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![]() Fernando Calderón Los fondos iniciales del museo están constituidos principalmente por las obras de Fernando Calderón, en concreto por aquellas encuadradas dentro de la serie Ícaro en Urantia. En total suponen 115 cuadros, de los cuales 111 proceden de la donación efectuada a la Fundación Anomalía por los herederos del pintor. Algunas otras obras que también se pueden considerar pertenecientes a esta misma serie se encuentran en manos de diversos particulares e instituciones públicas, y es vocación propia del museo no escatimar esfuerzos para reunirlas junto a las restantes. Definir la colección Ícaro no es sencillo. Para el antropólogo Ignacio Cabria, Calderón emprende en estos cuadros un vuelo de la imaginación hacia los peligros de ese paisaje de lo imaginario que llamamos Urantia, que son tanto los peligros de lo desconocido como de lo maravilloso que se encuentra en cada recodo de la realidad. Realidad que, como tal, sólo puede resultar insuficiente para dar cuenta de toda la fuerza creativa que busca expresarse a través del artista. En palabras del propio Fernando Calderón, “Lo que nos obstinamos en llamar realidad, no es más que una diminuta parcela del caos que hemos vallado y colonizado para no sucumbir al vértigo de un Universo cuya magnitud y complejidad nos desbordan.” Y más allá de esa pequeña porción de tierra firme se extiende el océano de lo meramente soñado, donde Urantia, con toda su carga utópica y fantástica, es una isla -o mejor, un vasto continente- no menos auténtica ante los ojos del artista que las costas que ha dejado atrás para buscar su verdadera libertad creativa. José Ruesga Salazar ![]() La madonna del espacio José Ruesga Salazar (n. Sevilla, 1918) cursó estudios en la Escuela Superior de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría de Sevilla, ampliados en materia de murales y grabados en la Escuela Superior de BB.AA. de San Fernando (Madrid). Fue catedrático por oposición de Enseñanza Media en Osuna (Sevilla), San Sebastián y Sevilla Magnífico dibujante, acuarelista y retratista obtuvo en 1935 el Premio Extraordinario en la Exposición de Pinturas de la Cátedra de Rico Cejudo (Escuela de Artes y Oficios, Sevilla), que dio paso a su primera exposición individual en 1940 con Pinturas y dibujos (Círculo Mercantil, Sevilla). Pintor de corte clásico, en la década de los 70 inició una serie de exposiciones de grabados y xilografías que le adentraron en el arte moderno, ganando un reconocimiento que llevó a que la Dirección General de Bellas Artes adquiriera dos obras suyas (xilografías) para el Museo de Arte Contemporáneo de Madrid: La Melancolía y El hombre de la consola. Desde entonces incursiona en esta parcela del arte con una amplia producción de dibujos, grabados y óleos que llega hasta nuestros días. Ampliamente galardonado, fue seleccionado por la Asociación de Críticos de Arte para la Nacional Art Galleries of Spain de Nueva York, habiendo obtenido distinciones y medallas en exposiciones nacionales y extranjeras (Excma. Diputación de Sevilla, Excmo. Ayuntamiento y Real Academia de Bellas Artes de Sevilla). Colaboró como pintor con el arquitecto sevillano Juan Talavera (1944 – 1945), participó en la organización del Museo de Arte de Osuna (Sevilla, 1965) y fue miembro fundador del Club de Arte “Catalina de Erauso”, de San Sebastián (1974 – 1981). Asesor de Artes Plásticas en la Delegación del Ministerio de Educación y Ciencias de San Sebastián, trabajó junto al arquitecto sevillano Juan Ruesga Navarro en pinturas, murales y cerámicas (1987). Su extensa obra, de la cual la Fundación Anomalía posee 13 cuadros, está representada en diversos museos y colecciones privadas. ![]() Leyendas actuales José Ruesga Montiel José Ruesga Montiel (n. Sevilla, 1947) se formó en dibujo durante cinco años con José Macías y con su tío, José Ruesga Salazar, del que aprendió composición y acuarela. Estudió Arquitectura Técnica en Sevilla, donde durante la década de los 70 trabó amistad con pintores como Rafael Calderón, Gálvez y Rafel Spínola. Ha participado en varias exposiciones colectivas, entre ellas III Exposición Nacional de Pintura (Sevilla, 1977), Pintores andaluces por Andalucía (Sevilla, 1978) Exposición de Otoño, BB.AA. (Sevilla, 1979), Rota y su entorno natural (Rota, Cádiz, 1995); y ha cosechado diversos premios como acuarelista: primer y tercer premio AISS de acuarelas (1976), segundo premio de fotografía AISS (1977), segundo premio de acuarelas Sociedad Urbanística de Rota, S.A. (1995). Toda su producción artística entre 1970 y 1985 se encuentra repartida por numerosas colecciones privadas. A mediados de la década de los 80, se inicia por su profesión en la informática, en la que encuentra un nuevo medio de expresión artística que da inicio a una etapa de formación y búsqueda completada con el Master de diseño en AutoCad (Tower Communications, Madrid, 1996-97), y el curso de Diseño Gráfico por Ordenador (Salvat Multimedia, Pamplona, 1997-98). Artista avezado con Photoshop en sus versiones 3 a 7, y QuarkXPress, su experiencia le sirve para crear varias publicaciones que dirige y maqueta: Cuadernos de Ufología (1-a época) (1983-1987), Suplemento Internacional (1995–2004), @nomalía (2000–2004). Colaborador de Gutiérrez Gálvez en diseño gráfico y publicidad, ha encontrado en el arte digital un amplio campo que cultiva a lo largo de los últimos años. Un total de 92 cuadros constituyen la muestra de su obra en el museo. Fernando Sesma ![]() Cara ummita Fernando Sesma Manzano (Ceuta, 1908 - Madrid, 1982), escritor y funcionario de Telégrafos, fue pionero del asociacionismo ufológico y del contactismo en España. En otoño de 1954 publicó en el diario Madrid una serie titulada “El origen extraterrestre de los platillos volantes” cuya repercusión motivó la creación en diciembre del mismo año de la Sociedad de Amigos de los Visitantes del Espacio BURU, la primera de tal carácter en España, que celebraba sus reuniones en “La Ballena Alegre” (el sótano del madrileño Café Lion). Es en ese contexto, mezcla de credulidad por lo fantástico y de psicodelia de los años sesenta, en el que Sesma desarrollará una curiosa obra pictórica única en su género. Ciertamente su singularidad no deriva tanto de su calidad artística como de su significación dentro del peculiar mundillo ufológico, dentro del cual constituye toda una rareza de incuestionable valor. La colección propiedad de la Fundación Anomalía procede de las obras que José Fernández Ariz, un asiduo de "La Ballena Alegre", adquirió al propio Sesma a finales de los sesenta. Consta de nueve tablillas, ocho de las cuales están trabajadas en ambas caras. Por las fechas manuscritas en dos de ellas puede deducirse que se habrían pintado entre 1968 y 1969, justamente en la época de mayor apogeo y relevancia social de Fernando Sesma. |
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