OVNI, optó por una cabeza más cónica, de tipo reptiloide, y de hecho le construyó una de plastilina al esqueleto de su propiedad, tal y como lo muestran las fotos.

Lo que sí es responsabilidad de Fernando Téllez es el comentario poco crítico que demuestra su acentuado sentido del antropomorfismo, que seguramente le hace ver figuras humanas aún en las nubes más disparejas. Fernando escribió:

“Aún cuando el diminuto esqueleto pertenece a un ser vertebrado, carece de omóplatos, las caderas, la fosa ilíaca y las vértebras del cuello (semejantes a las de un ser humano)… El tórax (que en nosotros está formado por las costillas), se encuentra sustituido en el esqueleto por una coraza ósea”.

Lo más risible de la ingenuidad de Téllez fue que enviara una muestra ósea al “Centro de Estudios Interplanetarios” (CEI), de Barcelona, para que ahí realizaran ¡una prueba de carbono 14!

En primer lugar, ¿qué importancia podría tener la antigüedad de estos restos para el esclarecimiento del caso?, y aún cuando esto fuera importante, lo más lógico era haberlo enviado al Instituto de Ciencias del Mar y Limnología, de la UNAM, o al mismo Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), en donde el mismo Romero afirmó haberlo enviado, para que ellos determinaran su antigüedad y procedencia. El CEI no tenía los medios, el equipo y el conocimiento para hacer un C-14.

Si Téllez hubiera enviado su muestra al INAH se hubiera enterado de otra mentira de Romero: su “esqueleto extraterrestre” nunca fue analizado en ese lugar y por lo tanto “los zootecnistas (que por otro lado no hay ninguno en el INAH) y antropólogos que lo analizaron” nunca pudieron haber afirmado que “no era terrestre” y, por supuesto, nunca pudieron haber proporcionado un documento oficial que avalara tal disparate. A Téllez le faltó colmillo y espíritu crítico.

Tiempo después supe que Téllez sí había llegado a conocer el origen de la osamenta, y una de mis principales críticas fue el porqué no lo dio a conocer al público. Héctor Chavarría, que posteriormente llegaría a ser el director de “Contactos Extraterrestres”, afirma que sí lo hizo en el Encuentro OVNI México-España, en 1979. Sin embargo lo correcto hubiera sido que el mismo Téllez desmintiera el caso en el mismo medio en donde lo dio a conocer. No lo hizo. El que dio la cara fue Pablo Latapí, en un artículo en donde reseñaba dicho encuentro. La pequeña parte que le dedicó al “esqueleto extraterrestre” dice así:

“La ‘Calavera Extraterrestre’.

 

“Uno de los temas que atrajo mayor cantidad de público y periodistas al Encuentro OVNI, fue la información sobre el esqueleto de un supuesto ser extraterrestre hallado en Playa Eréndira, Baja California, hace algunos años. El equipo de ‘CONTACTOS EXTRATERRESTRES’ dio a conocer este tema y fue nuestro colaborador Fernando J. Téllez quien expuso los pormenores del caso.

 

“De acuerdo a lo expuesto por Téllez, el esqueleto, de apenas unos centímetros de alto, fue encontrado en la playa e inicialmente estaba completo, es decir, tenía supuestamente la cabeza y el cuerpo. Desgraciadamente, según el anciano que lo encontró, el cráneo se extravió y hubo que ‘rehacerlo’ con masa. La persona que encontró el esqueleto afirmaba que realmente ese cráneo reconstituido, que daba al esqueleto apariencia humanoide, era idéntico al que había estado unido a éste antes de que se perdiera.

    

“‘CONTACTOS’ solicitó un análisis de esta osamenta a la Universidad de San Diego y ésta determinó que se trataba del cráneo de un tiburón. El dictamen de los científicos decía: ‘Ignoramos con qué han querido confundir este hueso de tiburón tan común’.

 

 “El informe de la Universidad de San Diego fue corroborado por un grupo de estudiantes de Biología Marina que acudieron al Encuentro OVNI con más de cinco ‘calaveras de tiburón’ similares. El dictamen de la Universidad de San Diego fue un balde de agua fría para un amplio sector del público que esperaba ver la prueba definitiva de que los OVNIs vienen tripulados por diminutos seres provistos de esqueleto”.

CATÁLOGO DE “EVIDENCIAS DESAPARECIDAS”

Debo aclarar que a este encuentro asistió Juan José Benítez y allí se enteró del caso y de que todo se trataba de una “confusión” o un fraude. No obstante, como es típico en él, aprovechó los datos y se fusiló íntegramente el artículo de Téllez, presentándolo como un caso sensacional en su libros “OVNI: Los tripulantes no identificados”. Otra muestra de la seriedad de Juanjo.

En el caso de los “esqueletos extraterrestres” tenemos dos items para el catálogo de Óscar García de “evidencias desaparecidas” (5). En Playa Eréndira desapareció el “cráneo en forma de pelota de ping-pong”, y en la playa de San Carlos desaparecieron, además del cráneo, las vestimentas del extraterrestre. El caso panameño es de los más delirantes y eso se debe a la intervención de un ufólogo como principal protagonista: el doctor De Aguilar.

Trato de imaginarme la escena, de acuerdo con lo relatado por De Aguilar. Se supone que el “bebé extraterrestre” se desprendió del OVNI durante los carnavales. ¡Seguro! Todos sabemos que cuando los OVNIS hacen sus espectaculares giros de 90 grados, los “bebés extraterrestres” tienen la mala costumbre de salir volando por las escotillas que se dejan abiertas. Se les ha dicho que se pongan el cinturón de seguridad, pero no hacen caso.

Pero luego de darse cuenta de que, literalmente, “se les salió el chamaco”, ¿se regresan por él? ¡No, qué va! Sale más económico y gratificante dirigirse a Brasil y buscar a Villas Boas para fabricar otro bebé.

¿Que esto es risible y poco serio? Qué me dicen ustedes del concepto del doctor De Aguilar de expertos científicos: López Guerrero, Antonio Ribera y ¡Salvador Freixedo!

Aunque siempre habíamos sospechado que esto era un fraude, no teníamos argumentos para exponerlo como tal. Pero pronto sabríamos la verdad. Un poco antes de conocer la respuesta formulada en el Encuentro OVNI, confirmaríamos nuestra sospecha al leer el número 5 de la revista ufológica brasileña “OVNI Documento”. En esta revista aparecía una entrevista con el biólogo ecuatoriano Fernando Ortiz Crespo, director del Instituto de Ciencias de la Universidad Católica de Quito, y asesor del Museo de Ciencias Naturales de Ecuador.

En dicha entrevista el doctor Ortiz Crespo aseguraba que los restos pertenecían al condrocráneo ¡de un tiburón!, opinión compartida por el padre jesuita nicaragüense Ignacio Astorqui, especialista en escualos.

La revista americana “¡Entérese!” no pudo conseguir las fotografías del doctor De Aguilar para ilustrar su artículo del esqueleto de Panamá, y en su lugar publicó un dibujo de lo que supuestamente ocurrió en playa San Carlos. El dibujo presenta un extraño esqueleto macrocéfalo que recordaba, de manera extraordinaria, la fotografía del “esqueleto extraterrestre” presentada por el periódico “El Mundo” de Caracas y difundida por la revista italiana “Il Giornale dei Misteri”. En esta última los reporteros Sergio Conti y Giulio Grilletta escribieron:

“En el número del 1 de octubre de 1970 del periódico ‘El Mundo’, de Caracas (Venezuela), se publicó una extraña fotografía. Se trata de un esqueleto humanoide de apenas un metro, de osamenta frágil y cráneo hipertrofiado, que no puede relacionarse con ninguna forma de vida terrestre conocida.

 

“De ahí a atribuirle un origen de tipo extraterrestre no había más que un paso, tanto más como que habría sido descubierto entre los restos antiguos de un extraño vehículo cuyas características diferían totalmente de las de los medios de transporte terrestre. El profesor Pedro Neil Piedrahíta estudió el esqueleto, y la capacidad craneana le hizo suponer a la criatura una actividad intelectual intensa.

 

 “(…) Pero hay que abstenerse de sacar conclusiones prematuras, pues algún tiempo más tarde se supo que existía en el Museo de Arte Sanitario de Roma un esqueleto extraordinariamente parecido, por no decir idéntico.

 

“Se trata, en realidad, de un niño sifilítico y macrocéfalo. Así pues, hay dos soluciones posibles: o bien el profesor Priedrahíta, con toda su buena fe, tomó por extraterrestre el esqueleto de un niño anormal como el del museo, lo cual no deja de ser extraño, o bien el parecido entre los dos esqueletos es enteramente fortuito. La primera hipótesis es la más probable, pues surgen muchas preguntas. ¿En qué lugar exacto fue descubierto el extraño vehículo y el presunto piloto? ¿Quiénes son los autores del descubrimiento? ¿Cómo no se le ocurrió al profesor Piedrahíta que podría tratarse de un niño macrocéfalo? Por último, y principalmente, ¿qué se hizo del vehículo?

 

“Mientras no se aporten las respuestas, se impone la mayor prudencia”.

Es de elogiar la actitud crítica de estos reporteros, aún más si sabemos que trabajan para uno de los medios más sensacionalistas de Europa. Esta falta de sensatez fue evidente en todos los involucrados con las osamentas de los presuntos esqueletos extraterrestres, que no fueron más que simples y puros escualos.

UN NUEVO ESQUELETO

La que no fue sensata fue la antigua directora de la desaparecida revista “Reporte OVNI”, quien publicó un artículo de un nuevo “cráneo de extraterrestre”.

En términos generales el asunto es el siguiente. El número 23 de “Reporte OVNI” publicaba en portada la fotografía de algo que se quería hacer pasar como el cráneo de un alienígena, pero que fácilmente se veía era de manufactura humana. Se trataba de una pieza fabricada con diversos pedazos de huesos, acoplándolos de tal forma que diera la apariencia de un cráneo.

La pieza llegó a la redacción de la citada revista por medio del señor Noé Barradas, quien además afirmaba haber estado secuestrado por los extraterrestres durante, nada más ni nada menos, que ¡doce años!

Los ET, que por cierto eran ¡olmecas!, provenían de un planeta llamado Mictla.

En ese planeta, los olmecas-extraterrestres le habían enseñado diversas artes y técnicas “desconocidas para nuestra ciencia”. También había aprendido a interpretar las profecías contenidas en el calendario azteca.

Entre sus múltiples delirios, el señor Barradas informaba que cuando logró regresar a la Tierra no había envejecido y por lo mismo nadie lo conocía.

Trajo consigo el cráneo de un animal llamado “tzumpul”, una especie de mascota de los extraterrestres.

Era claro que la historia era un burdo fraude, producto del delirio de Barradas (evidentemente afectado de sus facultades mentales), y de su afición por las culturas precolombinas. Mictla es una clara referencia al Mictlán, el reino del más allá o de los muertos.

Pero no era el único. En otras partes del mundo se han presentado como prueba de la existencia de los extraterrestres esqueletos que han sido confeccionados pegando aquí y allá huesos de diversos animales.

Así tenemos que en la página de Jimmy Holman (el mismo del extraterrestre de la MUFON, del que hablamos en otra parte), se muestra el cráneo de una “criatura”. Se trata de una pieza con cuernos y dos enormes colmillos.

Está también el “hombre pez”, hecho con huesos de animales marinos, y que se muestra en algunos sitios ufológicos japoneses.

EL CÍCLOPE MIOPE

En el número 49 de “Reporte OVNI” se mostraba la fotografía de un cráneo con una sola cavidad en la frente. Se suponía que tal cráneo había sido encontrado en Texas, al sur del poblado Del Río, en un lugar llamado Big Badend Country (más adelante escriben el nombre como Big Bend). Los autores del hallazgo habrían sido el doctor Víctor Pacheco y el paleontólogo Martin Freed.

Según la nota “el cráneo mide aproximadamente el doble de uno normal, tiene solamente un ojo (6) a mitad de la frente y cerca de una pulgada más arriba del hueco del apéndice nasal”.

El doctor Pacheco declaró que “por la longitud de los huesos creemos que medía por lo menos ocho pies (2.40 metros) de altura y que podía pesar entre 160 y 180 kilogramos (…) Al principio el compañero Freed no estaba seguro de la autenticidad; sin embargo, después de haber pasado la prueba del carbono 14, la calavera fue considerada como algo muy especial en la vida de ambos investigadores” (7).

Por su parte el doctor Raymond Frost, paleontólogo de la Universidad Canadiense (sic), informó que “si han encontrado el esqueleto auténtico de un cíclope, es probable que haya más en el interior de las cuevas localizadas en la región montañosa comprendida entre Del Río y Tagle Pass”.

La historia suena a fantasía. Hay demasiados cabos sueltos. Por ejemplo, no se menciona a qué centro de investigación o universidad pertenecen Pacheco y Freed, y aunque se dice que Frost proviene de la Universidad Canadiense, no existe ninguna con ese nombre. La zona en donde fue encontrada la calavera es escrita como Big Badend o Big Bend. Las sospechas de que todo se trata de un fraude se confirman al saber que la fuente de la nota es el diario sensacionalista “Sun”.

Chita Rodríguez mencionaba, orgullosamente, que la fuente de sus artículos eran los tabloides amarillistas “Sun” y “Weekly World News”. Como si no existiera la nota aclaratoria de estos pasquines que dice:

“Las historias del ‘Sun’ buscan el entretenimiento y son sobre lo fantástico, lo extraño y lo paranormal. Los artículos son escritos y obtenidos por el equipo del ‘Sun’, la prensa mundial, corresponsales freelance y el público en general. Los lectores deben suspender el juicio crítico para disfrutar de la diversión”.

TIBURÓN II

El segundo reportaje de “Reporte OVNI” se publicó tan sólo tres números después. En este caso se volvió a tocar el cuento de Playa Eréndira.

La historia comienza mal. El protagonista es un ufólogo, Jerónimo Flores Cavazos, director del OVNI Club de Nuevo León.

Según Flores, en 1969, durante un viaje a una zona arqueológica de la República Mexicana (8), conoció a un individuo natural de esa región, quien le confió que guardaba los restos de dos pequeños seres a los que él llamaba “hombrecitos” y que habían sido encontrados en una cueva.

Luego de mucho insistir, Flores, el mismo día de su partida, logró que el indio le enseñara los restos de uno de los “hombrecitos”. Se trataba de “un pequeño esqueleto que carecía de cabeza y extremidades, era tan pequeño que cabía en la palma de la mano, debo reconocer que al examinar detenidamente el esqueleto me impresioné, porque no pude relacionarlo con ningún animal conocido por mí, y al preguntarle por el cráneo me respondió que se le había extraviado y que tenía la forma y el tamaño de una pequeña pelota.

Continúa: “Después de varias horas ante una botella de mezcal, su resistencia se quebró y accedió a vendérmelo por un precio que pactamos”.

No es lógico que una persona que está a punto de partir se detenga durante horas a emborracharse y luego, tan campante, aborde el avión, autobús o el coche, que obviamente no lo va a estar esperando todo el tiempo del mundo, y que mucho menos se le permitirá el acceso a esos transportes en ese estado alcoholizado. La historia parece más bien inventada y además copiada del relato de Playa Eréndira (la pérdida de la cabeza, su forma de pelota…). Pero continuemos con el relato de Flores:

“Al regresar a mi hogar guardé el diminuto esqueleto en un alhajero, el cual deposité bajo mi cama, donde ha permanecido por espacio de 25 años”.

Para cualquier aficionado a los OVNIS, y más para un director de un grupo ufológico, esa actitud es como un sacrilegio. Después de tantos años de luchar tratando de demostrar la existencia de los OVNIS y los extraterrestres, una vez que se tiene en manos la tan ansiada prueba, ¡se le guarda en una caja debajo de la cama! Mira quién habla de cover-ups

La descripción del “esqueleto extraterrestre” que hace Flores, es la siguiente:

“1. El esqueleto mide 11 cm. de largo.

2. El tórax está formado por una coraza ósea (en los humanos está formado por las costillas).

3. Carece de espina dorsal.

4. Las vértebras del cuello (cervicales) son siete, al igual que en el ser humano.

5. Son visibles a simple vista el plexo solar, los omóplatos y las caderas.

6. En el esqueleto se aprecia una especie de muñones donde los brazos se unen al tronco.

7. Es posible que los miembros inferiores se encontraran situados bajo la cavidad pélvica.

8. Los restos óseos aparentan una antigüedad entre los 25 y los 30 años.

9. Los médicos, biólogos y veterinarios que hasta el momento observaron el esqueleto, coinciden en que por sus características, éste no pertenece a ningún animal actual o prehistórico”.

La historia, como dijimos más arriba, es copia fiel del relato de Playa Eréndira. Los datos de la cabeza en forma de pelota, de las siete vértebras cervicales, de la carencia de espina dorsal, etcétera, son los mismos en ambos casos. Es muy probable que Flores, siendo aficionado a los OVNIS, haya leído el artículo de Téllez y confeccionara su propia versión. Si esto no es así, es decir, si Flores no conoce la literatura ufológica, por lo menos la mexicana, entonces ¿qué hace dirigiendo un grupo ufológico? Por otro lado, si conocía la historieta de Téllez, entonces está tratando de engañar a sus lectores. Cualquiera que sea la respuesta, su credibilidad queda muy mal parada.

RAYOS X

Otra foto aparecida en los tabloides americanos. Esta vez se trata de la calavera del mismísimo diablo, aparecida en “Weekly World News”. Esta nueva historia dice que un tal doctor Ervin Veres, arqueólogo húngaro, encontró un cráneo en las faldas de las montañas Sangre de Cristo, al norte de Santa Fe, Nuevo México.

Veres presentó su calavera en una conferencia en París, en octubre de 1993. Afirmó que el demonio murió en los tiempos de Cristo, aunque no supo decir de qué murió. Según el citado tabloide, las declaraciones de Veres fueron las siguientes:

“Ahora tenemos la evidencia más sólida de que Satán es más que un ser sobrenatural”.

Obviamente nada de lo anterior es cierto. La estructura de este tipo de artículos está redactada de tal manera que no hay datos que se puedan comprobar: descripción del lugar en forma muy ambigua; una conferencia en París, pero ¿en dónde? ¿En qué universidad? ¿Por qué los únicos periodistas que cubrieron la nota fueron los del “Weekly”?, etcétera.

Esta historia, de ser cierta, sería una de las más sensacionales de nuestros tiempos. Pero nosotros sabemos que este tipo de tabloides publica historias falsas, como ellos mismos lo reconocen y advierten.

Los que no advierten que sus historias son falsas son los ufólogos. En la mítica “Flying Saucers Review” se publicó un artículo en donde se afirmaba que un tal doctor Sanfred Blackstone examinó una cabeza supuestamente extraterrestre que se había encontrado en una bóveda de concreto, sin marca alguna, en Southbank, Nuevo México, el 13 de julio de 1969. El médico sacó varias placas de rayos X para poder analizar la estructura de esa cabeza. Su conclusión fue que “no existe ningún humano sobre la Tierra cuya estructura craneal sea igual a estas radiografías”.

Lo curioso es que el artículo de la revista ufológica habla de una cabeza y no de una calavera. ¿La tenían en algún líquido, como el formol, para evitar su descomposición? ¿Por qué no publicaron fotografías de la misma? No soy ningún experto radiólogo, pero las fotografías muestran un cráneo muy similar al de un ser humano, o en todo caso tal vez con alguna malformación que para el profano pase inadvertida, pero que tenga una explicación en términos médicos.

Algo similar ocurrió con un cráneo hallado cerca de las ruinas de Tiahuanaco y que varios ufólogos han afirmado se trata de un extraterrestre. En realidad es una malformación craneana de un simio del zoológico de Bogotá.

CRÁNEOS DE ANIMALES

Esto nos lleva a un caso falsificado, en el que se vieron involucrados los cráneos de unos roedores.

Nicole Fisien, granjero francés del pueblo de Barnay, informó a la policía que “una cosa ovalada, brillante y silenciosa había aterrizado en su campo de maíz”, según publicaron algunas revistas sensacionalistas. Cuando llegó la policía a la finca de Nicole, el OVNI ya se había ido.

En el lugar en donde se había posado el extraño aparato, la tierra estaba removida y se habían extraído algunas rocas que estaban enterradas en las profundidades del terreno. De pronto un policía gritó “¿qué es esto?”. Inmediatamente todos los presentes voltearon a donde señalaba el oficial y vieron un OVNI que se alejaba rumbo a las colinas cercanas. En el momento en que el aparato las sobrepasó, se escuchó una fuerte explosión y se vio una fuerte luminosidad detrás de los montes. Al parecer el OVNI se había estrellado.

De inmediato todos se dirigieron al lugar de la explosión y encontraron un cráter de unos 30 metros de diámetro. Se informó al ejército y en pocos minutos la zona estaba acordonada por los militares. Tiempo después llegaron varios técnicos de la NASA.

Los escritores del periódico amarillista en donde salió publicada esta información, afirmaron que el cráter era similar a uno que se localiza sobre la superficie de Venus.

Se dijo que el único periodista que tuvo acceso al lugar del siniestro fue el joven Henri Jaures, quien logró sacar dos insólitas fotos. En una de ellas se ven dos extraños cráneos, presuntamente de los extraterrestres que murieron calcinados. En otra aparecen los huesos de los extraterrestres, tripulantes de la nave.

Las fotografías que se presentan como evidencia muestran a varios curiosos y periodistas con cámaras de video y fotográficas. Hay un niño y un gendarme caminando sobre el “nido OVNI”, pero no se ve ningún militar. Si ésa es la forma en que acordonan los soldados franceses, tienen mucho que aprender de sus colegas estadounidenses.

El campo no parece ser de maíz sino de otro tipo de cereal. En ninguna parte se ven los restos del OVNI, a menos que se hayan guardado en esa especie de canastillas de basura que aparecen en primer plano en una de las fotografías (es impresionante la tecnología y los aparatos que utiliza la NASA para recuperar OVNIS estrellados).

Los cráneos de los supuestos extraterrestres son diferentes entre sí, no sólo en el color. El tamaño y los huecos para contener los globos oculares son completamente distintos. Uno de ellos parece tener dos orificios en lo que correspondería a la nariz y dos dientes como de roedor. El otro está bastante deteriorado como para poder apreciar estos detalles. Probablemente se trate de cráneos de pequeños mamíferos, aunque desconozco de qué tipo de animal pueda tratarse.

La foto que muestra los huesos de los extraterrestres es otro fraude. En realidad parecen quijadas y fragmentos de diversos huesos. Algunos han dicho que se trata de los restos de un “hombre de las cavernas” encontrados en Atapuerca, Burgos, España.

Todo el caso parece una enorme impostura construida con diversas piezas entremezcladas: un caso de crop circle, unos cráneos de mamíferos pequeños, restos de un homínido español y una supuesta fotografía de un cráter venusino. No creo que nadie pueda darle crédito a esta superchería.

Una vez nos preguntamos, como lo hicimos en nuestro artículo de “Perspectivas Ufológicas, ¿es éste el fin de los esqueletos extraterrestres? Todo parece indicar que habrá más secuelas, y como sucedió con el tiburón del cine, pronto veremos un Tiburón III, Tiburón IV, etc.

OCHO AÑOS DESPUÉS

Y no nos equivocamos. Ocho años después de haberse publicado esas líneas, encontramos nuevas “pruebas” de la realidad de los OVNIS en la forma de huesos y “esqueletos de extraterrestres”. Daremos repaso a estas nuevas “evidencias”.

La corresponsal de “UFO Roundop” en los Balcanes, Leyla Degirmen, envió un artículo aparecido en el diario “Milliyet” del 4 de enero del 2002, en el que se informaba del descubrimiento de un cráneo en Asenovgrad, un pueblo a 100 kilómetros al sureste de Sofía.

El 21 de mayo de 2001, un vecino de la villa de Plovdiv, a 150 kilómetros al sureste de Sofía, encontró un curioso cráneo al lado de fragmentos metálicos enterrados en la montaña Rhodopes (Rodolfo), al sur de Bulgaria. Además de las vestimentas metálicas se encontró un pequeño objeto metálico de forma elíptica. El campesino, de 38 años, pidió mantenerse en el anonimato. Dijo que había mostrado su hallazgo a un pequeño círculo de amigos, científicos y de personas interesadas en lo paranormal. Afirmó que en sueños vio a cinco extraterrestres, vestidos en uniformes amarillos de una sola pieza, que lo guiaron hasta el monte Rhodopes, cercano a la frontera con Grecia.

El periodista Iassen Kopbarelov dijo que “la misteriosa calavera de origen desconocido ha confundido a los científicos búlgaros y ha acrecentado la emoción de los fanáticos de las civilizaciones extraterrestres. El 21 de mayo del 2001, un campesino encontró un cráneo poco común al sur de la montaña Rhodopes, en Bulgaria, que es parte de d’Ardino y de Madan, a unos 200 kilómetros al Sur de Sofía, la capital de Bulgaria”.

Luego agregó que “la extraña calavera es tan grande como la de un bebé. Tiene seis cavidades (orificios), pero ninguna de ellas parece ser una boca. El cráneo pesa 250 gramos y sus huesos son ligeros”.

En el periódico turco “Milliyet” se afirmó que la arqueóloga Katya Malamet, miembro de la Academia Búlgara de Ciencias, había estudiado los restos. Ella dijo no haber visto nunca algo como eso.

“El director del Museo de Paleontología en Asenovgrad, Dimiter Kovachev, asegura que el hallazgo no es ningún fósil y no hay ninguna analogía o semejanza con ningún cráneo de homínido conocido por la ciencia.

“El antropólogo profesor Yordan Yordanov cree que la calavera no se parece a ningún cráneo de ser humano de por lo menos 30 millones de años.

“En opinión del afamado psíquico búlgaro Koubrat Tomov, la criatura puede ser el producto de los atlantes, que fue creada para servir al hombre. Él cree que fue un experimento científico que, al parecer, fue un fracaso, pero que puede modificar las nociones de nuestra existencia en la Tierra.

“Se informó que los científicos harán estudios de carbono 14 y ADN antes de emitir sus conclusiones. También se dijo que se estudiará el metal encontrado junto a los restos.

“Nos arriesgamos a perder un descubrimiento que pueda cambiar las nociones de nuestra existencia y orígenes”, dijo Marin Maidenov, presidente de la Sociedad Búlgara para el Contacto Astral y Paleontológico.

La historia suena muy al estilo de los tabloides americanos, pero en este caso proviene de la Europa oriental, de uno de los periódicos más conocidos de Turquía, el “Milliyet”. Además, incluso el “UFO Roundup” se interesó en ella. No es que Joseph Trainor sea un escéptico, pero supongo que no se cree lo que publican los tabloides.

Lo que sí da mucho qué pensar es que en el estudio del hueso estén involucrados supuestos científicos de diversas academias búlgaras, mezclados con psíquicos y contactados como Koubrat Tomov y Marin Maidenov. ¿Qué tiene que hacer una Sociedad Búlgara para el Contacto Astral y Paleontológico mezcladsa con la Academia Búlgara de Ciencias?

Mientras no se deslinden y aclaren estos datos, queda en tela de juicio la existencia y/o credenciales de los científicos búlgaros involucrados, y con ello la identidad del hueso.

EL NIÑO DE LAS ESTRELLAS

Uno de los casos que ha tenido mayor impulso es el del famoso Starchild promovido por Lloyd Pye, un escritor de temas paranormales.

La historia comienza hace 60 o 70 años, cuando los padres de una joven mujer de ascendencia mexicana visitaron sus parientes en una pequeña villa rural en las montañas al suroeste de Chihuahua, México.

Los ancianos del lugar lo primero que prohibieron a los recién llegados fue visitar las montañas en donde se encuentran unas cuevas. La niña, de unos 15 a 18 años, desobedeció el tabú local y subió hasta las cavernas. En una de ellas, la chica hizo un descubrimiento sensacional: el esqueleto completo de un ser humano. Estaba tendido sobre su espalda, con las cuencas de los ojos vacías, “mirando” hacia el techo de la cueva.  Al lado del esqueleto estaba una mano deforme que agarraba uno de los huesos del brazo.

Armándose de valor, la niña comenzó a desenterrar la mano. Encontró el esqueleto completo, de un ser mucho más pequeño, que tenía un cráneo tan extraño como la mano.

En esa área, dice Pye, son comunes las leyendas que hablan de los seres estelares que impregnaron a las mujeres de la Tierra para producir híbridos. Los miembros de las comunidades permitían que las madres cuidaran de sus niños hasta los seis u ocho años de edad. Ellos creían que esos niños eran una bendición del cielo.

Al cumplir esa edad, los seres estelares regresaban por los pequeños híbridos para llevarlos consigo. Bueno, esto es lo que dice Pye, pero desconozco que los raramuri (tarahumaras), los habitantes de esta región, tengan leyendas sobre seres de las estrellas que hayan cohabitado con sus mujeres para mejorar la raza. Pero Lloyd Pye continúa con su relato: 

“Entonces es fácil imaginar lo que pudo haber pasado por la mente de esta mujer, que pensó que pronto iba a perder a su hijo. En lugar de rendirse, tomó al niño, lo llevó a la cueva y lo mató, lo enterró, dejando sólo una mano visible, para luego suicidarse”.

“No es necesario decir que la niña amerindia no sabía nada de estas leyendas, por lo que se llevó el cráneo a los Estados Unidos, manteniéndolo hasta su muerte a edad muy avanzada”.

El cráneo llegó a las manos de un americano, quien lo tuvo por cinco años, sin saber qué hacer con él. Lo cedió a un joven matrimonio interesado en los OVNIS. Estos contactaron a Pye, ya que habían leído su libro sobre el origen de la raza humana. En febrero de 1999 los dueños de la calavera se la mostraron por primera vez.

El proyecto de Pye, llamado “Starchild Project, comenzó formalmente en marzo de 1999. A partir de entonces se las ha ingeniado para conseguir fondos para estudiar al niño de las estrellas. Las investigaciones han comprendido, supuestamente, análisis realizados por antropólogos, médicos, veterinarios, arqueólogos y otros científicos, además de diversas placas de rayos X y análisis de ADN.

Las donaciones han provenido de todo el mundo, aunque principalmente de miembros de la comunidad ufológica de los Estados Unidos, Inglaterra y Japón.

Los primeros análisis de ADN se hicieron gracias a los dineros provenientes de Inglaterra, pero sus resultados no fueron concluyentes debido a que fue muy difícil conseguir y extraer el ADN mitocondrial.

Pye dijo que después de nueve meses de estar expuesto en un baño químico, los huesos del Starchild no habían sufrido ninguna alteración.

“Entonces se decidió que en lugar de tratarlo como hueso, el análisis se haría como si fuese una piedra. Sólo así se pudo recuperar su ADN mitocondrial. Este ADN es el que está fuera del núcleo y se hereda sólo a través de las mujeres. El ADN mitocondrial del Starchild es típico de las mujeres amerindias, lo que concuerda con la teoría de que era un ser estelar diseñado para impregnar las mujeres nativas con la semilla de los seres estelares.

 

“Se hicieron otros análisis químicos para determinar por qué los huesos del Starchild no se disolvían tan fácilmente, y por qué son tan duros, aún cuando son menos pesados y gruesos que los huesos normales”.

A través de diversas actividades hechas por la ufóloga Marie Ueda, se trató de que los restos fueran analizados en el Laboratorio Especial de Kureha, en la Prefectura de Iwaki, Fukushima, a unos 200 kilómetros al noreste de Tokio.

Pye quería probar con el análisis de ADN si el cráneo pertenecía a: a) un gris puro; b) un híbrido entre gris y humano; c) un ser humano deforme.

Muchos han sugerido que sólo se trata de una deformación craneal natural o artificial. En el primer caso se trataría de algún tipo de patología como la hidrocefalia; en el segundo ponían como ejemplo las deformaciones a las que eran sometidos los sacerdotes y reyes en culturas tan distantes como la egipcia, maya y peruana.

En el Museo Regional de Ica se exhibe una serie de cráneos deformados. También en el Museo Nacional de Arqueología, Antropología e Historia de Perú. Son cráneos encontrados en varias partes de ese país, principalmente en Paracas.

También en México se tenía la costumbre de colocar dos tablas sobre el cráneo de los bebés recién nacidos, para que al crecer fueran deformando los huesos hasta formar un cráneo cónico. Era, además una forma de producir la belleza a la que ellos aspiraban, un símbolo de realeza.

Estos cráneos fueron fotografiados por Robert Connolly.

“Los resultados de la primera prueba del ADN mitocondrial (ADNmt) y nuclear (ADNn) del cráneo de adulto encontrado en la cueva muestran que el individuo pertenece a lo que los genetistas llaman Haplogrupo A, un tipo común en Mesoamérica. Era una mujer humana normal.

“Los resultados del ADNmt del Starchild indican que tiene un origen europeo. Esto puede provenir de algún tipo de contaminación, por lo que se autorizó una segunda prueba”.

Yo no sé nada sobre este tipo de análisis, y al parecer Pye tampoco. En su página de Internet trata de explicar los resultados llegando a contradicciones como que la prueba 2 del cráneo de adulto dio como resultado que la madre del Starchild pertenecía al Haplogrupo C, otro tipo común en Mesoamérica. Entonces, ¿la madre de Starchild era Haplogrupo A o C?

Otro de los resultados de los diversos análisis practicados a los cráneos dio como resultado que la madre del Starchild tenía unos 25 años al morir. El niño tenía unos cinco.

El asunto del Starchild parece que sólo ha beneficiado a Pye, quien no ha demostrado que los restos pertenezcan al cráneo de un ser extraterrestre o híbrido. Con toda seguridad son los de un niño con deformaciones patológicas.

Existen, además, varios puntos (si no todos) en contra de las hipótesis e historias de Pye. Los tarahumaras no tienen leyendas sobre seres del espacio exterior que violan a sus mujeres. Sólo se han publicado las fotos del Starchild, no conozco el cráneo de su mamá. Nunca se han mencionado los nombres de los científicos que han analizados los restos. Tampoco se han mostrado los reportes de esos análisis.

Creo que esta historia está llegando a su fin y no veo la forma en que Pye pueda estirarla más para que pueda seguir viviendo de ella. Tarde o temprano sus mecenas se cansarán de no conseguir resultados.

THE END (POR EL MOMENTO)

Las fotos más recientes provienen de Vietnam. O por lo menos es lo que nos quieren hacer creer. En esta foto aparece un soldado americano que, muy ufano, muestra una calavera que, indudablemente, tiene las características de un ser extraterrestre, en particular las de un gris.

Se dice que la foto fue tomada durante la guerra de Vietnam, pero no se da la fecha, el lugar donde fue tomada, el nombre del soldado que aparece en ella, ni el del fotógrafo, y mucho menos los datos técnicos de la cámara, el rollo, tipo de exposición, foco, etcétera.

En realidad se trata de un moderno fraude digital de una auténtica fotografía de la guerra de Vietnam. En la foto original aparece el soldado con una calavera, pero no de un extraterrestre, sino de un soldado del vietcong.

Hemos dicho ya en dos o tres ocasiones que el asunto de los “esqueletos extraterrestres” es un capítulo cerrado en la historia de la ufología, pero esas dos o tres veces nos hemos equivocado. Con el transcurso del tiempo vuelven a aparecer, aquí o allá, nuevas fotografías de restos de supuestos extraterrestres, algunas de ellas muy buenas, pero otras francamente muy mal hechas. Por eso no podemos decir que éste sea el fin. Ahora apostaríamos a que, en alguna parte del mundo, aparecerá una nueva fotografía.

NOTAS

(1) Un artículo que informa del caso de Playa Eréndira.
(2) Como más adelante veremos, en esta parte del relato miente Juventino, ya que los restos son de tipo cartilaginoso, como él mismo lo dice, y estos no son tan duros.
(3) Aquí vuelve a mentir Juventino, porque fue precisamente un científico ecuatoriano quien descubrió la verdad.
(4) En mayor descargo de Fernando, subrayemos que incluso supuestos médicos de diversas nacionalidades no fueron capaces de identificar los restos.
(5) Óscar tiene la teoría de que, según la historia de la ufología, las mejores evidencias del fenómeno OVNI (fotografías, fragmentos, películas, cráneos), siempre desaparecen cuando se les pide para ser analizadas. A este curioso fenómeno le ha dado el nombre de “La evidencia desaparecida”.
(6) El cráneo no tiene ojo alguno, sólo aparece un orificio en la parte frontal.
(7) La prueba del carbono 14 la pasó con 10, quedando exento en las siguientes materias.
(8)
Lo más maravilloso es la exactitud en la descripción del lugar.

REFERENCIAS

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-Ruiz Noguez, Luis. “Esqueletos extraterrestres”. En “100 fotos de extraterrestres”. Corporativo Mina S.A. México. 1996. Págs. 10-21
-Téllez, Fernando. “El extraño esqueleto de playa Eréndira”. En “Contactos Extraterrestres”. No. 8. México. 1977. Págs. 9-11.
-Trainor, Joseph. “Alien skull causes great excitement in Bulgaria”. En “UFO Roundup”. Volumen 7. No. 6. 6 de febrero de 2002. En Internet. http://www.ufoinfo.com/roundup/v07/rnd0706.shtml.
Ver también: http://www.misteriufo.it/teschio_alieno_bulgaro.htm;
http://www.alieninsider.com/article118.html; http://www.mundomisterioso.com/article.php?sid=578;
http://degufo.alien.de/news/2002/020507_2018.php
-Winston, Carol. “Calavera de un cíclope encontrada en Texas”. En “Reporte OVNI”. No. 49. México. Junio de 1995. Págs. 26-27 (reproduce un artículo aparecido en “Sun”. Vol. 12. No. 49. Montreal. 6 de diciembre de 1994).

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“¿Es esto un esqueleto extraterrestre?” decía la portada del No. 8 de “Contactos Extraterrestres”.





Si así son los extraterrestres, entonces poseen una constitución recia y rígida.
 

 


Fernando J. Téllez pareja y el Dr. Humberto Romero y Valencia.
 

 


El esqueleto de playa Eréndira.
 

 


Placa de rayos X del esqueleto mexicano.
 

 


Todos los “esqueletos extraterrestres” tienen un tamaño pequeño.
 

 


Dibujo esquemático de una "cabeza ET".
 

 


El esqueleto encontrado en Tumbes, Perú.
 

 

 


El enigma de Tumbes, en la portada de “Lo Insólito”.
 

 


Otro esqueleto ET.
 

 


Jorge Fernando Armanza, de “El Telégrafo” de Guayaquil, Ecuador, Consuegra Floril y Franklin Asensio Matías, con dos “esqueletos ET” encontrados en Ecuador.
 

 


El esqueleto de Panamá. Las extremidades superiores e inferiores están más completas que en los casos mexicanos y ecuatorianos.
 




De Aguilar muestra su “extraterrestre” a un periodista.
 

 


El Dr. Francisco Ramón de Aguilar es el mejor ejemplo del ufólogo que fabrica sus pruebas para demostrar sus creencias.
 

 


La revista mexicana “Impacto” informaba a sus lectores que se había encontrado el esqueleto de un extraterrestre recién nacido, en las playas de San Carlos, Panamá.
 

 


La cabeza del ejemplar panameño no era una “pelota de ping-pong”, sino una especie de zanahoria.
 

 


Vista frontal del esqueleto de Panamá.

 




Vista dorsal del esqueleto de Panamá.


 


Vista lateral del “esqueleto extraterrestre” de Panamá.
 

 


Parece como si los muñones estuvieran vendados. ¡Y cómo no, imagínense caer desde un OVNI en movimiento!
 

 






Interpretaciones del esqueleto de Panamá. El de más arriba, considera que la cabeza era como una “pelota de ping-pong”, como en el caso mexicano.
 

 


El Dr. De Aguilar con su hija, que le sirve de secretaria.
 

 


Otra vista del esqueleto mexicano.
 

 


Uno de los esqueletos que mostraron los jóvenes estudiantes de biología, durante el Encuentro OVNI 79.
 

 


El doctor Fernando Ortiz Crespo.
 

 


Portada de la revista brasileña “OVNI Documento”, en la que se explica el origen de los supuestos esqueletos extraterrestres.
 

 




Los “esqueletos extraterrestres” no son más que el condrocráneo de un tiburón. Aquí el esquema del doctor Ortiz Crespo, y una foto de un cráneo, para comparación.

 




El doctor Ortiz Crespo en la actualidad. Coincidencias ufológicas: se parece un poco a Joseph Allen Hynek.
 

 


Ilustración de la revista “¡Entérese!”.
 

 


La foto del ET de Venezuela, publicada por “El Mundo”.
 

 


Esqueleto de un niño sifilítico que se exhibe en el Museo Sanitario de Roma.
 

 


Portada del libro de Jacques Bergier y George Gallet.
 

 








El “tzumpul” de Reporte OVNI.
 

 




¿Foto de un auténtico extraterrestre? No. Es el cráneo de un tiburón martillo.
 

 




Vistas frontal y dorsal del condrocráneo de un tiburón.
 

 


La “criatura”, de Jimmy Holman.
 

 


El “hombre pez”.
 

 


La calavera de Big Bend.
 

 


Otro condrocráneo de tiburón.
 




El “extraterrestre” de Jerónimo Flores Cavazos.

 



Jerónimo ocultó durante años la prueba definitiva de la existencia de los extraterrestres.
 

 


Los ufólogos son los verdaderos desinformadores. Cabazos en el momento justo en que escamotea las evidencias.
 

 


Ahora lo ven. Ahora no lo ven.
 

 


El doctor Sanfred Blackstone analizando las placas de rayos X de un supuesto extraterrestre.
 

 


Otra de las fantásticas portadas de “Weekly World News”. Encuentran la calavera de Satanás en Nuevo México.
 

 


Ervin Veres, el arqueólogo húngaro que encontró a Satanás.
 

 


Lugar exacto en donde fue encontrado el cráneo de Satanás.
 

 


Un acercamiento para que no quepa duda alguna de que efectivamente se trata del cráneo del maligno.
 

 


Lugar en donde aterrizó el OVNI.
 

 


Otra foto del sitio donde se estrelló el OVNI. En primer plano se observan los extraños aparatos que utilizó la NASA para recuperar los restos.
 


Los cráneos de los dos extraterrestres calcinados.
 

 


Los cráneos de los presuntos extraterrestres que se estrellaron en Francia son muy parecidos a estos.
 


















Cráneos
hallados en Bulgaria.
 

 


El
niño de las estrellas.
 

 








Imágenes del cráneo dado a conocer por Lloyd.
 

 


Colección de cráneos con formas insólitas.
 

 














Cráneos con diversas malformaciones que han querido hacer pasar por extraterrestres.
 

 


Un gris en la guerra de Vietnam.
 

 


Fotografía original, en la que los rasgos extraterrestres han desaparecido.



Cráneo con atemorizadores colmillos malévolos.

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