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La primera declaración de Hynek sobre los platillos volantes


Joseph A. Hynek (1910-1986) bien puede ser considerado como la más conocida figura de la ufología mundial, fundamentalmente por su experiencia como asesor astronómico de la USAF en los proyectos Grudge y Blue Book, así como por su inclinación a admitir la realidad objetiva del fenómeno OVNI una vez concluidas en 1969 las investigaciones oficiales sobre la materia. Para valorar este último aspecto, nada mejor que leer sus primeras declaraciones a un medio de comunicación, efectuadas muy poco después del avistamiento de Kenneth Arnold (24/06/1947), que ahora han sido recuperadas de las páginas de "The Columbus Citizen" por Loren Gross del Sign Historical Group.





"Científico Asegura que los Discos Voladores Probablemente No Proceden del Espacio"

"Los misteriosos discos volantes que se asegura han sido vistos por todos los Estados Unidos probablemente no sean objetos procedentes del espacio exterior". Ésta fue la opinión manifestada la pasada noche por el profesor J.A. Hynek. El profesor Hynek es subdirector del observatorio Perkings en Delaware (Ohio) y director del observatorio Mc Millin, en la universidad estatal de Ohio.

"Si los discos son reales, y la gran cantidad de denuncias recibidas en las dos últimas semanas así podrían indicarlo, habrían sido vistos también en otros lugares del mundo SI procediesen del espacio exterior", opina el profesor Hynek.

"Sólo se han recibido informes sobre discos desde los propios Estados Unidos, y la gran mayoría de ellos centrados en la coste Noroeste del Pacífico". "No puedo comentar nada oficialmente sobre los discos voladores - afirma el profesor Hynek - "No he visto ninguno, y mucho menos he podido seguir sus trayectorias. Sin embargo, - añade - estoy muy interesado por tales informes".

"¿Cómo podría alguien salir a observar estos discos?"

El profesor Hynek apunta que los grandes telescopios están, por lo general, diseñados para examinar una pequeña zona del cielo. Por tanto, resultarían poco prácticos para esta búsqueda. Además, los informes afirman que los discos se sitúan a unos 10.000 pies (3.300 metros) de altitud. Los grandes telescopios apuntan hacia el espacio exterior.

La simple vista, o unos binoculares, son lo más adecuado para salir a la caza de discos, en opinión del profesor Hynek.

"Si una persona descubre unos discos volantes, ¿cómo mejor podría observarlos para poder facilitar a los científicos alguna información valiosa?"

"El testigo debería observar cuidadosamente la trayectoria seguida por el objeto", respondió el profesor Hynek. "Debería anotar las posiciones sobre el horizonte, desde dónde observó el objeto por vez primera hasta dónde lo perdió de vista. Debería también intentar establecer su altitud y velocidad".

El profesor Hynek insistió una vez más en que no podía hablar de forma oficial sobre la validez de los informes sobre discos voladores hasta que disponga de pruebas definitivas de que son reales, no meros productos de mentes imaginativas.

Columbus, Ohio. The Columbus Citizen, 6 de julio de 1947.



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