“Vapor compacto y suave, que condensa en la noche, y transforma su frío encendiéndose en una flama agitada, la cual frecuentemente, dicen, los espíritus malignos atienden, cubriendo y abrazando con su luz. Engañando y maravillando en su camino, llevando al viajero hacia pantanos y lodazales, y a través de pozos y piscinas. Ahí suben, se pierden, y a lo lejos sucumben…”. “Paraíso Perdido”, de John Milton La mejor descripción del fenómeno alucinante que ahora nos ocupa que he encontrado en la literatura la proporciona Bram Stoker en tu libro “Drácula (Primera parte del diario de Jonathan Harper)”. No podía ser menos. Las luces fantasmas están íntimamente relacionadas a la literatura gótica, a nuestros miedos, terrores y leyendas. Stoker parecía conocer bien este fenómeno y nos presenta la aparición del mismo en el camino al castillo del conde. El escenario es inmejorable. Imagine el lector que está viajando por una oscura carretera en un bosque de los Cárpatos, dirigiéndose al castillo de Drácula, y repentinamente, a la vera del camino, se le aparecen unas misteriosas luces. “De pronto, en la distancia, a la derecha, pude ver una vacilante llama azul. El cochero también debió verla, porque detuvo la calesa, bajó del pescante, revisó los caballos y se perdió en la oscuridad. No sabía qué podía hacer, sobre todo oyendo que el aullido de los lobos estaba cada vez más cerca. Mientras seguía pensando, el cochero regresó súbitamente y sin mediar palabra subió a su asiento y reemprendimos la marcha. “Creo que debí quedarme dormido y que el incidente influyó en mi sueño, en el que, una y otra vez, se repitió la misma escena y, ahora, pensando en ello, me parece que fue una espantosa pesadilla. Hubo un momento en que la llama azul surgió tan cerca del camino que, pese a la profunda oscuridad, pude observar los movimientos del cochero. La llama era tan débil que apenas iluminaba el suelo a su alrededor. El cochero se dirigió rápidamente hacia el lugar en donde salía, recogió unas piedras y las apiló de una forma muy rara. Se produjo entonces un increíble efecto óptico: a pesar de que su cuerpo interceptaba la llama, yo seguía viendo su luz vacilante y misteriosa. Quedé estupefacto, pero me dije que de tanto querer penetrar en la oscuridad, mis ojos me habían engañado. A continuación seguimos viajando sin volver a ver llamas azules, aunque los lobos seguían aullando cada vez más próximos, como si nos siguieran en un movimiento circular (…) “Según hablábamos y yo me hacía más atrevido en mis planteamientos, le pregunté por algunas de las cosas que habían sucedido la noche anterior, como, por ejemplo, por qué el cochero me había llevado a los lugares en los que se veían las llamas azules. ¿Era cierto que esas llamas aparecían en los sitios en los que había oro escondido? Me explicó entonces que había una creencia popular que en una determinada noche del año –como la pasada noche, cuando se dice que los espíritus del mal se hacen dueños de la tierra– aparece una llama azul encima de todos los sitios en que hay un tesoro escondido. “-Ese tesoro –prosiguió– fue escondido en la región por la que usted vino anoche, no puede haber duda, porque es el lugar en el que durante siglos lucharon los valacos, los sajones y los turcos. Difícilmente se encontraría un palmo de terreno en esa región que no haya sido regado con la sangre de aquellos hombres, patriotas o invasores. Fue una época extraordinaria. Las hordas austríacas y húngaras nos amenazaban, y nuestros antepasados iban valerosamente a su encuentro –hombres y mujeres, ancianos y niños– y esperaban su llegada en las rocas, por encima de las gargantas, y provocaban aludes que caían sobre los invasores. Y cuando esos invasores lograban, pese a todo, la victoria, no encontraban nada, todo había sido enterrado. “-Sin embargo –dije–, ¿cómo puede quedar algo sin descubrir cuando se sabe que fue enterrado? ¿Es que nadie se ha tomado el trabajo de buscarlo? “El Conde sonrió y al apoyar los labios sobre las encías, sus dientes afilados, largos, asomaron extrañamente. “-Porque –contestó– los aldeanos son unos cobardes y unos necios. Esas llamas sólo aparecen una noche. Y en esa noche, ni uno solo, si lo puede evitar, dejará de estar en su casa con las puertas bien cerradas. Pero, incluso, si se decidieran no sabrían qué hacer. Aunque marcaran el lugar exacto, no sabrían encontrarlo a la luz del día. Podría jurar que ni usted mismo sería capaz de localizarlo después. “-Creo que está usted en lo cierto –dije–. Tan cierto como que tampoco sería capaz de encontrar un muerto si lo buscara. “Después de este comentario, cambiamos el tema de nuestra conversación”. WILL-O’-THE-WISP En Inglaterra son llamadas “Will-o’-the-Wisp”, o “spooklights”. Son las luces fantasmas, que pueden chisporrotear, ser estacionarias o estar en movimiento, volar en el cielo o arrastrarse por el suelo. Estas luces extrañas cubren el cielo, saltan sobre las rocas, danzan sobre los valles boscosos, juegan entre sí y dejan a los caminantes admirados. El escritor inglés Gene D. Matlock ha ofrecido la siguiente etimología: “Will”, conciencia; “Wisp”, fragmento, es decir, Will-o’-the-Wisp sería “fragmento de conciencia”. Wisp, por otra parte, significa un objeto nebuloso pequeño. A las nubes Cirrus se les llama, ocasionalmente, wisps of clouds. Otros autores creen que Will es el apócope de William, de tal suerte que significaría “el fragmento de Guillermo” o “el pequeño y nebuloso Guillermo”. Esto podría ser cierto ya que varios de estos fenómenos están asociados a nombres propios, como “Meg with the lantern”, “Peggy of the lantern” o “Jack-o’-lantern”, además de que en West Yorkshire se le conoce como “Billy-wi’-t’-Wisp”. Existen varios casos de personas que han logrado tocar la llama y han recibido quemaduras intensas, pero otras no han sentido ningún calor. Lo anterior hace suponer que son múltiples los orígenes del fenómeno. Los “Memitos nebulosos” fríos podrían tener un origen en reacciones químicas del tipo bioluminiscentes como el de las luciérnagas, mientras que los calientes pueden deberse a un tipo de combustión o, incluso, a un fenómeno eléctrico. Estos fenómenos se dan en los pantanos, fangos, bosques profundos, riscos, ciénagas y marismas. Aparentemente se pueden mover, lo que no sería posible si fueran producidos por una fuente de gas estática. El hecho de que tiendan a desaparecer al acercarse el testigo, indica que requieren cierta estabilidad atmosférica, que no sea disturbada por ningún tipo de corriente de aire. “Vi un objeto del tamaño de una moneda, a una distancia de unos diez metros, estacionario o con un ligero movimiento, que emitía cierto sonido como el de agua escapando a gran presión. La luz desapareció cuando me acerqué, reapareciendo en su posición original cuando me alejé. Su luz, azul, me parecía a la de un diodo de los antiguos equipos electrónicos”. En Inglaterra se les ha dado multitud de nombres. Entre los más antiguos están: “Mayntzhausen” o “fuego de los Druidas” o “fuego de melena”, “Friars-lathron”, “walking fire”, “Hebridian teine sith”, “Gyl Burnt-tayl” y “Canwll corfe”. En Cornwall, la “Joan-(in)-the-Wad” o “Jacky lantern”. En East Anglia, el “Lantern-man”, en Lancashire, el “Peg-a-lantern” y en Norfolk se le conoce como el “Will-o’-the-Wykes”. En otras ciudades tiene distintas nominaciones : En Northamptonshire y Oxfordshire, la “Jenny-burnt-tail”; en Northumberland y Yorkshire, la “Jenny-wi’-t’-lantern”; en Somerset, el “Hinky-punk”; en Warwickshire y Gloucestershire, la “Hobbledy’s-lantern”; en Worcester, Hertfordshire, Hampshire y Wiltshire, la “Hobby-lantern”; y en Worcestershire, el “Pinket”. El “Utburd” inglés es el espíritu de un niño que no fue bautizado y que busca venganza. Normalmente es invisible y su llanto se puede escuchar en donde fue enterrado. Luego aparece en forma de búho, o de un perro lanudo, o incluso en forma de niño, y se hincha hasta el tamaño de un cobertizo y luego se reduce al de una voluta de humo. Este espíritu ataca a los viajantes que pasan cerca de su tumba. Se aconseja que cuando alguien escucha pasos detrás de él no debe voltear, porque si lo hacen verá al Utburd y se paralizará, quedando a su merced. Sólo el agua o el acero puede ser efectivo para defenderse de la aparición y escapar de la muerte. El perseguido se debe lanzar al río (no al pantano) o blandir una espada o cuchillo para que el fantasma desaparezca. En las leyendas el Will-o’-the-Wisp se interpreta como un hada traviesa o un espíritu maligno que confunde a los viajeros y los desvía de las trayectorias seguras hacia sitios traicioneros. En Dartmoor, los testigos de este fenómeno dicen que han sido “beenpixie-led” (algo así como “embrujados”). Turner, en 1901, describe una región de marismas cerca de Longnor, en la parte superior del río Dove, donde al anochecer “aparece una luz parpadeante que se mueve siguiendo nuestros movimientos… esta luz ha generado muchos cuentos de viajeros nocturnos que han sido guiados por la luz y llevados al pantano, donde permanecen sus cuerpos, y de donde sus ‘boggarts’ se elevan en la noche para trotar y bailar por todo el bosque, para el terror de sus habitantes”. La explicación tradicional es que las luces son espíritus, hadas, genios o elementales que viven en el cielo. En otros lugares se afirma que son presagios de muerte o desastres (Irlanda, Escocia y Gales). Liz Linahan registra una historia de este género de Whitwell en Derbyshire, en donde una de estas luces guió a un hombre, a través de una ventisca, hacia la casa de su madre en donde ésta estaba a punto de morir. Se cuentan muchas de estas historias entre los mineros del distrito de Peak, vecino a los campos de carbón coke de South Yorkshire y North Nottinghamshire. Las luces se ven en los túneles para avisar e impedir desastres. Aquí las luces se transforman en lámparas que aparecen en los cascos de los mineros ya muertos. En Bleaklow son antorchas ardientes portadas por soldados romanos que atraviesan el campo cada año, la primera Luna llena de la primavera. David Clarke menciona la “luz de Staffordshire”, en una colina cerca de Rushton, en donde se dice que es el fantasma de una mujer asesinada tiempo atrás. El “fiery drake” lleva a los mineros a las minas más ricas. Wayne Anthony Boylan menciona luces vistas alrededor de Outcrops en Lunter Rocks, sobre Winster, en el White Peak, y en Harborough Rocks cerca de Brassington, y Liz Linahan habla de un “árbol de hadas” en Whitwell Moor, en donde se ha visto que se reúnen las luces. También se han reportado luces en Stanton Moor, alrededor de los megalitos neolíticos de Bridestones, y en una cámara mortuoria en Congleton. Curiosamente estos son sitios de alta incidencia de OVNIS. También se les ha visto en lugares encantados, como Cauldon Low, en Staffordshire Moorlands; Monsal Dale, Weaver Hills. Por este motivo, David Clarke cree que estas luces ya eran vistas en la antigüedad y los hombres que vivieron en esos tiempos construyeron sus lugares sagrados en los sitios en donde se aparecían. Wayne Anthony menciona el avistamiento de una luz azul que emergió de los bosques y voló sobre los Nine Stones Close de Harthill Moor. La tradición dice que los “Devil’s Bonfires” vuelan alrededor de un montículo, conocido como Torside Castle, cerca de la cima del Bleaklow. Los arqueólogos creen que el montículo data de la edad de Bronce, otros creen que es una formación natural. Muchas de las leyendas mencionan el Devil’s Elbow, una curva peligrosa en el camino de Glossop a Woodhead. Las viejas consejas dicen que el sitio es un puente entre el mundo de los vivos y el de “Dark Lad” o “T’Owd Lad”, el nombre local para el demonio. En bretón se conoce como “Sand Yan-y-Tad” (St. John and Father), es decir, un doble fuego fatuo; un hada que tiene cinco dedos que terminan en luces y que gira como una rueda. En Gales se le llama “Ellylldan”. Dan significa fuego, atraer: un fuego fatuo que atrae. Una descripción poética del Ellylldan aparece en el “The Vale of Glamorgan”, publicado en Londres en 1839: “Una noche, cuando la Luna se había ocultado, estaba sentado en lo alto de la colina, y apareció un Ellylldan. Lo seguí hasta el valle. Crucé charcos de agua en donde las burbujas explotaban en la superficie, y los lagartos descansaban silenciosos mirándonos estáticos. Las ranas croaban y se hinchaban, pero se callaron y aumentaron su melancolía al ver el Ellylldan. Las aves salvajes, que ocultaban su cabeza bajo las alas, piaron un poco cuando pasamos. Una amargura se despertó y se elevó con un grito en el aire. Sentí las huellas de las anguilas y las sanguijuelas que nos observaban, mientras vadeaba el pantano. Sobre una piedra delgada un sapo sentado chupaba el veneno de la noche. “El Ellylldan brillaba y emitía vapores. Se elevó sobre los arbustos y cayó en el resumidero. Cuando me paraba, me esperaba, pero gradualmente disminuía hasta hacerse poco perceptible. Pero tan pronto como me ponía de nuevo en camino, comenzaba a brillar tan intensamente como antes. Un murciélago comenzó a volar dando vueltas sobre nosotros moviendo sus alas pesadamente. Los búhos que ululaban se quedaron callados y nos miraban con sus enormes ojos. Los caracoles y las lombrices se arrastraban alejándose. El fino hilo de la telaraña brillaba a la luz del Ellylldan. Repentinamente se alejó de mí, y a la distancia se unió a un corro de sus amigos, que comenzaron a bailar dando vueltas en una danza fantasmal, lo que me hizo despertar”. Otros nombres para el Ellylldan son “Pwca”, “Pooka” o “Puck”. Este último fue el término que utilizó Shakespeare en su “Sueño de una noche de verano”. Algunos biógrafos del bardo creen que éste visitó el “Valley of Fairy Puck”, en Gales, y de ahí extrajo la idea para su obra. Lo que sí es cierto es que William Shakespeare conocía muy bien las tradiciones galesas e incluso el fenómeno de los ignis fatuus. La descripción que hace en el Acto III, Escena 3, así lo atestigua. En palabras de Puck, dice: “Te seguiré. Te llevaré a dar una vuelta, a través del pantano y a través de los arbustos. Algunas veces seré un caballo, otras un perro. Un cerdo, un oso sin cabeza, y algunas veces un fuego. Relincharé, ladraré, gruñiré, bramaré y me encenderé. Como un caballo, como un perro, igual que un cerdo, un oso y el fuego”. La escritora americana Annie Campbell Heustis, escribió un poema llamado “Will-o’-the-Wisp”: The Will-o'-the-Wisp is out on the marsh, And all alone he goes; There's not a sight of his glimmering light From break of day to close; But all night long, from dusk till dawn, He drifts where the night wind blows. The Will-o'-the-Wisp, he has no roof, Yet he seeks not hut nor hall; He will not wait for a friendly foot, But starts if a shadow fall; And never a voice can make him turn, But the far off winds that call. The twilight covers the dreaming hills, The evening dews begin; There's none to care that he wanders there, There's none to call him in; And all the night, with his lonely light, He goes where the mists have been. From fire lit window and open doors, The roads have golden bars; And round and round the world is bound By a girdle of radiant stars; But I watch to-night for a fleeting light That a moment makes or mars. Flit, flit, with the hurrying hours, In shadow and mist and dew Will-o'-the-Wisp, O Will-o'-the-Wisp, I would I could follow you, With your elfin light for a lantern bright The bogs and the marshes through ! O Will-o'-the-Wisp, in silver dusk Who'd wish for golden dawn? In purple night, with stars a-light, Who'd dream of noontide gone? Who would not stray by the glimmering way Your wandering feet are drawn? The dawn comes over the silent hills, And calls to the winds of morn; The stars grow pale, and the sun cries, 'Hail!' To the shadowy fields forlorn; And good-bye, good-bye, to the Will-o'-the-Wisp, Who dies when the day is born! LA MISTERIOSA LUZ DE BLEAKLOW En el siglo pasado, a mediados de los sesenta, las autoridades del Peak District National Park construyeron el primer refugio en Crowden, no lejos de Woodhead. El refugio estaba dedicado a los excursionistas que hacían el viaje al Pennine Way, que cruza Longdendale en su ruta al norte a West Yorkshire. No pasó mucho tiempo hasta que los visitantes comenzaran a ver haces de luz y bolas de luz de colores pulsantes sobre la cara oeste del Bleaklow, a lo largo del Bramah Edge y Shining Clough. Ocasionalmente la policía y los rescatistas persiguieron estas luces sin ningún resultado. Finalmente una noche de julio de 1970, la maestra Barbara Drabble, quien en ese entonces estaba casada con el guardabosque Ken Drabble, viajaba a su casa en Crowden cuando repentinamente pasó a través una cortina invisible que la llevó a la dimensión desconocida. “Era una brillante luz azul que iluminaba toda la mitad inferior de la montaña, toda la vía férrea, los estanques y cerca de tres kilómetros del camino”. Las luces duraron varios minutos y no parecían las de un día normal. Eran brillantes y claras y Barbara se introdujo con su coche en la luz. Sintió un frío intenso y una sensación eléctrica que le hizo erizar los cabellos de la nuca. “Era como si el valle entero estuviera iluminado, con perfecta claridad. Era tan brillante que se podía manejar sin luces. Debí estar manejando por cinco minutos y luego me detuve, precipitadamente abandoné el coche y corrí hacia casa. El auto tenía una capa de hielo y se sentía muy frío”. Barbara se sintió tan intrigada que preguntó a los vecinos granjeros qué sabían al respecto: “No me dijeron nada, pero su actitud me hizo sentir que ellos habían visto algo”. Pero un año después más de una docena de testigos que estaban en el Crowden Youth Hostel, incluyendo la guardabosques Joyce Buckley, vieron una luz similar que refulgía a través de las ventanas. “Al principio pensamos que eran luces de un coche, pero reaparecieron en la cima del Bleaklow y ningún carro puede llegar ahí. Duró tres minutos y 25 segundos y fue muy poderosa”, dijo Buckley. La guardabosques estaba tan preocupada por la luz que llamó al Equipo de Rescate de Montaña, dirigido por el esposo de la Sra. Drabble. Ken y los miembros del equipo de rescate buscaron en vano: “Cuando llegamos a la cumbre no había nada, ni gente, ni luz ni fuego”. En su búsqueda, los rescatistas usaron poderosas lámparas que se veían como pequeñas velas desde el Refugio. El relato de Barbara apareció en el “Peak Park News” del verano de 1972, y constituye uno de los más curiosos e impresionantes que se hayan dado en Inglaterra. El ufólogo inglés Phil Reeder apunta que este tipo de fenómenos comenzó a ser popular a finales del siglo XIX, pero decreció mientras aumentaban los reportes de OVNIS. En su libro “British Goblins”, de 1880, el escritor inglés Wirt Sikes dedicó un capítulo completo a las luces errantes (corpse candles). En 1897 el folklorista escocés R. C. Mac Iagan hizo la primera reseña sistemática de las tradiciones británicas sobre las luces fantasmas. En 1956 el escritor escocés Alasdir Alpin MacGregor dedicó un capítulo de su libro “The Ghost Book” a las luces fantasmas, pero ya se comenzaba a mencionar la hipótesis de los OVNIS. INGLATERRA 1904-1905 En el invierno de 1904-1905 se vivió una oleada extraordinaria de fenómenos curiosos en Inglaterra. Reportes de apariciones, poltergeist, casas encantadas y fuegos extraños eran pan de todos los días. En Gales hubo un gran movimiento religioso evangélico. Y sobre el canto y los gritos de la muchedumbre daban las apariciones luminosas. Nubes luminosas cubrían el cielo y luego bajaban hasta casi tocar a la gente, posteriormente se elevaban y flotaban hasta descender sobre otras asambleas. Cosas o criaturas que brillaban aparecían como luces blancas o bolas de fuego rojo. Éstas eran especialmente evidentes en las reuniones que conducía Mary Jones, la guía espiritual más importante del momento. Se decía que una luz seguía persistentemente el carruaje de la señora Jones. Los reporteros londinenses que fueron enviados a Gales, escribieron historias chuscas. Luego ellos también vieron las luces y las nubes. Los corresponsales del “Daily Mail” y el “Daily Mirror” dijeron haber visto luces brillantes sobre las capillas mientras había ceremonia. B. G. Evans, en su reporte en el “Londres Daily News” del 9 de febrero de 1905, dijo que presenció las luces cuando estaba con la señora Jones en su reunión en Egryn. “La primera luz parecía una estrella brillante emitiendo chispas. Todos la vimos. Las dos siguientes fueron claramente subjetivas, y sólo las vimos la señora Jones y yo. Tres barras de clara luz blanca cruzaron el camino frente a nosotros, de izquierda a derecha, trepando sobre la pared de una roca a la derecha. Una luz rojo sangre, a unos 30 centímetros del suelo a mitad del camino fue la siguiente manifestación”. Extendiéndose sobre Escocia e Inglaterra el movimiento evangélico degeneró en histeria de masas. Las chicas de las tiendas ignoraban a los clientes y comenzaban a cantar y aplaudir. Otras entraban en las iglesias y gritaban haciendo mucho ruido. Los ladrones regresaban las cosas que habían robado. Otros confesaban sus pecados. Hubo muchos suicidios. Grupos de mujeres en Leeds decían tener visiones y paraban el tráfico de las calles para organizar sus rezos. En Liverpool varios católicos fueron acosados y sus casas apedreadas. Un hombre, tomando la Biblia literalmente, se cortó la mano derecha; otro hacía una procesión todas las noches llevando su ataúd a cuestas. Para cerrar con broche de oro se dieron casos de combustión humana espontánea. La señora Thomas Cochrane, de Rosehal, Falkirk, se encontró “quemada a tal grado que era irreconocible”. Estaba en su recámara, sentada en una silla rodeada de almohadas y cojines que no se quemaron. La señora Cochran murió el 16 de diciembre de 1904. Una semana después, se dio otro caso. La señora Elizabeth Clark, una viejita que habitaba Trinity Almshouse en Hull, fue encontrada con el cuerpo lleno de ampollas, pero todavía viva. No pudo explicar sus quemaduras y al poco murió. Su ropa de cama no estaba quemada. A principios de febrero de 1905, otra mujer, en Londres, fue encontrada muerta, quemada. Estaba sentada en una silla frente a la chimenea. Las quemaduras las tenía en la espalda. El mismo día un hombre, Ashton Clodd, de 75 años, murió en el Hospital Louth por quemaduras diversas. Nadie supo explicar el origen del fuego. Barbara Bell, de 77 años, también murió por causas similares. Era el 27 de febrero. Su cuerpo fue encontrado en un sofá, y estaba completamente carbonizado, “como si hubiese estado varias horas bajo flamas intensas”. LUCES FANTASMA EN LOS ESTADOS UNIDOS El país en donde se estima que hay una mayor cantidad de poblaciones en donde se ven las misteriosas luces fantasma es Estados Unidos. Kenneth Arnold, investigó las observaciones de luces misteriosas vistas a nivel de superficie en Nevada en 1922, 1927 y 1930 y escribió un artículo (“Phantom Lights in Nevada”) para “Fate”. En el “Evening Observer”, de La Grande, Oregon, del 29 de enero de 1955, se menciona que Arnold también estuvo investigando las luces de Blue Mountains, Oregon. En el sur de los Estados Unidos se llama “Jack-muh-lantern” a una extraña criatura de metro y medio de altura con grandes ojos y boca enorme. Su cuerpo está cubierto de pelo largo y que va por los campos como un saltamontes gigante. Es más fuerte que cualquier hombre y más rápido que cualquier caballo, e induce a sus víctimas a seguirlo hasta el pantano, en donde los deja morir. Cerca de Summerville, Carolina del Sur, en el Sheep Island Road, construido sobre una región pantanosa, se ve otra luz. Ésta cambia de color y forma, y sube y baja como si fuera un pájaro luminoso. Un testigo dijo que la luz se paró sobre el techo de su auto. Otro cerró las puertas, dejando a su esposa afuera, cuando la luz se acercó. Sin salir de Carolina del Sur, se encuentra la “Bingham's Light” de Dillon, en donde se han detectado algunos efectos sobre los motores de los automóviles (efectos electromagnéticos). En el estado de Washington, la “Phantom Light of Ringold” aparece de vez en cuando en la vecindad de Pasco, sobre la carretera. Parece la luz de un auto, pero sólo una, y sólo se le ve en los días con lluvia o niebla. En el Jackson Road, al sur de Suffolk, Virginia, la luz aparece de frente al testigo, para desaparecer antes de llegar a la colina y luego reaparecer detrás del testigo. El sheriff Hickley Waguespack, de East Ascension Parish, recibió muchos reportes en la década de los cincuenta, de luces que aparecían a lo largo del camino entre Gonzalez y Galvez, Louisiana. Otro fenómeno que podría tener un origen parecido son las “Luces de Silver Cliff”, un pueblo fantasma de Colorado, Estados Unidos. En el cementerio de la localidad, se han observado puntos luminosos de un azul pálido, cuya procedencia se ignora. Se les reportó por vez primera en 1956. De acuerdo con Ray DeWall, periodista del “West Mountain Tribune”, de Westcliffe (a una milla de Silver Cliff), se ven luces del tamaño de pelotas de básquetbol. Parecen ir pulsando en su lento movimiento sobre las tumbas. Cuando alguien se les aproxima tienden a desaparecer. En 1970, otro periodista, Edward J. Linehan, realizó una investigación y concluyó que las luces no parecían originarse en ningún lado. Un antropólogo, Dale Ferguson, recuerda que los indios norteamericanos tienen leyendas sobre espíritus danzantes azules, mientras algunos físicos suponen la presencia de depósitos de material radiactivo. Sin embargo, todo se debe al hidrógeno fosforado, producto de los restos óseos, que se inflama al contacto con el aire. Ya Ivan T. Sanderson hablaba de las luces de Lake Wanaque, New Jersey, en 1966-67, y decía que se les había visto desde 1920. Actualmente Bryan Williams, alias Sargel 18 (Sargel, según Williams, significa “Sargento de la luz”), un contactado que vive en Wanaque y dice estar guiado por los endorians, seres que viven en el plano astral y que vienen a pelear contra los extraterrestres negativos llamados dragons. Ambos son reptiles. Los endorians le nombraron el “Guardián de Endor”, un supuesto vórtex o puerta interdimensional localizada en Wanaque, New Jersey. En ese sitio se han visto otras luces misteriosas. Williams comenzó a abrir la “puerta” a otra dimensión en el año 2001, misma que fue abierta por completo en el 2003. Todas las noches, en las cercanías de los pantanos de Kenosha, Wisconsin, se ven aparecer misteriosas luces azuladas. Richard Crow, cazador de fantasmas norteamericano, afirma que las luces son los espíritus de los gángsteres que fueron muertos en ese lugar, y sus cadáveres arrojados a los pantanos. El sitio fue un escondite de pandilleros durante la época de la prohibición en los Estados Unidos. Crow afirma que él mismo vio las luces: “Llegué al lugar después de haber recibido varios informes sobre las luces que aparecían en el escondite de los gángsteres. En la noche vi las luces. Eran unos destellos azulados, algunas semejaban siluetas humanas. Estoy seguro de que son los espíritus de los gángsteres muertos ahí durante un enfrentamiento con una pandilla rival. Los cadáveres de los mafiosos fueron arrojados a unos pantanos cercanos, por lo que la policía nunca los encontró. Algunas veces parecen emitir extraños sonidos como susurros. Creo que podrían ser las voces de los delincuentes muertos”. Aunque Crow es demasiado fantasioso en sus conclusiones, lo cierto es que se ven “extrañas” luces en ese lugar. Estas luces, indudablemente, son producto de la descomposición de sustancias orgánicas que caen dentro del pantano. Frecuentemente se ven luces en la cima de una colina cerca de Racine, en el mismo Wisconsin, pero los escépticos han demostrado que se trata de luces de aviones. En la península de Alaska, en las montañas del Lago Iliamna, aparecen las luces de Iliamna. El personal del aeropuerto de la zona las ha visto ocasionalmente, y han estimado que se encuentran a unos 65 kilómetros de distancia. La señora Phillip Holdsworth, antigua comisionada de minas, afirma que las luces no son producidas por la presencia de uranio. Las luces de Waimea flotan a 1.5 ó 2 metros sobre el suelo, al norte de la isla de Hawaii, cerca del viejo Rancho Parker. Aparecen en Luna Nueva, dos o tres noches seguidas, volando sobre el terreno hasta ir a desaparecer a los pies del Mauna Kea. Poseen una textura como de una niebla espesa. Pulsan rítmicamente, y algunos testigos dicen haber escuchado una débil música que emana del interior. Esta referencia a música o sonidos que salen del interior de estas luces nos remite a la tradición de la “música de las esferas”. Recientemente en la literatura ufológica se comenzó a hablar de los orbs, supuestos espíritus de los indios americanos, en unos casos, u OVNIS, en otros. Setecientos años atrás los Cherokee invadieron las tierras de los Catawbas. Se dice que las luces son el espíritu de una mujer que busca los restos de su esposo, hijos y hermanos. Muchos aficionados a los OVNIS han fotografiado estas luces, pero en realidad son causadas por el mal manejo de las cámaras y videocámaras. Incluso el ufólogo Bruce Maccabee dice que son efecto del flash sobre objetos muy cercanos a la cámara. Además de estos sitios, en los Estados Unidos hay por lo menos tres que son clásicos y se han convertido en atracciones turísticas. LUCES DE MARFA Marfa es un pueblito al oeste de Texas de unos dos mil habitantes, localizado cerca del Big Bend National Park, al suroeste de Texas, en las Chianti Mountains. Cerca están los ranchos Nopal, Antelope Springs y Escondido. Marfa es mundialmente conocido por dos razones. Fue ahí en donde se rodó la película “Gigante”, con Rock Hudson, Elizabeth Taylor, Dennis Hopper y James Dean; y es el hogar de las famosas “Luces de Marfa”. Las luces, que la mayoría de la gente describe como esféricas, aparecen cada tarde al sur de Marfa. Las primeras luces se ven poco antes de la puesta del sol, justo al oeste de la torre de radio. Se les puede observar fácilmente si el clima está claro. Se mueven alrededor, desaparecen y reaparecen en otra parte. Por lo regular no aparecen en días de mal tiempo. Es posible apreciarlas sobre una colina de 800 metros (Chianti Mountains), y semejan globos de juguete, de color rosa, naranja o rojo. Duran unos 15 minutos antes de desaparecer en la oscuridad. En ocasiones se puede ver hasta tres de estas luces simultáneamente. También se les puede ver desde Blowing Rock, a 37 kilómetros al noreste. Las luces se han transformado en la mayor atracción turística del pueblo, y se ha erigido un sitio de observación oficial a unos 15 kilómetros de Marfa, sobre la Autopista 90. Las luces de Marfa son tan conocidas que el Departamento de Carreteras del Estado de Texas colocó una señal en el sitio oficial de observación sobre la carretera 67/90, al este de Marfa (la carretera tiene 56 kilómetros y va de Alpine a Marfa). El texto de la guía de carreteras del Estado de Texas, dice: “Las Luces de Marfa, luces misteriosas e inexplicables que han sido reportadas en el área por más de cien años, han sido el sujeto de muchas teorías. El primer avistamiento registrado de estas luces fue el del ranchero Robert Ellison en 1883. Varios las describen como fogatas, minerales fosforescentes, gas de los pantanos, electricidad estática, Fuegos de San Elmo y ‘luces de fantasmas’. Se ha reportado que las luces cambian de color, se mueven y cambian su intensidad. Los estudiosos han reportado 75 leyendas locales relacionadas con este fenómeno. 1988”. John Harden, el cronista de los enigmas de la región de Tar Heelia, dice que las luces aparecieron por vez primera en 1850. Sin embargo no existe ningún registro escrito de 1883, mucho menos de 1850. Todo son tradiciones o relatos de segunda mano que remiten a esos años. La verdad es que los primeros registros se dan bien entrado el siglo XX. Se han propuesto varias teorías para explicar el fenómeno. Se habló del gas de los pantanos, pero éste no tiene movimiento; de yacimientos de uranio, pero no se conoce ninguno en la región. Se creía que la causa de estos fenómenos eran los minerales fosforescentes. Estos minerales absorben la luz ultravioleta del Sol y en la noche emiten luz. Sin embargo, los geólogos que han examinado el área de Marfa declaran que no hay depósitos fosforescentes en la vecindad. En 1957 el escritor Paul Moran propuso por primera vez, en la “Coronet Magazine” de julio, que el fenómeno se debía a las luces de los automóviles que cruzan la autopista 67, de Marfa a Presidio, sobre la cresta de las Chianti Mountains. En efecto, con unos binoculares se puede ver que esas luces que tanto maravillan a los que se apostan para observarlas en el sitio oficial, son nada más ni nada menos que luces de los autos (delanteras y traseras) que cruzan la autopista. Incluso algunos miembros de MENSA (el club de personas con más alto IQ) estudiaron las luces de Marfa y llegaron a la misma conclusión. Un reporte típico de la observación de estas luces es el siguiente: “Una luz blanca brillante y no roja, como la de la torre, apareció en la base de las montañas, cerca de la torre. Se le pudo ver fácilmente moverse en sentido de las manecillas del reloj alrededor de la montaña. Después de diez segundos, y cuando ya había cubierto la tercera parte del camino sobre la montaña, la luz desapareció. En menos de un minuto, apareció otra luz y repitió el movimiento de la primera. Durante toda la noche se repitió el mismo movimiento con varias luces”. Estas luces parecen repetir sus movimientos porque son los autos que viajan en la misma dirección. Las luces desaparecen cuando los focos de los autos alcanzan la cima de la montaña y el camino da un giro y desciende. El fenómeno se ve acrecentado cuando existe inversión térmica, ya que aumenta la refracción de las luces de los automóviles. Recientemente se descubrió otro fenómeno que influye todavía más en la aparición de estas luces. La compañía Alto Technology Resources hizo investigaciones en Texas y Nuevo México entre julio y septiembre del 2000, y descubrió que en esa región existe un terreno blanco altamente reflexivo. Estos terrenos, algunos de superficie cóncava a los lados de las montañas Chianti, actúan como superficies reflejantes de los faros de los automóviles y conducen esa luz hacia el sitio oficial de observación. BROWN MOUNTAINS Las “Brown Mountain lights” aparecen a trece kilómetros al noroeste de Morganton, North Carolina, cerca de Blue Ridge Parkway. Son bolas luminosas rojas, azules, verdes y blancas. Se ven por lo regular en las noches parcialmente nubladas, cuando la luz está muy baja, sobre el condado de Burke. También se les puede observar desde el Wiseman’s View, o la Linville-Grandfather Mountain. El primero en reportar las luces fue el ingeniero alemán William Gerard de Brahm en 1771. De Brahm también fue el primero en ofrecer una explicación. Escribió que “Las montañas emiten vapores nitrosos que se inflaman por el viento, y cuando chocan dos de estos vientos, las flamas se sulfuran y desaparecen”. Una de las referencias más antiguas en los periódicos sobre las Brown Mountain Lights se encuentra en “The Observer”, Charlotte, North Carolina, del 23 de septiembre de 1913. Ese mismo año, el U.S. Geological Survey realizó una investigación y concluyó que las luces eran producidas por los focos de las locomotoras y de los automóviles. Probablemente las luces que se vieron durante esta investigación sí eran debidas a focos de autos y ferrocarriles, pero las que vio De Brahm no, porque en ese entonces no había línea férrea, y mucho menos automóviles. Sin embargo el fenómeno puede atribuirse a reflexiones y refracciones de las luces de Hickory, Lenoir, uno de los pueblos cercanos. El contactado Ralph I. Lael afirma que las “Brown Mountain Lights” son aparatos extraterrestres. El astrónomo Daniel B. Caton escribió para “The Observer” sus experiencias con las “Brown Mountain Light” (“Close Encounters of the Skeptical Kind”). Encontró que eran simples reflexiones en la atmósfera. OZARK La “Ozark Spook Light”, también conocida como “Hornet Light”, es una atracción turística en el medio oeste. Por más de 50 años, especialmente desde que se inició la era de los automóviles, los turistas que llegan a las montañas Ozarks (Shepherd of the Hills o Central Missouri) han visto la “Luz Fantasma” Fue tanto el éxito de las luces que Leslie W. Robertson incluso construyó el Spoksville Museum, en el pueblo de Hornet, cerca de Joplin, Missouri. La mejor zona de avistamiento es un viejo y polvoriento camino, a 400 metros al oeste del museo. Las luces aparecen cerca de ahí a distancias que van de 70 a mil 500 metros. Su tamaño va desde una manzana hasta una pelota de básquetbol. Se expanden y contraen, y se mueven de izquierda a derecha, de adelante hacia atrás o viceversa. Su color va de dorado, ámbar, amarillo a rojo. Sus movimientos parecen ser aleatorios, nunca se separan del camino y aparecen y desaparecen repentinamente. Con frecuencia se observan dos luces, que aparecen cuando la atmósfera es clara. Pero nadie sabe cuál es la mejor época para verlas y no existen dos descripciones que coincidan en su totalidad. Lo más común es que aparezcan como una luz brillante en lontananza, que aumenta y disminuye de tamaño, se mueve acercándose o alejándose o moviéndose por sobre las montañas con gran destello de luz. Actualmente el propietario del museo es Garland “Spooky” Middleton, y hay una fotografía muy famosa de él afuera del museo, que fue publicada por la revista “OK Magazine” del 28 de octubre de 1979.John P. Bessor estudió las luces para la revista “Fate” en 1951. Entrevistó a varios de los residentes y encontró un operador de una estación de gasolina que tuvo un encuentro con las luces en la montaña. Cuando él y sus compañeros dejaban el trabajo, una fuerte luz tan larga como el brazo extendido de un hombre, se formó repentinamente a pocos metros sobre sus cabezas. “Emitía un zumbido y se quedó sobre nosotros por algún tiempo. Entonces se agrandó y se encogió varias veces. Una de las chicas que estaba con nosotros se desmayó”, dijeron. El Dr. George W. Ward, del Bureau of Standards, Washington D.C., y socio del Midwest Research Institute, hizo una investigación en 1945. Escribió que vio la luz sobre las colinas. Tenían la forma de esferas de color amarillo verdoso de un metro y medio de diámetro. La luz se dirigió a su auto y él rápidamente cerró la puerta. Se han tejido diversas leyendas en torno a esta luz. La Neosho, Cámara de Comercio de Missouri, publicó un librito en el que se menciona que los antiguos indios de la región ya hablaban de la luz antes de la construcción de la carretera. Otros dicen que se trata de un Viejo minero que lleva su linterna y que cruza los campos y desaparece. También se menciona que el primer reporte que se conoce fue de 1886, pero hasta el momento no he encontrado tal reporte, ni a qué se refiere el mismo. Durante la Segunda Guerra Mundial el Cuerpo de Ingenieros de las Fuerzas Armadas estuvieron en el área durante semanas con equipos sofisticados. Se examinaron cuevas, depósitos minerales, autopistas y carreteras y se intentaron varias explicaciones sobre el origen de estas luces. Posteriormente varios científicos han visitado el área con el mismo propósito. Sus resultados han probado que la refracción de la luz de los autos que viajan por la ruta 66, ocho kilómetros al oeste, son las causantes de las luces.Qedaría la duda de casos como los del empleado de la gasolinera o el de George Ward. Si bien el primero fue dado a conocer en una revista sensacionalista (además que no se menciona su nombre), en el segundo se trata de un físico. Pero las nuevas investigaciones, como la siguiente, nos hacen suponer que tal vez Ward sufrió alguna confusión. Incluso Joseph Allen Hynek, el padre de la ufología, escribió sobre las Tri-State Spook Lights (como también se les conoce, porque se pueden ver desde tres estados: Missouri, Oklahoma y Kansas), en la revista “New Horizons”. Según Leslie Kennon, de la Division of Resources and Development del Estado de Missouri, la historia oficial de las Luces Fantasmas Hornet no es del todo cierta. En primer lugar, apunta, “existen varias fotografías de las luces y yo mismo he tomado algunas”. “Mirando hacia el oeste, por el camino de la luz fantasma, con unos binoculares, se puede ver la autopista. Si se examina el mapa topográfico de Joplin, se puede observar parte de la Ruta 66 que corre del este de Commerce a Ouapaw, en Oklahoma, después gira al norte. Desde mi locación sobre el Camino de la Luz Fantasma estaba a poco más de nueve millas al este de la parte oriental de la autopista. Los binoculares revelan claramente la parte estrecha de la Ruta 66 y los ocasionales flashes de luz reflejante sobre los carros de la autopista causados por la puesta del Sol en el oeste. “Cuando abrió el museo, a las 6:00 PM, me quedé unos 40 minutos hablando con el Viejo Garland ‘Spooky’ Middleton (de 70 años), sobre las luces y leyendo los recortes de periódico sobre las luces fantasma que él ha pegado sobre las paredes del museo. “Después de la puesta de Sol a las 6:40 regresé a mi punto de observación y pude ver una de esas famosas luces directamente del oeste sobre el camino. Mis binoculares me probaron que esas luces no eran otra cosa que las luces de los autos que viajaban sobre la Ruta 66 a unas diez millas de distancia. Ocasionalmente son visibles varias luces a través de binoculares, pero a ojo desnudo sólo se ve un punto luminoso. La presencia de uno o más autos puede explicar el aumento y disminución del brillo. Mis mejores fotos las tomé al ocaso con un rollo Kodachrome 64, a 1/15 de segundo con una Minolta de 50 mm a una abertura de lente de F 1.4. “Las luces que se reportaron antes de la era del automóvil se pudieron deber a luces de campamentos en las vecindades de lo que, en el futuro, serían los pueblos de Commerce y Ouapaw. Todas las fotografías de estas luces están en el mismo sitio, justo en el centro en forma de V de los árboles en el camino, exactamente en donde se verían al ser producidas por las luces de los automóviles sobre la autopista”.Actualmente en el sitio en donde aparece la luz hay un contenedor en el que se ha pintado de naranja la leyenda No Tresspassing. Phil Campagna tomó ahí sus fotos el 15 de abril de 2000. MACO La “Luz de Maco” aparecía a lo largo de una antigua vía férrea, de donde se han removido los rieles. Esta parte del camino es muy recto y se eleva lentamente entre una valla de madera y arbustos. La luz aparecía como un destello que se hacía cada vez más brillante. Se veía estática en el lado derecho del camino y luego se movía hacia el centro. Se tenía la impresión que subía por la colina en una trayectoria curva. Luego de pocos segundos la luz desaparecía. La distancia hacia la luz era difícil de determinar, pero fue estimada en unos 500 metros. Algunas veces, después de esta luz aparecía una de color rojo que se movía erráticamente de derecha a izquierda. Maco se encuentra en el condado de Brunswick, Carolina del Norte, a 20 kilómetros al noroeste de Wilmington, sobre la carretera 74/76, entre los pueblos de Saratoga y Bragg. Se le veía sobre el Bragg Road, en Saratoga, Texas, durante las noches de verano se puede ver otra luz misteriosa, sobre los pantanos. En 1960 el sheriff Whit Whitaker inició una campaña impidiendo el uso de armas de fuego en el área, ya que varios testigos habían disparado a la luz, sin ningún resultado. A la luz de Maco también se le ha embellecido con una leyenda. Los creyentes de lo oculto dicen que en 1867 la Atlantic Coast Line Railroad tenía una ruta que pasaba por la pequeña estación de Farmer’s Turnout (ahora llamada Maco). Joe Baldwin era uno de los conductores de la línea. Una noche en que el tren estaba parado, inexplicablemente el último vagón se soltó y comenzó a caminar colina abajo. Baldwin saltó al vagón para tratar de detenerlo, pues atrás venía otro convoy. Al no poder detenerlo, sacó su linterna e hizo señales al otro tren, pero no pudo evitar la colisión. Joe murió decapitado. Desde entonces los residentes comenzaron a ver las luces cerca de Hood’s Creek. Se les veía sobre los rieles del Atlantic Coast Line. A veces eran dos luces, una encima de la otra. “Es el viejo Joe buscando su cabeza”, decían los lugareños. Pero la verdad es que la Atlantic Coast Line Railroad nunca tuvo una ruta que llegara a Maco en 1867, simplemente porque en ese año no existía. La que sí tenía una ruta era la Wilmington, Manchester and Augusta Railroad, pero se desconoce si en ese entonces trabajaba para esa línea alguien llamado Joe Baldwin. Tal vez porque no se ha logrado demostrar la existencia del tal Joe, otros dicen que la luz es el espíritu de un guerrero indio muerto en batalla, mientras otros afirman que es el fantasma de una bruja negra. Pero el hecho es que la gente veía luces, y existen muchos testimonios al respecto. Uno de los que le dieron mayor nombre fue el del presidente Grover Cleveland. No sé si el relato sea verídico, pero se afirma que en octubre de 1894 el presidente Cleveland vio las luces desde su Pullman. Maravillado, llamó al conductor del ferrocarril y le preguntó sobre la misteriosa luz. El conductor sonrió y dijo: “Lo que usted acaba de ver, señor, es la Maco Station Light”. Se ha estimado que las luces de Maco tienen una intensidad de un foco de 25 watts. Por eso es incomprensible la reacción de algunos conductores del ferrocarril que, según los defensores de las luces de Maco, han incluso detenido el tren creyendo que iban a chocar con otro viniendo de frente. Esto los ha llevado a adoptar dos linternas, una blanca y la otra verde. A las luces también se les conoce como “Big thicket ghost light” y duran de pocos segundos (30, lo más común) a varios minutos. En una ocasión se trajo una ametralladora desde el Fuerte Bragg y se disparó hacia la luz. Pero ésta siguió apareciendo. Parte de los rieles fueron desmantelados en 1934. En 1977 se quitaron por completo las vías, y desde entonces se dejaron de ver las luces. ESPAÑA Otro país en donde también abundan las tradiciones de luces fantasmas es España, donde se las conoce también como “Luz Mala” o las“Luces Populares”. En el siglo XII un grupo de soldados vio cómo una “estrella” caminaba sobre los cuernos de un toro que se encontraba en una colina en la que luego se fundaría la ciudad de Teruel. En el escudo de la ciudad aparece la imagen del toro y la luz, recordando su origen. Es probable que estos fenómenos estén de alguna manera relacionados con la electricidad ambiental, del mismo modo como los Fuegos de San Telmo. En Manresa, Barcelona, se celebra la fiesta de la “Misteriosa Llum”. Se trata de una misteriosa luz que se dice apareció el 21 de febrero de 1345, en las cercanías de la Iglesia del Carmen, para luego atravesar las paredes del templo y “bailar” ante los testigos. En los bosques catalanes de Queralbs, Tregurá o Freixenet, se han visto luces desde antaño, vulgarmente conocidas como “follets delfoe”, añadiendo la leyenda que en el lugar donde éstas nacen se esconde un tesoro oculto. Para el folclore, estas luces representaban a seres sobrenaturales que bien podían corresponder a fantasmas, almas en pena de antepasados, dragones, duendes, hadas... y que solían adoptar esta especial forma ígnea para manifestarse. También Cataluña, en el monte Turó de I'Home, tiene sus luces. Pero las más interesantes desde el punto de vista ufológico son las luces que aparecen en la montaña de Montserrat, y que le han dado gran fama al contactado Luis Grifol, quien ha desarrollado un método para descubrirlas. En los países vascos se habla de Mari, una especie de hada que se transforma en bola de luz. En Galicia aparecen sobre el Pico Sacro, mientras que en Vizcaya, sobre el monte Amboto. Cádiz tiene su tradición de los “diablos luminosos”. Las islas Canarias tienen muchos lugares con luces fantasmas. En Jandía, por ejemplo, cuenta una leyenda que un par de esclavos, que tenían reputación de blasfemos y ateos, escaparon y huyeron con rumbo a la montaña Cuesta de Pedrea. Ahí encontraron un carnero que mataron y arrastraron para poder comerlo. En la montaña no había leña con qué cocinarlo, pero encontraron una cruz de madera que señalaba el cementerio que se encontraba en la cúspide. Tomaron la cruz y con ella hicieron la hoguera. Esta profanación, según cuentan, les fue fatal ya que a poco se cayeron despeñados por un barranco. Como castigo final Dios los condenó a vagar en la montaña en forma de bolas de luz. Estas luces o llamas son de color y brillo metálico, en colores azules o rojas. A veces es diminuta, como la luz de un cigarro encendido, y otras más grandes, como una hoguera. Su rapidez de movimiento es muy grande. Cuentan que da saltos hasta de kilómetros en fracciones de minuto, hasta el punto de dar la sensación de estar a la vez en ambos extremos del salto. Cuentan también que tienen el don de la palabra, aunque hay quienes dudan de su autenticidad. Cerca de ahí, en los llanos de la Concepción y la charca de Los Molinos, se habla de la “Luz de Leme”; y en la Gran Canaria se encuentra el Puerto de la Luz, cuyo nombre tuvo su origen en una de estas luces. En Güimar, Tenerife, se aparece una luz en las partes altas de la localidad. Un fenómeno similar se desarrolla en la Isla de Fuenteventura, Canarias, en un lugar conocido como Mafasca. Las gentes lo conocen como “Las luces de Mafasca”. El fenómeno, que se desarrolla en el pueblo de Betancuria, está rodeado de una leyenda. En el actualmente deshabitado pueblo de Mafasca, en las islas Afortunadas, aparece una luz de color azul que termina tornándose rojo. El tamaño es el de una bola de billar. Por lo regular se acerca a las personas y los guía en su camino. En otra de las islas Canarias, en Tenerife, existe “La misteriosa luz de Martela”, como la conocen en el pueblo de Granadilla de Abona, al sur de la isla. Según los habitantes de ese pueblo, esta luz sale de un lugar descampado en la carretera que va de Granadilla a Vilaflor. Sale en días y horas determinadas de la noche (a las 11), y dos a tres veces a la semana. Esta luz, cuentan las gentes que se han topado con la misma, es clara, silenciosa, muy potente, e incluso, al paso de los coches y camiones, la han visto echarse fuera de la carretera y desplazarse por sobre un barranco volviendo de nuevo a la misma. En ocasiones llega hasta las primeras casas del pueblo de Granadilla, y allí da vuelta regresando por el mismo itinerario hasta el lugar de donde salió y allí de nuevo desaparece. ITALIA El aventurero Giacomo Gerolamo Casanova de Seingalt, en el capítulo primero del tomo VIII de su “Storia della mia vita”, publicado en Italia en la segunda mitad del siglo XVIII, relata cómo una flama piramidal lo siguió en un área rural, cuando viajaba de Castel Nuovo a Roma la noche del 31 de agosto de 1743. “Una hora después de Castel Nuovo, con el viento en calma y el cielo sereno, advertí a la derecha y a diez pasos una llama piramidal de un codo de altura y a cuatro o cinco pies por encima del nivel del terreno. Esta aparición llamó mi atención porque parecía acompañarme. Intenté aproximarme a ella con ánimo de estudiarla; pero cuanto más me acercaba, más se alejaba la llama de mí. Se detenía en cuanto yo me paraba, y, cuando la parte del camino por la que la luz pasaba estaba rodeada de árboles, dejaba de verla; pero la volvía a encontrar en cuanto el borde del camino quedaba libre. También intenté volver sobre mis pasos, pero entonces siempre desaparecía, y no volvía a mostrarse más que cuando de nuevo me dirigía hacia Roma. Tan singular fenómeno no me abandonó hasta que la luz del día disipó las tinieblas. “¡Qué maravilloso campo para la superstición ignorante, si, contando con testigos del suceso, hubiera hecho carrera en Roma! La historia está llena de bagatelas de esta importancia; y el mundo está repleto de gentes que todavía les presta atención, a pesar de la pretendida ilustración que las ciencias proporcionan al espíritu humano. He de confesar que, a pesar de mis conocimientos de física, la visión de aquel pequeño meteoro no ha dejado de darme singulares ideas. Pero tuve la prudencia de no decir nada a nadie”. El físico Alessandro Giuseppe Antonio Anastasio Volta vio gas de los pantanos en el Lago Maggiore, al norte de Italia, en 1776. Varios científicos boloñeses se interesaron en estas luces. En 1728 Francesco Orioli y Giacomo Becarri recogieron muchos testimonios. Lo mismo hizo Quirico Barilli Filopanti en 1841. Muchos de estos testimonios e investigaciones se publicaron entre 1835 y 1873 en la revista alemana “Annalen der Physik und Chemie” y en la revista científico literaria inglesa “Notes and Queries”, que en su número de abril de 1875 publicó las primeras explicaciones científicas al respecto. Antonio Vallisneri escribió algunas cartas a sus amigos en las que menciona casos de combustión humana espontánea relacionados con fuegos fatuos. También relata el caso de un “scarafaggio lucente” (escarabajo luminoso, una luciérnaga) o “insecto feroz” que, de acuerdo con el autor, fue falsamente relacionado con una serie de fuegos ocurridos en la región italiana de Veneto. En esa misma área pantanosa de Veneto, se habla de “la cabeza de caballo ardiente”, que en Verona es conocida como “le lumere”, y se creía que era un íncubo, un demonio macho. Los “Cules” eran las luces de las provincias de Tronio, Cuneo y Novara. Una “luce vagante” era el guardián de un tesoro en el Bosco dell’Oro, en Livinallongo, Belluno; mientras que en Milán se le llamaba “cagnolitt”. En Morra, Perugia, se cuentan casos de luces que han recorrido cerca de un kilómetro de distancia. En cementerio Trentino di Banano, Modena, se dice que de noche se ve una luz que se atribuye a un espíritu burlón que arrastra un bastón que termina en bombilla. En Liguria se cuenta la historia del “Chiaro dei fichi mori”, una especie de globo luminoso de color azul lechoso que se observa en el cementerio. En el cementerio de Tidone, Oltrepo Pavese, se observa un fuego fatuo tan grande como una pelota. En Emilia Romagna (Ferrara, Rabean, Forlí, Rimini) existe una gran tradición de la “lumazze”, “lumere”, “Piligreina”, “Pulo’una”. Y en Lucca se habla de la “lumetti”, “luminotti”, “folletti dal lumicino”, “Cecco linterna”… Pero no sólo en tierra se veían las luces. Lenguas de luz fueron vistas salir del Mar Adriático. Una luz amarilla se veía todas las noches, durante la Primera Guerra Mundial, en la provincia de Cuneo, cerca de un pequeño riachuelo. En Val d’Aosta, en la provincial de Reggio Emilia, al norte de Italia, en la década de los sesenta se habló mucho de “lumini”, “processioni dei morti” e ignes fatui. RESTO DE EUROPA En la Europa medieval, los daneses y los germanos las llamaban “luces del tesoro”, pues afirmaban que señalaban el lugar exacto donde había riquezas enterradas. Johann Wolfgang von Goethe menciona en sus obras un caso de Ignes Fatui observado en 1768. En Alemania la única área en donde se ven luces misteriosas es en el bosque de Briselanger, cerca de Berlín. Se les conoce como la “Irrlichter” o “Irrlicht” o “luz loca”, dos minúsculas bolas corren como antorchas. El periodista Jürgen Krumnow encontró que estas luces, que fueron reportadas desde finales de los setenta, son simplemente luces de los automóviles que circulan por una carretera cercana. Al norte de Holanda, en 1866, una epidemia de peste bobina fue adjudicada a la aparición de luces inexplicables vistas en los campos. En Francia el siniestro “Moines des Narais” guiaba con una linterna a los viajantes. También En Francia encontramos “Ronda-dos-Lutinos”. En la península Escandinava se llaman “Lyktgubhe”. Los suecos creen que se trata de un niño sin bautizar que trata de llevar a los hombres al agua esperando ser sacramentado. En Finlandia se le llama “Omlatt” o “Liekkio” (“el flamígero”), y es un niño enterrado en el bosque y que aparece sobre las raíces, plantas y árboles. SUDAMÉRICA En todas partes del mundo se encuentran tradiciones acerca de estas “misteriosas luces” o sobre fenómenos similares, y Sudamérica no es la excepción. A diez kilómetros de Peralta, Argentina, se encuentra el cerro llamado de las Ánimas. En él hay un cementerio particular y se ve una luz sobre uno de los panteones; por eso le pusieron el nombre de Cerro de las Ánimas. También están las luces del Cerro Uritorco y las de Victoria. En Brasil, en el Amazonas, el “Cherrube” toma el nombre de “Mae do fogo”, y son luces que ya fueron observadas por el explorador italiano Ermanno Stradelli. El ufólogo italiano Giuseppe Stilo tomó varias fotografías de las “Mae de Ouro”, en Iporanga, Estado de Sao Paulo. Sobre los caminos, en los Andes peruanos, aparece “la luz del dinero”. Sobre la cordillera brillan con tonos verdosos o blancos. Los nativos creen que indican los lugares en donde Francisco Pizarro y sus soldados enterraron el oro de Atahualpa. Al parecer también están relacionadas con los fuegos fatuos. En algunas regiones de Colombia se habla del “automóvil fantasma”, que aparece en las carreteras poco transitadas. Este mismo fenómeno es conocido en Ocaña con el nombre de “Carro Fantasma de Carlos Bombita”, que se le ve sobre el camino que lleva a Pueblo Nuevo. En esa misma región de Colombia se habla de “La Luz Corredora”, una especie de “Llorona” que dio muerte a su único hijo. Se dice que las luces (por lo regular dos) son los ojos de la mujer encapuchada, y los sonidos que emiten se interpretan como los lamentos y alaridos que suele pregonar por la muerte de su hijo. Muchos habitantes de Ocaña y de Cesar afirman haber escuchado esos lamentos que provienen del interior de las luces. En Antioquia y Casanare, la luz corredora se transforma en “Candileja o Luz viajera”. En otros sitios se habla de una columna de luz que cerraba el camino a los viajeros. Si estos iban a caballo, los animales se encabritaban y se negaban avanzar. En Venezuela se pueden ver luces sobre la Montaña de Sorte, pero las más famosas son las de Catatumbo. CATATUMBO El explorador Alexander von Humboldt fue uno de los primeros en mencionar las luces del río Catatumbo, Venezuela. Luego, se dijo que en 1886 nueve personas fueron quemadas por este fenómeno, también conocido como “La Luz de Maracaibo”. El tema del “Relámpago de Catatumbo” se encuentra en el escudo y el himno del Zulia. La letra es de Udón Pérez y la música de José Antonio Chávez. Fue decretado oficialmente como himno del Zulia en 1909. La primera estrofa dice: “La luz con que el relámpago tenaz del Catatumbo, del nauto fija el rumbo, cual límpido farol; el alba de los trópicos la hoguera que deslumbra cuando al cenit se encumbra la cuadriga del sol.... No emulen de tus glorias el fúlgido arrebol!” Se le observa al sur del lago de Maracaibo, Venezuela, por lo que también se le conoce como “Faro de Maracaibo”. En realidad no se trata de un relámpago, o por lo menos de uno convencional, ya que nunca se escucha el trueno, a pesar de su enorme fulgor y luminosidad. Según Andrés Zavrostky, de la Universidad de Los Andes, el relámpago es producido por una tormenta permanente, de índole esencialmente eléctrica, entre nubes y tierra, en la Gran Ciénaga al oeste del Lago de Maracaibo. La región de ocurrencia es una zona inhóspita, de 226 mil hectáreas de pantanos, casi permanentemente inundada con abundante nubosidad y pluviosidad durante todo el año, que conforma el Parque Nacional Ciénagas de Juan Manuel, ubicada al sur-oeste del lago de Maracaibo. Varios especialistas de las universidades de Carabobo y del Zulia (Nelson Falcon, Williams Peter, Ángel Muñoz y Dia Nader), intentaron poner a prueba la hipótesis de Zavrostky. Encontraron dos zonas en las que aparece con más frecuencia el fenómeno. Las regiones se encuentran entre las lagunas La Estrella y La Belleza, colindantes con el río Bravo, al oeste del río Catatumbo. El fenómeno es un constante destello nocturno (16 a 40 descargas por minuto) nube-nube. No hay contacto nube-tierra o tierra-nube. En sus expediciones, los físicos venezolanos pudieron comprobar la ausencia de anomalías magnéticas, fuentes geotermales (fumarolas, géiseres) o fuentes radiactivas en el sustrato superficial. Según Martínez J. Marcías, la explicación a la falta de ruido y el intenso resplandor se debe a la presencia de metano (CH4), producido en los pantanos: “Como la molécula de metano (CH4) es indisoluble en agua, al generarse en las ciénagas y lagunas se eleva rápidamente por ser más liviana que el aire, incluso por encima de las nubes de vapor de agua. Este fenómeno se incrementa en las horas siguientes al ocaso, cuando la ausencia de irradiancia solar evita su fotodisociación; lo que podría explicar por qué el relámpago sólo es visible en forma nocturna y nunca en horas diurnas. “La generación de metano por descomposición de detritus y humus de los pantanos se incrementa durante el verano porque las aguas son menos profundas y la temperatura media aumenta, facilitando la descomposición del material orgánico. Ello parece explicar las razones por las cuales el ‘relámpago del Catatumbo’ es más visible en épocas de sequía que en invierno. “La fluorescencia observada, luego de la generación de rayos en el interior de las nubes altas, puede deberse a la existencia de estados metaestables de la molécula de metano y del radical metilo, cuyos enlaces s-p admiten este tipo de excitación. “Debe notarse que los tiempos de vida de los estados metaestables son comparables a la duración de la descarga difusa (relámpago); en el rango de los nanosegundos a los milisegundos. “Los cristales que se forman, a partir de la mezcla del metano y el agua, se polarizan espontáneamente debido a la simetría tetraédrica, ocasionando un gradiente de potencial eléctrico en las células de las capas altas de la nube. Cuando el potencial eléctrico de la célula de la nube supera el potencial de ruptura dieléctrica del aire, se genera la descarga, visible en forma de rayos en el interior de la misma “Así, la presencia de metano en las nubes bajas de la región, favorecida por la circulación cerrada de vientos y por enormes extensiones de pantanos (cerca de 300 mil hectáreas) permite explicar la microfísica de las descargas gaseosas (relámpago o fluorescencia y rayos o descargas de arco nube-nube) y el mecanismo de autopolarización eléctrica de la nube”. Para Martínez la explicación se encuentra en los cristales de hidratos de carbono, que se forman al elevarse el metano y combinarse con pequeñas cantidades de agua a bajas presiones y temperaturas. Estos microcristales tienen un peso molecular menor al del agua y del aire, por lo cual se mantienen suspendidos y reflejan los rayos, dando la intensidad que es característica al fenómeno. Nos parece que el planteamiento de Martínez está muy cercano a la verdad, sin embargo no creemos que los microcristales funcionen como espejos para reflejar la luz de los rayos. Recordemos que estos microcristales están constituidos por hidrocarburos, principalmente metano. Estos productos seguramente se incendian al entrar en contacto con las descargas eléctricas, como día a día lo comprobamos en nuestras estufas. Suponemos que los pequeños rayos que se forman entre las nubes incendian los microcristales y forman la espectacular luz. Por eso no se escucha ruido alguno y por eso mismo no hay descargas nube-tierra. LAS LUCES MIN MIN Las “luces Min Min” aparecen cerca de la Estación Alexandria, Australia, el rancho más grande del mundo con 11 mil millas cuadradas. Son de color blanco y de unos 15 ó 20 centímetros de diámetro. Se desconoce a qué dialecto pertenece el término “Min Min”, y mucho menos se sabe qué significa, pero a estas luces se les ha visto desde hace muchos años. Incluso se dice que son anteriores al hombre blanco en Australia. Sin embargo, como en otros muchos casos de luces misteriosas, no hay una referencia escrita de estas afirmaciones. Se sabe sí de algunos casos ocurridos a mediados del siglo XX. En los cincuenta, por ejemplo, todos los inviernos apareció un fenómeno en la granja de Della Lanahan, en Queensland, Australia. Era una luz que vagaba a pocos pies sobre el terreno, llegando a tener unos cinco metros de diámetro. En cierta ocasión Lanahan le disparó y la luz se contrajo al tamaño de una bola de golf, para luego volver a expandirse y brillar con más intensidad. Luego de una hora, la luz se volvió a encoger hasta desaparecer, para reaparecer a la distancia. Todos los relatos son muy similares. Como el del granjero que arriaba sus ovejas cuando de repente apareció una de esas luces y se posó a pocos centímetros de su hombro. Por más que daba manotazos no pudo alejarla. Luego comenzó a perseguirla a caballo, pero la luz no se dejaba alcanzar. Cansado, decidió regresar, pero entonces la luz, como si se burlara de él, se volvió a posar sobre su hombro. Otra noche un ranchero, cabalgando en su caballo, encontró una de estas luces. Decidió espiar la extraña luminosidad y, luego, la persiguió. En su excitación fustigó su caballo hacia una valla y cayó violentamente al suelo. Días después murió por las heridas. El relato de primera mano de un testigo, recogido por Fred Silcock (al que se le deben las historias ya mencionadas, entre las casi 500 que logró colectar en 1993) dice que “la luz apareció cuando estábamos cazando canguros. Nos asustamos y le disparamos. No tuvo efecto alguno, por lo que subimos al auto y partimos. La luz nos siguió por veinte minutos, estábamos gritando y llorando”. Al parecer, los granjeros australianos son muy dados a disparar a todo lo desconocido que se mueva. El primer y único libro que se ha escrito sobre el asunto es el de Maureen Kozicka (“The Mystery of the Min Min Light”, 1994). Kozicka utilizó mucho del material de Silcock. Pero las luces de Min Min no son las únicas que se ven en Australia. Otra luz fantasma australiana se ve frecuentemente sobre la Stork Rute, cerca de Bourke, al noroeste de New South Wales. Se observa durante los meses de verano y los rancheros, que ya la conocen, no acampan en esa área porque la luz invariablemente asusta a sus caballos y ganado, con desastrosos resultados. Aparentemente estas misteriosas luces infunden terror en los corazones de los animales. La región solitaria del río Murrumbidgee, en New South Wales, es famosa por su “Quinn’s Light”. Ésta es una luz de forma singular, como un brillante destello de un águila inmensa con las alas completamente extendidas. Algunos describen la luz como “el destello más poderoso jamás visto”. Fue observada por vez primera flotando a un metro de la superficie sobre los troncos de los árboles de goma, en los pastos de la propiedad de un granjero llamado John Quinn. Algunos les han disparado sin efecto alguno. Otros han tratado de aproximarse, pero siempre los elude. Una noche un recién llegado al distrito se maravilló al ver la forma de un águila brillante volando sobre su recién adquirida granja. Declaró a la policía local que estuvo en medio del aire por más de diez minutos emitiendo una luz tan brillante que “todo el lugar parecía estar iluminado como de día”. Se asustó tanto por esta experiencia que recogió sus cosas y volvió a vender la granja. El Sr. Glenville Pike, de Mareeba, North Queensland, Australia, escribió que él vio una luz similar a las de Min Min, una noche, a cerca de 65 kilómetros de St. Lawrence, en la costa central de Queensland. Lo primero que pensó era que alguien movía una linterna. Entonces la vio elevarse en el aire y danzando durante unos minutos, hasta que finalmente se acercó a unos 50 metros por sobre su cabeza. Él tranquilamente se adentró en la oscuridad hacia la luz y llegó a estar a sólo 20 metros. Le pareció “algo como una enorme bola luminosa, a unos dos o dos y medio metros sobre el terreno”. Repentinamente se elevó a un lado y comenzó a retirarse, haciendo un movimiento de baile sobre el terreno pantanoso. Se dio cuenta que la luz lo estaba guiando hacia dentro del peligroso pantano, por lo que se paró. La luz también se paró, vacilando mientras brillaba un poco más cerca de él como si intentara que la siguiera. El Sr. Pike había platicado previamente con un compañero sobre el profundo abismo que estaba justo del otro lado del pantano, por lo que decidió no seguir. Cuando se dio vuelta y regresó a su campamento, la luz su fue hacia el abismo y se perdió de su vista. Cuando regresó a su campamento sus compañeros le dijeron que se trataba, de acuerdo con la leyenda local, de un hombre que había asesinado a muchas personas antes de que fuera arrojado al abismo, por lo que su espíritu trata, persistentemente, de llevar a los que se acercan hacia un destino fatal. También se han dado varias explicaciones para estas luces australianas. Se dijo que era una colonia de insectos luminosos provenientes de Asia; un pájaro luminoso de Vietnam (en el caso de la Quinn’s Light); centellas; trozos de basura ardiendo; etcétera. Como más adelante veremos, la explicación del pájaro luminoso no está del todo alejada de la verdad, pero lo más interesante es que a finales del siglo pasado, el físico australiano Jack Pettigrew demostró que varios de estos eventos se debían a un efecto de inversión térmica que hacía que las luces de los automóviles parecieran estar más cerca de lo que estaban. Se trata, pues, de refracción de la luz sobre el horizonte. ASIA La luz fantasma más famosa de Asia es la que se aparece en el río Mekong, cerca de Nongkhai, Tailandia. Ésta sale del fondo del río y flota sobre su superficie, a unos diez metros, para luego salir disparada hacia el cielo. Los residentes dicen que se trata de los huevos que deja una serpiente. La luz también se puede ver en Laos. El nombre con el que se conoce en ambos países es el de “Luces Nekha”. Nekha es un pez grande que vive en ese río. El fenómeno es común en cierta época del año, durante la luna llena, en octubre, y sólo dura unos 30 minutos. Mucha gente de los alrededores viaja al lugar para tratar de verlo. Incluso se le ha filmado. La televisión Thai emitió unas imágenes en 1996. Se cree que se trata de fuegos de artificio lanzados por bromistas. También se les conoce como las “Nong Khai lights” o los “Nagas”, porque el pueblo más cercano es el de Nong Khai, sobre el río Mekong. En Tailandia son famosos los Nagas, unos seres míticos en forma de llamas que se ven en octubre volando sobre la superficie a gran velocidad. En 1907 el explorador Sir William George Maxwell, en su “In Malay Forests'”, describe su experiencia con dos bolas de luz en la costa oeste de la península Malaya, en 1895. Se trataba de pequeñas esferas de luz que se movían a velocidades variables en el bosque y que los habitantes del lugar llamaban “Penanggal”, el fantasma de una mujer muerta durante su trabajo de parto. Mencionaba también casos similares en Siberia, Alemania, Finlandia, Noruega, Escocia y América del Sur. En la India, aparecen los “Chota-admis”, de Darjeelin. Se piensa que las luces son pequeños hombrecitos o se les considera las linternas que usan esos pequeños seres que habitan en el interior de la tierra. Nerendra Nayak, uno de los escépticos de la India, explicó las “luces de Padubidri”, cerca de Mangalore, India, que se ven desde 1982. Al oeste del río Éufrates, en Irak, el antropólogo Henry Field, del Chicago Field’s Museum (actualmente el Chicago Museum of Natural History) se enfrentó con una de estas luces una fría tarde de enero de 1926. Se encontraba sobre las dunas del desierto de Mesopotamia, en un camión del Ejército Británico, en una expedición científica autorizada por el Vicealmirante del Aire Sir John Higgins. Era una tarde lluviosa y granizaba. Field miraba al cielo, hacia el noroeste, cuando vio una impresionante luz verde. Pensó que se trataba de una de las luces de bengala que usaban los miembros de la Royal Air Force. Field les comunicó lo observado a los miembros de la patrulla. El sargento ordenó parar. Mientras platicaba con Field, la luz apareció de nuevo, muy arriba en el cielo. Indudablemente era verde, y voló por unos segundos antes de desaparecer. “Algunos de nuestros muchachos podrían estar en problemas o son algunos nativos jugando con equipo robado”, dijo el sargento. “Investigaremos”. Cuando la patrulla alcanzó el área en donde había desaparecido la luz, no encontraron nada a pesar de rastrear cada detalle. Al regresar al Fuerte Rutba, cuartel de la RAF en Bagdad, se dio instrucciones para que partieran algunos aviones e hicieran una búsqueda desde el aire en la región al oeste de Ramadi. Nuevamente no se tuvo éxito. Veinte años después, en 1946, Field estaba con un grupo en una caravana que se dirigía hacia Damasco. Los camelleros le contaron diversos relatos de las misteriosas luces que se ven en Ramadi. Algunos de los beduinos las habían visto tres o cuatro veces. “No tenemos idea de lo que son. Hay muchos misterios en el desierto. La luz es uno de ellos”, dijeron. ÁFRICA Pocos relatos han llegados hasta México de las luces fantasmas que se pueden ver en África. Supongo que son tan frecuentes como en cualquier otra parte del mundo, pero sólo conozco las “Blue Sparks of Khartum”, en Sudán, y un fenómeno similar de Kano, al norte de Nigeria. Ambos son causados por cargas de electricidad estática que es generado por la fricción de las partículas de arena cuando son movidas por el viento. Ésta también es la explicación de las “Dancing Ghost Lights” que se ven regularmente sobre las Oriflamme Mountains, sobre la vieja carretera de Butterfield Stage, al sur del desierto de California, cerca del pueblo Julian. MÉXICO Llegamos a México. Las tradiciones son muchas y merecen un artículo aparte. Por el momento sólo veremos un panorama general de las luces fantasmas en este país. Al igual que en el Perú, en México también se mencionan las “luces del dinero” o “luces del tesoro”. Muchas de ellas están asociadas a relatos de la Revolución. Se dice, por ejemplo, que en cuatro ciénagas en donde se ahogó el General Fierro (lugarteniente de Francisco Villa) se aparece en la noche una luz que señala el lugar en donde está el oro que llevaba en las alforjas y que finalmente lo hundió junto con su caballo. En otras regiones se habla de “las brujas”, luces que se ven sobre los cerros y montañas en días de gran turbulencia. En Tula, Hidalgo, se pueden ver estas luces en el cerro del Xicuco. En ese mismo Estado, en el parque nacional del Chico, también son frecuentes. En el Estado de México, sobre la carretera México-Querétaro, encontramos una pequeña cima llamada Jorobas, en la que ocasionalmente se ven luces, revoloteando las cruces que se encuentran en el sitio. Curiosamente en ese lugar se dio un fraude muy sonado de un supuesto extraterrestre que luego resultó estar hecho de plastilina. Sobre la misma autopista nos podemos dirigir a la Peña Colorada, muy concurrida por los cultores del New Age y las medicinas alternativas. Ahí también se han visto luces que saltan sobre la cima. Un lugar sagrado en el que se veían muchas luces del tipo de fuego de San Elmo es la cañada de Chalma. Según unos autores, a raíz de que se instalaron las cruces sobre la parte superior de la cañada, se dejaron de ver las “brujas”. Si esto es cierto la probable explicación es que dichas luces actúan como una especie de pararrayos que canaliza la energía hacia tierra. Confieso que no soy buen bailarín por lo que nunca he visitado el santuario. En el famoso Valle de Santiago, Guanajuato, las siete luminarias, en realidad más de treinta volcanes, se han visto infinitud de objetos luminosos que los contactados locales confunden con OVNIS. Vecino al lugar, el cerro de Colima, en el Estado de Michoacán, es fuente de luces que, se dice, salen de su interior. No lejos de ahí está la mesa Ibarrilla, en donde se dice hubo un OVNIcrash, y frecuentemente se ven extrañas luces que corren por el lugar. Otro valle famoso dentro de la literatura ufológica es el de Cevallos, Durango. La zona del silencio en la que se ven luces en el día y en la noche. Al norte de la ciudad de México, sobre el cerro del Tenayo, en Tlalnepantla, en donde se encuentran las torres de transmisión, se han reportado esferas de luz. Durante la oleada de avistamientos sobre el Tetliyolotl, en Puebla, Oscar García y quien esto escribe pasamos varias noches en vela en el lugar. Mientras que la mayoría de la gente gritaba y mencionaba, señalando a lo lejos, la presencia de un supuesto OVNI, García y yo sólo podíamos ver unas luces que bien podían asimilarse a las de un avión saliendo o llegando al aeropuerto que se encuentra detrás del cerro mencionado. Ciertas noches con el ambiente húmedo del cerro de Santa Polonia, en el pueblo de San Cristóbal, en Pachuca, México, se ven fosforescencias en pleno cerro. Se debe a gases que se oxidan al contacto con el aire, cuando escapan a través de grietas en el suelo. En las minas de carbón se les conoce como grisú, y es mortal para quien los respira. La “Bella Rosita”, mina de Coahuila, México, explotó hace ya muchos años a causa de este gas. PROYECTOS DE INVESTIGACIÓN En 1985 dos estudiosos ingleses de “luces fantasma”, David Clarke y Granville Oldroyd publicaron “Spooklights. A British Survey”, una pequeña monografía en la que se documenta de manera rigurosa el fenómeno en Inglaterra, a través de una investigación de los archivos y hemerotecas. Este fenómeno existía aún antes de la era de los “discos voladores”. Muchos avistamientos del siglo XIX y otros de inicios del XX se dieron en South Warwickshire, que se encuentra sobre una falla geológica. Posteriormente en 1987 publicaron “British Spooklights”, donde sostienen que esas luces han acompañado a la humanidad por toda la historia, y que después de 1947 se les asimiló al fenómeno OVNI. Con Paul Devereux afirman que incluso algunos asentamientos y edificaciones prehistóricas se construyeron sobre lugares en donde se manifestaban esas luces. Estos autores pusieron una atención particular en la llamada “Pennine connection” que mostraba una relación recurrente entre estos fenómenos y la región inglesa de los montes Pennini, al norte de Yorkshire y Derbyshire. Esta compleja serie de eventos daría lugar al Project Pennine. Siguiendo la denominación de la ufóloga británica Jenny Randles, se trata de UAP (Unidentified Atmospheric Phenomena). Clarke y Oldroyd encontraron que los tamaños iban de pocos centímetros a cinco metros, amorfos, de composición gaseosa, a veces similares a gigantescos ojos humanos o a las luces de los automóviles, pero de naturaleza pulsante. Otros estaban compuestos de múltiples y pequeñas luces que se separaban y se reunían. Según Hilary Evans es difícil no sugerir que se trata de seres vivientes luminosos dotados de cierta forma de conciencia. En contra de la explicación del geoquímico inglés Alan Mills de que son fuegos fatuos, Clark argumenta que los ensayos cromatográficos en el laboratorio no han mostrado la presencia de gas de los pantanos ni la menor traza de fósforo. Evans fundaría poco después el Project Bolide, que es el acrónimo de Ball of Light International Data Exchange, un pequeño grupo informal de investigadores que recaba información sobre luces insólitas. Casi una década antes un estudio similar fue llevado a cabo bajo el nombre de Project Identification en Piedmont, Missouri iniciado por el profesor de física Harley Rutledge, de la Southeast Missouri State University debido a una oleada de avistamientos en Piedmont a comienzos de 1973. El resultado fue un estudio de siete años y en el que participó un total de 40 científicos, ingenieros, estudiantes y personas ajenas a la universidad. El Project Identification registró 157 avistamientos que involucraron a 178 OVNIS. Rutledge afirmó haber presenciado 160 objetos sin identificación. Pero algo particular surgió de este estudio, que no logró aportar definiciones sobre la real naturaleza del fenómeno y además agregó más extrañeza al enigma. Tal como en Hessdalen los participantes tuvieron la impresión que no solo estaban observando a los OVNIS, sino que, incluso, interactuaban con ellos. Se informó sobre objetos que parecían reaccionar al hecho de ser observados o a que se los iluminara. Los misteriosos cuerpos hacían destellar las luces a modo de respuestas, y hasta se dijo que los supuestos OVNIS parecían conocer el horario de guardia de los observadores. Sugestiva fue la afirmación de Rutledge al comentar que “hubo algo más que la medición de las propiedades físicas de los OVNIS por parte de observadores desapasionados. Una relación, un conocimiento se desarrolló entre nosotros y la inteligencia del OVNI. Se jugó un juego". En México también se han llevado a cabo estudios de esta naturaleza. Durante la oleada de OVNIS en el Popocatépetl, en 1996 Devereux y Strand y el físico David Fryberger, del Centro del Acelerador Lineal de Stanford, en California, iniciaron varias investigaciones en lugares de presuntas apariciones de OVNIS, como las faldas del volcán Popocatépetl. El ufólogo de la televisión mencionó que lo que habían registrado los aparatos era de tal magnitud que nunca antes ni después se había encontrado el mismo resultado. Sin embargo, según el propio Devereux los resultados fueron menos relevantes que los encontrados por ellos mismos en Australia, durante su investigación de las luces de Min Min. LUMINISCENCIA In ilo tempore se conocían sustancias y animales que resplandecían en la oscuridad. Este fenómeno generó muchas supersticiones, pero al mismo tiempo despertaba curiosidad. Como en tantas muchas otras cosas, fueron los chinos quienes mencionaron por primera vez la existencia de las luciérnagas y de algunos gusanos luminosos. En el “Shih Ching” (Libro de las Odas), de 1500 a 1000 a.C. se hace una descripción de estos animales: “Algunas cosas no arden por su naturaleza, ni tienen fuego de ningún tipo, aún así parecen producir luz”, escribió Aristóteles en su “De Coloribus”, refiriéndose a la luz que emitían ciertos peces en estado de descomposición. Cristóbal Colón en su primer viaje vio luces extrañas: “Y era como una candelita de cera que se alzaba y levantaba, lo cual a pocos le parecía ser indicio de tierra, pero el Almirante tuvo por cierto estar junto a tierra”. El primero en describir, en 1565, una solución acuosa extraída de la madera, que poseía un extraordinario color azul intenso fue el alquimista español Nicolás Monarde. Le dio el nombre de “lignum nephrilicum”. Casi un siglo después (1655), Athanasius Kircher la estudió en Alemania, y luego Francisco Grimaldi en Italia y Robert Boyle e Isaac Newton en Inglaterra. Los dos últimos encontraron que, cuando la solución se iluminaba con luz blanca, se transmitía una luz amarilla, al mismo tiempo que se reflejaba la luz azul que todos podían ver. En 1852, otro inglés, George Stokes, demostró que la solución absorbía cierta longitud de onda de la luz blanca, mientras que emitía una luz de mayor longitud de onda. Esta emisión desaparecía de forma instantánea cuando se apagaba la luz. El mismo fenómeno fue observado en los espatos minerales (fluorspar), por lo que Stokes acuñó el término de fluorescencia. Años antes, en 1603, ya se había observado cierto tipo de luminiscencia en sustancias como el sulfato de bario (barita natural). Vicenzo Cascariolo, de Bolonia, al calentar esta sal con carbono, logró producir una sustancia que emitía luz en la noche. Aparentemente se cargaba durante el día con la luz solar y luego, durante la noche, brillaba con cierta intensidad. Por eso la bautizó con el nombre de “lapis solaris” o piedra del Sol. Gulio Lagulla y Galileo Galilei se interesaron por el fenómeno, al que dieron el nombre de “spongia solis” o esponja solar, ya que según ellos la sustancia absorbía los rayos solares. En Grecia ya era conocida como “litosforo” o piedra productora de luz. Tendrían que pasar algunos siglos para que el químico alemán Eilhard Wiedemann acuñara el término “luminiscencia”, que incluía los fenómenos de fluorescencia y fosforescencia. Se definió a la luminiscencia como todos los fenómenos luminosos no causados solamente por el aumento de la temperatura (incandescencia). Hoy en día, la luminiscencia se entiende como el proceso por el cual un material genera radiación no térmica. Así, la luminiscencia es la emisión de luz por medios diferentes a la combustión y por eso ocurre a temperaturas más bajas que las requeridas por la combustión. Un ejemplo de luminiscencia es la luz, o brillo, emitido por el dial de un reloj luminoso. Cuando ciertos materiales absorben varios tipos de energía, una parte de la energía se emite como luz. Este proceso tiene dos pasos: 1. La energía incidente hace que los electrones de los átomos del material absorbente se exciten y salten de las órbitas internas de los átomos a las órbitas exteriores. 2. Cuando los electrones “caen” de nuevo a su estado original, emiten un fotón de luz. El intervalo entre los dos pasos puede ser corto (menos de 0,0001 segundos) o largo (muchas horas). Si el intervalo es corto, el proceso se llama fluorescencia; si el intervalo es largo, el proceso se llama fosforescencia. En ambos casos, la luz producida es casi siempre de menos energía, es decir, de longitud de onda más larga que la luz excitante. No existe realmente una frontera clara entre fosforescencia y fotoluminiscencia, ya que empleando métodos finos se comprueba que ciertos minerales, a priori sólo fluorescentes, en realidad siguen dando luz fracciones de segundo después de haber sido separados de las fuentes excitadoras. Sin embargo, por convención, el término “fluorescencia” se restringe a la luminiscencia causada por rayos ultravioleta (U.V.). Existen muchas aplicaciones para estos fenómenos. Van desde los materiales con que se cubren las pantallas de los televisores, que brillan cuando son excitados por los rayos catódicos, a las lámparas fluorescentes y los aditivos de los detergentes blanqueadores que dan una sensación de mayor blancura. Existen diversas variedades de luminiscencia en función de la energía responsable del fenómeno: -La quimiluminiscencia es aquella luminiscencia en la que la energía es originada por reacciones químicas, como cuando el fósforo amarillo se oxida en aire, emitiendo una luminiscencia verde. Si la reacción química ocurre en un organismo viviente, tal como la luciérnaga o los peces abisales, el proceso se llama bioluminiscencia. -Bioluminiscencia. Emisión de luz por organismos vivientes, sin calor apreciable. La luz resulta de una reacción química de enzimas y ciertas otras sustancias en los organismos. Bacterias, algas, hongos y varios animales invertebrados tienen especies bioluminiscentes. Algunos peces de mares profundos están equipados con órganos que producen luminiscencia hacia la que se ve atraída la presa. La luz emitida por la luciérnaga hembra atrae al macho para el apareamiento. -Roentgenluminiscencia. Luminiscencia producida por rayos X de altas energías al bombardear ciertos materiales; un ejemplo es la incidencia de los rayos X en una pantalla fluoroscópica. -Triboluminiscencia. Luminiscencia que resulta del rompimiento, rascado o despedazamiento de ciertos materiales; la palabra viene del griego “tribo” que quiere decir frotar, fricción, y “luminizenz” o luminiscencia, que consiste en la mayoría de los casos en descargas eléctricas que tienen lugar entre partes diferentes del sólido, cuando éstas se separan por acciones mecánicas externas. Hay cristales moleculares, como el azúcar, que al ser triturados emiten luz visible. Del mismo género es la luminosidad azul que se produce al separar la cinta adhesiva (masking tape o cinta “Scotch”). En ambos casos las cargas eléctricas se producen por la separación de las superficies. La emisión de luz ocurre por la descarga, sea directamente por fragmentos moleculares, sea por excitación de los gases atmosféricos en la vecindad de las superficies separadas. El resplandor azul obtenido al desenrollar las cintas adhesivas se debe a la excitación producida por las descargas eléctricas en las moléculas de nitrógeno del aire. -Se denomina electroluminiscencia a aquella causada por corrientes eléctricas o excitación de electrones. Tiene lugar cuando ocurren descargas eléctricas en presencia de gases enrarecidos o con vapores de ciertas sustancias. Pueden ser de dos tipos: -Catodoluminiscencia, ocasionada por rayos de electrones o rayos catódicos que se utilizan en las pantallas de diferentes tipos de dispositivos, como televisores, computadoras, osciloscopios, radares, etcétera. -Anodoluminiscencia e ionoluminiscencia. Corresponden a la luminiscencia en ánodos debida a la acción de iones positivos sobre la sustancia. Fue descubierta por Goldstein en 1886. -Radioluminiscencia. Es la luminiscencia producida por la acción de los materiales radiactivos. Observada por primera vez por Pierre y Marie Curie en el elemento radio que obtuvieron a partir de pechblendas procedentes de Johanngeorgenstadt, Sajonia (Alemania). -Fotoluminiscencia. Es la creada cuando ciertos materiales son irradiados por luz visible, rayos X, rayos catódicos, ondas de radio o luz ultravioleta; un ejemplo es la fosforescencia de pinturas. -Sonoluminiscencia. Se ha observado en algunos líquidos orgánicos, y es la luminiscencia producida por ondas sonoras de ultra altas frecuencias, o ultrasonidos. -La Termoluminiscencia es la capacidad de ciertos cuerpos de producir luz visible cuando son calentados a una temperatura por debajo del rojo. Este tipo de fenómeno fue observado en 1663 por Robert Boyle. No debe ser confundida con la incandescencia, que ocurre a temperaturas más elevadas. En termoluminiscencia el calor no es la fuente primaria de energía sino el que aumenta la reacción. En realidad los materiales son de por sí fosforescentes, pero esta propiedad aumenta con el calor. La variedad de la fluorita llamada clorofana emite una radiación verde característica y otros minerales termoluminiscentes son la calcita, el apatito, la escapolita, la lepidolita y ciertos feldespatos. FOX FIRE Foxfire es un fenómeno natural que ocurre en el bosque, y es común observarlo durante la noche. Es causado por la bioluminiscencia de algunos hongos, y por lo regular se le encuentra en cortezas podridas, en donde crecen estos hongos. La bioluminiscencia es un tipo especial de quimiluminiscencia en donde la reacción química se genera dentro de algunos seres vivos (bacterias, hongos, algas, insectos, peces). Se produce por el repentino decaimiento de una molécula en un alto nivel de energía a uno más bajo, emitiendo fotones. Es una especie de fotosíntesis inversa. En la fotosíntesis, el organismo vivo captura luz y dióxido de carbono (CO2) para producir materiales orgánicos y emitir oxígeno. En la bioluminiscencia, se emite luz y CO2 por medio de la descomposición de material orgánico, usando oxígeno. Este tipo de luz es de baja intensidad y energía. Se produce por reacciones químicas (se han encontrado más de 50 tipos de reacciones diferentes) a temperatura ambiente y no genera calor. La bioluminiscencia más conocida es la producida por las luciérnagas. Pero también varias especies producen esta bioluminiscencia. El Armillaria mellea (hongo de miel) es el más común. Esta especie en particular emite un destello azul verdoso. Otras especies emiten distintos colores, como el Omfalotus illudens, conocido en algunos lugares como Jack-o’-lantern, que emite un destello de color naranja; o el Panus stipicus, de color rojo. El cuerpo fructífero de Armillaria es una seta de color oro, que no es luminiscente, sólo su micelio y rhizomorphos lo son. Sigue patrones que van de las 7.30 p.m. a las 7.30 a.m., cuando deja de emitir luz. Este patrón no se ve afectado por la presencia o ausencia de luz solar. Los hongos generan luz en dos etapas. La primera es recargándose de energía química a través de la respiración o un proceso fotosintético. Esta energía se almacena en ciertas moléculas. La segunda etapa es tomar esta molécula energetizada, llamada “luciferina” (del latín, “portadora de luz”), y combinarla con oxígeno en presencia de una enzima especial, llamada “luciferasa”, ATP (Adenosina Trifosfato). Esta reacción produce agua, luciferina en un nivel energético más bajo, y luz. Al foxfire también se le conoce con el nombre de Faerie Fire (fuego de las hadas). Aparece en otoño, cuando comienza a enfriar. La temperatura óptima es de 25°C. Por arriba de los 30°C o por debajo de los 2°C disminuye la luminosidad. Ya Aristóteles hablaba de este “fuego frío”. Plinio, el naturalista romano menciona los bosques de olivos luminosos. En 1780 se pensaba que el origen eran animales microscópicos que brillaban mientras se alimentaban de la madera podrida. Pero fue hasta 1800 que se encontró la relación entre la luminiscencia y minúsculos hongos. A mediados de ese siglo se encontró que dichos hongos requerían, para emitir su luz, la presencia de humedad y de oxígeno. A comienzos del siglo XX se comenzaron a reseñar todas las especies de hongos que producen el fenómeno. En la actualidad se conocen más de 40 especies, entre los que se encuentran los basidiomicetos. En nuestros días es difícil ver esta maravilla de la naturaleza, especialmente debido a la polución luminosa de las ciudades. La intensidad de la luz del foxfire es muy débil. Para poder verlo es necesario estar en el bosque húmedo, en completa oscuridad y haber acostumbrado a nuestros ojos, durante 20 a 30 minutos, a dicha oscuridad. Evite usar cualquier tipo de luz. Sólo utilice la de las estrellas. Un fotomultiplicador puede dar buenos resultados. EL FUEGO DE LOS TONTOS Olvidemos por un momento las hipótesis de Paul Devereux y de Michael Persinger y veamos otro enfoque de las luces fantasmas. Hemos visto que algunos de estos fenómenos se pueden explicar si suponemos que son debidos al foxfire o a otro tipo de luminiscencia, pero también existe otro fenómeno que puede explicar el enigma. Los Fuegos Fatuos, del latín “Ignis fatuus”, son luminosidades misteriosas similares a flamas débiles que se ven en muy raras ocasiones de noche sobre el suelo. También se les conoce como “Fuochi fatui” o “lambenti” (en Italia); “Feu follet”, “Feux follets” (en Francia), “follets delfoe” (en Cataluña), “Marsh lights” (en Estados Unidos), etcétera. Todos significan literalmente “el fuego de los tontos”. Se le conoce así porque cualquiera que los sigue es un tonto. En la antigüedad se le temía a este fenómeno porque se creía que era portador de malas noticias o que traía consigo a la muerte. Cualquier tonto que seguía la luz podía caer en un precipicio. A esas luces se les podía seguir, pero nunca alcanzar. Usualmente son luces pequeñas y aparecen cerca del suelo. Su principal característica es que se localizan en áreas determinadas muy específicas. Algunas veces las luces se separan en pequeñas unidades, o éstas se combinan para formar una mayor, o dos revolotean alrededor una de la otra, sin juntarse. Evitan los objetos y, frecuentemente, se alejan de los espectadores cuando estos intentan aproximarse. Los fuegos fatuos son principalmente de color amarillo, rojo o azul. Los fuegos fatuos han dado origen a muchas supersticiones y leyendas. A veces aparecen en los pantanos, en los cementerios, en los depósitos de basura o en cualquier lugar donde hay animales o vegetales en putrefacción. Los fuegos fatuos están íntimamente relacionados con los cadáveres en descomposición y los cementerios. En los pantanos es, preferentemente, el hidrógeno protocarbonado, metano, el que arde en una llama azulada poco brillante, pero nítidamente perceptible en la oscuridad. En los cementerios es el hidrógeno fosforado, fosfeno, que se inflama muy fácilmente en contacto con el aire. Estos fuegos fatuos, cuando son movidos por una ligera brisa o son atraídos por las personas que pasan cerca, son horripilantes para la imaginación popular que los ha designado con muchísimos nombres, cada uno más supersticioso: candelas de los muertos, fuegos de los Elfos (genios o espíritus del aire, de la mitología escandinava), linterna del monje, almas en pena, etcétera. Desde hace por lo menos doscientos años se les considera un fenómeno natural, debido al gas producido por la descomposición del material biológico en el suelo. Ya en 1730, Isaac Newton, en su “Escritos sobre óptica”, relacionó el gas de los pantanos, metano y otros debidos a la descomposición de la materia orgánica, con los ignis fatuus. El metano (CH4) y otros gases de las marismas creados por los vegetales y animales en putrefacción suben en forma de burbuja a través de los pantanos hasta la superficie, en donde se encienden y producen flamas y bolas de fuego que se mueven debido a la acción de las corrientes de aire. El metano no se enciende espontáneamente, pero en combinación con el fosfeno (PH3) sí lo hace. El fosfeno es un compuesto que se enciende al entrar en contacto con el aire, lo que provoca que el metano, a su vez, se prenda. En 1980 el Dr. Alan Mills, del Departamento de Geología de la Universidad de Leicester, inició una investigación sobre estos fuegos. No los pudo reproducir en el laboratorio, bajo condiciones controladas, usando metano, fosfeno y otras sustancias que se sospecha producen este fenómeno. Concluyó que el Will-o’-the-Wisp no es producto del gas de los pantanos. Sin embargo, en 1993 los biólogos alemanes Günter Gassmann y Dieter Glindemann supusieron que la causa de la ascensión natural del metano, gas de los pantanos, puede ser otro gas, el difosfano (P2H4), que se encuentra en el tracto digestivo de muchos animales y que se enciende espontáneamente cuando se encuentra con el aire. Como agente natural reductor capaz de transformar el fosfato alimenticio en difosfano se debe a la presencia de algunos microorganismos. El difosfano hidratado posee una alta presión de vapor si se encuentra entre -30°C y 20°C, por lo que puede entrar en combustión al contacto con el aire, aún en pequeñas concentraciones. Estos se pueden ver en los así llamados “corpse candles” que se ven en los cementerios. Burford y Bremmer, en 1972, no pudieron detectar fosfeno en muestras de mezclas de terreno con fosfato, a través de cromatografía de gases, pero en 1993, Glindemann sí encontró, por medio de cromatografía de gases, presencia de fosfeno (CAS. 7803-51-2, PH3, fosfano), difosfino (P2H4, difosfano) en el gas de los pantanos, biogás, landfill gas, marsh gas, wetland sediment, y en el tracto intestinal de los mamíferos, en sus heces fecales y en el estiércol. Inclusive se le puede encontrar en algunos alimentos. No hay que confundir el fosfeno con el fosgeno (COCl2, cloruro de carbonoxido, carbonildicloruro o bicloruro de ácido carbónico). Tampoco hay que confundir los ignis fatuus (fuegos fatuos) con los ignis flatus (los fuegos de las flatulencias). El gas formado durante las primeras etapas de putrefacción es flamable. Eso lo comprobaron en su oportunidad los enterradores y los primeros anatomistas quienes, en los cadáveres ya hinchados, hacían diminutos orificios y luego acercaban una antorcha. De inmediato se formaban largas flamas azules que podían quemarse como pequeñas pipas por varios días antes de que el gas combustible se acabara. El investigador forteano Phil Reeder, en 1986, puso en duda la explicación para los fuegos fatuos. Según él existen varios informes de gente que ha tocado dichos fuegos y que no ha sentido calor alguno. Si se trata de flamas, ¿cómo es posible que no desprendan calor? En efecto, se sabe de varios testimonios de testigos que hablan de luminosidades frías. En estos casos no se puede tratar de combustión, sino de quimiluminiscencia –o fosforescencia– del fosfeno. A bajas concentraciones de oxígeno, el vapor de fósforo es luminiscente, y se puede formar fácilmente a través de la descomposición del difosfano. Antiguamente en las morgues, cuando no se contaba con cámaras de refrigeración, se formaba el fosfeno, especialmente en los días calurosos, y se podía observar una ligera fosforescencia en los cuerpos. Éste es el fenómeno que dio lugar a la leyenda de las “corpse lights”. Conocido en lenguaje coloquial como grisú, el gas de los pantanos es producto de la habitual descomposición o de los fósiles orgánicos (el carbón, por ejemplo). De él se dice que ha entrado en ignición al producirse dentro del cuerpo humano. El doctor Stephen Power, del Royal Homeopathic Hospital, describe un caso curioso en “The British Journal” citando el caso de un paciente en el que el metano se había generado a causa de una úlcera duodenal. El paciente, un sacerdote, estaba apagando las velas después de un servicio religioso, cuando “en su aliento se prendió fuego”. Alarmado, pero sin haber sufrido lesiones, corrió a pedir consejo médico, y la curación de la úlcera terminó con la producción de metano. Un técnico en medicina espacial supone que estos fenómenos pueden explicar varios casos de OVNIS: “Con los OVNIS ocurre lo mismo que con las aureolas. Si el aire está quieto, el sudor vaporizado ascenderá alrededor del cuerpo hasta cierta altura y allí se mezclará con oxígeno. Esta reacción química puede generar también un proceso luminoso. Entonces el círculo luminoso sobre la cabeza semejará una aureola. Los OVNIS son, por así decirlo, gigantescas aureolas formadas por el gas de los pantanos”. Demin y sus colaboradores propusieron un mecanismo que involucra las propiedades semiconductoras de cuerpos minerales polimetálicos. Su idea involucra descargas eléctricas de las fallas geológicas que son amplificadas por la presencia de minerales semiconductores. Esta teoría conlleva la generación de ondas de ultrasonido y emisión de electrones, además de la luminiscencia, y sugiere que el fenómeno luminoso puede estar asociado con cuerpos minerales polimetálicos cerca de la superficie. Algunos microbiólogos creen que el fenómeno de luminosidades frías lo causa una bacteria fosforescente. Pero la verdad, a ciencia cierta, nadie la sabe, pues nadie, hasta el momento, ha capturado, analizado o reproducido en el laboratorio un fuego fatuo, y la literatura científica sobre el asunto casi no existe. Sin embargo, en vista a lo que hemos visto hasta el momento, bien podríamos decir que algunos OVNIS son El fuego de los tontos. FUEGOS FATUOS EN EL MUNDO Existen varios sitios en donde se pueden ver estas luces. La lista siguiente en ningún modo es exhaustiva, pero da una idea de la magnitud del fenómeno. ÁFRICA -Nigeria, en Kano. -Sudan, las "Blue Sparks" de Khartoum. AMÉRICA DEL SUR -Argentina, en el cerro de las Ánimas, en Peralta. -Argentina, en el cerro Uritorco. -Argentina, en Victoria. -Chile, el “Farol”, el “Carbunclo” o el “Alicanto”. -Colombia, el “automóvil fantasma” o el “carro fantasma de Carlos Bombita”, en Pueblo Nuevo, Ocaña. -Colombia, la “La candileja”, en Antioquia. -Colombia, la “La luz viajera”, en Casanave. -Colombia, la “Luz corredora”, en Cesar. -Cuba, la “Esfera candela” o “Luz de Yara”. -Nicaragua, en Quilali, vista desde 1945. -Perú, la “Luz del dinero”. -Venezuela, el “Relámpago de Catatumbo” o “La luz de Maracaibo” o el “Faro de Maracaibo”. ASIA -China, en la montaña Wu T’ai. -India, las “Luces de Padubidri”, cerca de Mangalore, que se veían desde 1982. -India, los “Chota-admis”, de Darjeelin -Malasia, las “Penanggal”. -Mongolia, en el desierto del Gobi se las conoce como “fuegos del Diablo”. -Tailandia, en la Chance Island. -Tailandia, las “Nong Khai lights” o las “Luces Nekha” o los “Nagas”, en el pueblo de Nong Khai, sobre el río Mekong. BRASIL -Amazonas, el “Cherrube”. -Bahía, el “Mboi-Tatá”. -Alagoas, el “Jean Delafosse” . -Itamaracá, el “Joao Galafuz” . -Minas Gerais, el “Mboi-Tatá”. -Río de Janeiro, “Mae de Ouro” o “Mae do fogo”, se aparece desde hace más de 150 años. -Sao Paulo, el “Mboi-Tatá”. -Sao Paulo, la “Mae de ouro”, en Iporanga. -Sergipe, el “Jean de la Foice” . -“Batatao” o “Boitatá”, en el nordeste. CANADÁ -British Columbia, la “British Columbia Light”. -Ontario, la luz fantasma de Lake Simcoe, cerca de Brechin, al Norte de Toronto. -Ontario, en la isla de Scugog, distrito de Buffalo Basin. -Ontario, el “Ontario Ghost Road”. -Ontario, las “Ontario Lights”. -Saskatchewan, la “St. Louis Light”, en St. Louis. -Woodridge, Manitoba, Canadá, en el lago Simcoe. -En Buffalo Basin District, cerca de Beechy, se ven desde 1912. ESPAÑA -Canarias, en las cumbres de Güimar. -Canarias, la “Luz de Leme”, en Concepción. -Canarias, la “Luz de Mafasca”, en Jandia, Fuente Ventura. -Canarias, la “Misteriosa luz de Martela”, en Granadilla de Abona, Tenerife. -Cataluña, en el monte Turó de I'Home. -Cataluña, en la montaña de Montserrat. -Cataluña, la “Misteriosa Llum”, de Barcelona. -Cataluña, las “Follets delfoe”, en Queralbs, Tregurá y Freixenet. -Galicia, en el Pico Sacro. -Vizcaya, en el monte de Amboto. -“Diablos luminosos” que se da en Cádiz. ESTADOS UNIDOS -Alabama, las “Dancing Ghost Lights” en el monte Oriflamme, Lamar, sobre la vieja carretera de Butterfield Stage, al sur del desierto de California, cerca del pueblo de Julian. -Alabama, en Lamar County, vistas desde 1895. -Alaska, en el Lago Iliamna. -Arizona, en Sedona. -Arkansas, la “Gurdon Ghost Light”, en Gurdon. -Arkansas, la “Rich Mountain Light”, de Mena. -Arkansas, las “Crossett Lights”, de Crosset. -California, las “Ridge Lights”. -Carolina del Norte, en Burke County. -Carolina del Norte, en Watauga County. -Carolina del Norte, las “Brown Mountain Lights”, en las Brown Mountain, cerca de Morgantown. -Carolina del Norte, las “lights of Summerville”, de Summerville. -Carolina del Norte, las “Maco Mountain Lights” o “Maco Station Light” o “The Maco Light”, en Wilmington. -Carolina del Sur, las “Bingham's Light” de Dillon, en Summerville en el Sheep Island Road. -Colorado, en el cementerio de Silver Cliff. -Colorado, San Luis Valley, (Mysterious Valley). -Florida, la luz misteriosa de Maryland que apareció en 1952. -Florida, en Oviedo. -Georgia, la “Codgell Spooklight”, de Codgell. -Georgia, la “Surrency Spooklight” o “Surrency’s Ghost Lights”, en Surrency. -Hawaii, en el Parker Ranch de Waimea. -Illinois, la “Illinois Central Spook Light“. -Iowa, una luz que se vio en una granja de Warren County, desde 1874 hasta 1947. -Kentucky, la “Haldeman Light”, de Haldeman. -Kentucky, las “Sand Mountain Lights” o “Sand Mountain Ghost Lights”, de Sand Mountain. -Kentucky, Mount Sterling. -Louisiana, entre Gonzalez y Galvez. -Michigan, la “Michigan Light”. -Michigan, las “Paulding Lights” en Paulding, cerca de Watersmeet. -Minnesota, la “Old Brewery Hill Spook Light”. -Missouri, en Cedar County. -Missouri, en Farrenberg. -Missouri, en los Montes Ozarks. -Missouri, en Webster County, cerca de New Madrid. -Missouri, la “Hornet Light” o “The Hornet Spooklight” o “The three-state spooklight”, en Joplin, que se puede ver desde Missouri, Oklahoma y Kansas. -Missouri, la “Senath Light”, en Arbyrd. -Montana, las “Montana Lights”. -Nevada, las “Phantom lights”. -Nevada, cerca de McDermitt. -Nevada, en Nye County. -New Jersey, las “Wanaque Lights”, del lago Wanake. -New Jersey, las luces fantasmas de Jersey City. -New Mexico, cerca del río Llano, Taos County. -Nueva York, en el pantano de Cassadega. -Nueva York, en Pine Bush. -North Dakota, en Cass County, vistas desde 1968. -Ohio, la “Oxford Light”, Oxford. -Ohio, las “Loudonville lights” o “Phantom lights”, de Loudonville. -Oklahoma, las “Cimarron County Lights”, del condado de Cimarron. -Oklahoma, las “Oklahoma Panhandle Lights”. -Oklahoma, las “Sand Springs lights”, de Sand Springs. -Oregon, las “Blue mountains lights”. -Oregon, en La Grande. -Pennsylvania, en Hansell Road, Bucks County. -Tennessee, la “Chapel Hill Light”, en Chapel Hill, se aparece sobre una vía de ferrocarril. -Texas, el “will-o-the wisp of Esperanza”, que se ve desde 1941. -Texas, las “Anson Lights”, en Abilene. -Texas, las “Ghost lights of Bragg Road” o “Saratoga Light” o “Saratoga Ghost Light” o “Bragg Road” o “Big Thicket”, entre Saratoga y Bragg. -Texas, las “Wimberely Lights”, de Wimberely. -Texas, las “Marfa Lights” o “Marfa Mystery lights”, de Marfa. -Texas, en Presidio County. -Utah, en Uinta Basin. -Virginia, en Nansemond County. -Virginia, la “Belfast Ligth”, de Belfast. -Virginia, la “Cohoke Light”, en West Point. -Virginia, las “Suffolk lights”, de Suffolk, en el Jackson Road. -Washington, en la reservación India de Yakima. -Washington, en Tacoma. -Washington, la “Phantom Light of Ringold” o “Ringold ghost lights”, vistas cerca de Pasco. -Washington, la “Mount Adams Light”, en la reservación de Yuma. -Wisconsin, en los pantanos de Kenosha. -Wisconsin, en Racine. -Wyoming, en Newcastle, cerca de la famosa Devil’s Tower de “Encuentros Cercanos del Tercer Tipo”. -“Maple Lake Ghost Light”, en Maple Lake. -Sobre el monte Baldo, en Lazer. EUROPA -Al norte de Holanda. -Alemania, la “Irrlichter” o “Irrlicht” o “luz loca”, dos minúsculas bolas corren como antorchas en Brieselanger, cerca de Berlín. -Francia la “Ronda-dos-Lutinos”. -Grecia, en el Monte Athos INGLATERRA -Bleaklow, el “Dark lad” o “T’Owd lad”, en Woodhead. -Bleaklow, en el Fuerte Glossop. -Bleaklow, los “Devil’s Bonfires”, en Torside Castle. -Dartmoor, Derbyshire la “Lantern Pike” o “Peggy with’ Lantern”, en Hayfield. -Derbyshire, en Shining Clough. -Derbyshire, la “Meg o’th’ Lantern Lane”, en el Río Derwent, cerca de Derby. -Derbyshire, las “Longdendale Lights” o “Devil’s Bonfires”, en High Peak. -Dervyshire, en Whitwell -Escocia, la “Fife light” o “Spunkie”. -Gales en 1904-1905. -Irlanda, la “Fermanagh Couny light”. -La "Cammeringham Light", de Harpswell. -La “Watersmeet light”. -La ”St. Albans Light”. -Longnor, en el río Dove, -Peak, South Yorkshire y North Nottinghamshire, el “Fiery drake”. -Peakland Spooklights. -Willoughton, en el condado de Lincoln. ITALIA -Cravagliana. -En Val d’Aosta, las “lumini”, “processioni dei morti”, luces atribuidas al demonio. -En Vipiteno, se le conoce como “Froscherle”, un pequeño fuego en un área pantanosa del norte. -Lombardia, en Valceresio, se encuentra el llamado “Hessdalen Italiano”. -Montañas Sibillini, luces extrañas. -Monte Bisalta, lugar sagrado en donde se ven OVNIS. -Monte Prela, cerca de Genoa. -Mount Bisalta, cerca de Mondovì. -Novara, al norte. -Piedmont, una montaña sagrada. -Regio Emilia, en Cánolo di Correggio, que sus habitantes llamaban “La Patria”. -Sondrino, en las montañas de Caiolo y Berbenno. -También se les ha visto en La Spezia, Brescia, Vicenza, Aosta, Valsesia, Voghera, Turín y Latina. -Trento, en Transacqua, se habla de la “luce burlona”. -Valtellina, Berbenno. -Vercelli, una luz conocida como "s-ciarùn" que se vio en el valle de Mastallone, entre 1947 y 1950. -Veneto, la “Cabeza de caballo ardiente” y el “Scarafaggio lucente”. -Verona, “Le lumere”. -Tronio, Cuneo y Novara, los “Cules”. -Belluno, la “Luce vagante” de Livinallongo. -Milán, la “Cagnolitt”. -Perugia, en Morra. -Modena, en el cementerio Trentino di Banano. -En Luca, los “Lumetti” o “Luminotti” o “Folletti del lumicino” o “Cecco linterna”. -Liguria, el “Chiaro dei fichi mori”. -Oltrepo Pavese, en el cementerio de Tidone. -Emilia Romagna, la “Lamazze”, en Ferrara. -Emilia Romagna, la “Lumere”, en Rabean. -Emilia Romana, la “Piligreina”, en Forlí. -Emilia Romana, la “Pulo ‘una”, en Rimini. MEDIO ORIENTE -En Petra las conocen como “Djinn” o “Djenum”. -Irak, en Ramadi. MÉXICO -Coahuila, en Bella Rosita. -Durango, en Cevallos. -Estado de México, en Chalma. -Estado de México, en el cerro del Tenayo. -Estado de México, en Jorobas. -Guanajuato, en Mesa Ibarrilla. -Guanajuato, en Valle de Santiago. -Hidalgo, en el cerro del Xicuco. -Hidalgo, en El Chico. -Hidalgo, en Pachuca. -Michoacán, en el cerro de Colima. -Morelos, en el Tepozteco. -Puebla, en el Tetliyolotl. -Querétaro, en Peña Colorada. OCEANÍA -Australia, las “Min Min Lights”, en Store Route, cerca de Bourke, New South Wales. -Australia, las “Min Min Lights”, vistas en Boulia, New South Wales. -Australia, las “Min Min Lights”, en Queensland, en la estación de Alexandria. -Australia, las “Min Min Lights”, en Queensland, en Marebeea. -Australia, las “Quinn’s lights”, en Queensland. -Nueva Guinea, en Kabakada. REFERENCIAS -Alba, Tyto. “Barn-Owl”. “British Birds”. Vol. XVI. 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Leghorn. June 11. 1952. -Anónimo. “Fuochi fatui e luci psichiche”. “Rivista di Studi Psichici”. Año II. Mayo de 1896. Pps. 182-183. -Anónimo. “Il fuoco fatuo della palude di Vipiteno”. Artículo en Internet. Septiembre de 1999. -Anónimo. “Il Monte Pellegrino si è elettrizzato”. “Notiziario di Messina e della Calabria”. Messina. Italia. 12 de abril de 1953. Pág. 6. -Anónimo. “La Bisalta: montagna sacra. Cara agli UFO”. “Provincia Granda - Gazzetta di Mondovì”. Piedmont. Italia. 1 de junio de 2001. -Anónimo. “La misteriosa fiammella di Berbenno”. “Bollettino della Società Storica Valtellinese”. Sondrio. No. 27. 1974. Pps. 48-52 -Anónimo. “La misteriosa luz de Martela”. “Puerta a lo desconocido”. No. 1. Producciones Editoriales. Barcelona. 1978. Pág. 16. -Anónimo. “Las luces de Mafasca”. “Puerta a lo desconocido”. No. 1. Producciones Editoriales. Barcelona. 1978. Pág. 16. -Anónimo. “Le fiammelle della piana di Caiolo”. 30 de diciembre de 1995. Artículo en Internet. -Anónimo. “Le luci di Hessdalen sull'Appennino”. “Il Resto del Carlino”. Bologna. Italia. 29 de agosto de 2001. Pág. 17. -Anónimo. “Le luci di Marfa”. En “Tuttolibri”. suplemento semanal de “La Stampa”. Turin. Italia. 8 de septiembre de 2001. Pág. 7. -Anónimo. “Luci misteriose sui monti Sibillini”. “Il Resto del Carlino”. Ascoli Piceno local edition. 29 de agosto de 2001. Pág. I. -Anónimo. “Misteriosi fuochi si sprigionano da un antico mosaico”. “Corriere della Sera”. Milan. 27 de octubre de 1946. Pág. 3. -Anónimo. “Mistero e realtà. Almanacco del Soprannaturale nei secoli”. Milan. “Selezione del Reader's Digest”. Mayo de 1997. Pps. 78-79, 228-229, 322-323, 344-345, 401. -Anónimo. “Osservazioni, scoperte e invenzioni di Alessandro Volta e Pistole, fucili, lampade ed eudiometri”. Artículo en Internet. 1999. -Anónimo. “Quelle ‘lingue’ luminescenti provocate dal gas metano”. “Corriere Adriatico”. 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