Portada
Insólito
Ciencia
Cultura
Sobre p#
MarcianitosVerdes

+
Fotos de ETs
++
Reflexión
Fuegos Fatuos
Refracción
Arenas Cantarinas
Fuegos San Elmo
Centellas
Anillos de Hadas
Marea Roja
Luna
Termales
Crop Suelo
Óleo Negro
Alien Malthus
Kaprekar
Cuántico
¿Signos...?
Sapo Partero
Simetría: Capicúas
+++
Arriba
 
 
Recomendamos
» Marcianitos Verdes
»
La Nave de los Locos
» Bajo el Volcán
»
El retorno de los charlatanes
»
Dios!
»
Fundación Anomalía
»
Magonia
» Pensar
»
CeticismoAberto
 
 

 

El “Óleo Negro” de “Los Expedientes Secretos X” y el Bathybius Haeckelii
publicado en 11/07/2006

Autor: Kentaro Mori

En la serie de TV “Los expedientes secretos X”, el “óleo negro” es una sustancia alienígena capaz de infectar y poseer a las personas, y es visible tras echar un vistazo a los ojos de la víctima. Eso es sólo ficción. Pero hace más de 100 años la ciencia anunciaba el descubrimiento de su propio “óleo negro”, una sustancia proveniente del mar abisal de enormes implicancias para la vida terrestre: era su propio origen.

La primera aparición del “óleo negro” se da en la tercera temporada de “Los expedientes secretos”. A grandes profundidades, con un traje especial, un buzo francés que investiga los restos de un avión de la Segunda Guerra Mundial descubre que el piloto aún está en su cabina después de décadas bajo el agua. Y, para su espanto, el hombre aún está vivo. En sus ojos el buzo ve una sustancia, el “óleo negro”. El testigo luego también es contaminado por el líquido viscoso, que asume el control de su cuerpo. Increíblemente, en la vida real el descubrimiento del bathybius haeckelii, una especie de “óleo negro”, no fue tan diferente, aunque sí un tanto menos dramática.

En 1857 el navío HMS Cyclops, bajo el mando del capitán Dayman, sondeó el océano Atlántico para la creación de una conexión telegráfica transoceánica desde Inglaterra a Estados Unidos, y recogió muestras de lodo del fondo del mar. Conservadas en alcohol, las muestras fueron examinadas por el biólogo inglés Thomas Henry Huxley. Lo que Huxley vio al microscopio debería ser uno de los descubrimientos científicos más importantes de la historia: “protoplasma indiferenciado”, aparentemente algo a medio camino entre la materia viva y la muerta. Era vida surgiendo a partir del lodo. 

En un trabajo publicado en 1868, Huxley sugirió que la sustancia visible en el lodo “debería ser considerada como una nueva forma de seres animados simples descritos tan bien recientemente por Haeckel”. En una carta al profesor alemán Ernst Haeckel, Huxley contaba que ya había bautizado el descubrimiento como bathybius haeckelii en su honor. Para entender mejor lo que esto significaba –y significaba mucho– es mejor contar dónde el bathybius haeckelii se encaja en la historia de la ciencia.

Dos años después de la toma de las muestras del bathybius del fondo del mar, era publicado en 1859 el libro “El origen de las especies” de Charles Darwin. Una implicación última de la teoría de la evolución era que la vida debería, en algún punto, haberse originado desde la materia inanimada. En tanto, pasados dos años, en 1861, el francés Louis Pasteur realizaría uno de sus más famosos experimentos, demostrando que en el interior de un frasco debidamente cerrado y esterilizado la vida no surgía de forma espontánea.  

Como se ve, eran años bien movidos para la biología, y Pasteur probaba la biogénesis: la vida sólo se originaba de la vida. Por lo menos actualmente, y en condiciones normales. Biólogos como Ernst Haeckel sugerían que el origen de la vida en la Tierra a partir de la materia inerte podría haberse dado hace mucho tiempo, en condiciones diferentes a las actuales, y que tal vez en algunos confines del mundo eso aún estaba ocurriendo. Confines extremos como las grandes profundidades del mar.  

La teoría incluso hoy se usa como una curiosa idea de que la vida podría originarse de forma sencilla en el fondo del mar, y crecería en complejidad a medida que se llegaba a la superficie. El descubrimiento del bathybius haeckelii, una especie de “óleo negro” de la biología, con el pequeño detalle de que era blanco, se encajaba bien en las suposiciones de los científicos evolucionistas de la segunda mitad del siglo XIX, y como su propio nombre lo indica, era un organismo que ya había sido previsto y descrito de forma especulativa por los biólogos.

Con todo esto, había problemas con el bathybius. Él no crecía y no podía ser visto en el lodo recién sacado del fondo del mar. El HMS Challenger resolvería el asunto en una expedición que generó a la oceanografía.  

Comenzó el 21 de diciembre de 1872 y se extendió hasta 1876, y a bordo del Challenger John Murray comentaba también que no podía ver el bathybius en el lodo sacado del fondo del mar, pero los recipientes enviados para su análisis a Inglaterra estaban repletos de él cuando llegaban allá. Era como si el bathybius surgiese dentro de los recipientes, y no en el fondo del mar.  

Un accidente mostraría que era eso justamente lo que estaba ocurriendo: uno de los asistentes de Murray derramó una gran cantidad de vino dentro de uno de los frascos, y notó que el bathybius estaba surgiendo. El supuesto “óleo negro”, bathybius haeckelii, vida generada espontáneamente del lodo, era nada más que un precipitado de sulfato de calcio gelatinoso, resultado de la reacción química entre el alcohol adicionado para la conservación y una sustancia del fondo del mar.  

Los detractores de la evolución se regocijaron con esto, como el Duque de Argyll, quien escribió algunos años después: “Una gran lección sobre apresuramiento”. Pero el propio Thomas Huxley reconocería con elegancia su error: “Dijeron que (el bathybius) no era nada más que precipitado gelatinoso de lodo... Pero me siento muy feliz con este asunto. Hay una cosa sobre nosotros los científicos, y es que nadie puede decir que nos dedicamos a esconder nuestros errores. Así, estoy plenamente confiado de que si (el bathybius) se revelara como un engaño mío, tarde o temprano será cuidadosamente expuesto por alguien”. El engaño fue cuidadosamente expuesto, un poco más de diez años después de descubierto.

La historia de este “archivo X” científico, hoy poco conocida, podría acabar aquí. Pero cabe mencionar que hasta ahora el origen de la vida sigue siendo, en gran medida, un misterio. Cien años después del dragado de lo que sería el bathybius, Stanley Miller y Harold Urey finalmente mostrarían que en condiciones especiales componentes básicos de la vida –los aminoácidos– podrían formarse de sustancias inorgánicas simples.  

Y algunas décadas después de eso, hace no mucho tiempo realmente, serían descubiertas formas de vida subacuáticas simples subsistiendo a grandes profundidades en condiciones extremas, a partir de sustancias químicas expulsadas por volcanes submarinos. El bathybius no sobrevivió, pero las especulaciones y teorías tan criticadas por haber sido presentadas de forma precipitada irían a mostrarse más acertadas de lo que se imaginaba. En algún lugar –sea en el tiempo y en el espacio distantes– puede haber algún tipo de “óleo negro”, vida surgiendo a partir de la no vida. Sea del color que sea.

- - -

Quisiera agradecer a Jorge Petretski por sus valiosas sugerencias
Traducción: Diego Zúñiga

Cliquee en las imágenes para abrir el slideshow


El bathybius visto al microscopio. Lo que pudo ser uno de los mayores descubrimientos de la ciencia. ¿O no?

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Ernst Haeckel.

 


El biólogo inglés Thomas Huxley, quien creyó descubrir un portento para el conocimiento científico.

 

 

 

 

 

 


El barco HMS Challenger.

Más

Arriba ] Reflexión ] Fuegos Fatuos ] Refracción ] Arenas Cantarinas ] Fuegos San Elmo ] Centellas ] Anillos de Hadas ] Marea Roja ] Luna ] Termales ] Crop Suelo ] [ Óleo Negro ] Alien Malthus ] Kaprekar ] Cuántico ] ¿Signos...? ] Sapo Partero ] Simetría: Capicúas ]

Portada • Insólito • Ciencia • Cultura • Sobre p# • MarcianitosVerdes

MMIV-MMVI © perspectivas - Contáctenos - Todos los derechos reservados