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Informe del CSIC sobre los hidroaerolitos

Agencias

Continúa en España el debate sobre los bloques de hielo (o hidroaerolitos, término propuesto por la Fundación Anomalía) que tanta expectación causaron a principios del año 2000. Este mismo tema se ha abordado en esta web en "Lluvia de hidrometeoros sobre España" y "El último suceso que Charles Fort hubiera coleccionado". Se comenta a continuación el artículo dado a conocer el pasado 7 de junio de 2000 por el grupo de trabajo sobre este fenómeno formado por el CSIC.



Los famosos aerolitos que cayeron del cielo en territorio español el mes de enero podrían ser una evidencia más del calentamiento global que sufre el planeta a consecuencia del efecto invernadero, provocado principalmente por la quema de combustibles fósiles.

Esta es alguna de las hipótesis que contiene un artículo sobre este fenómeno, firmado por algunos de los miembros de la comisión que el CSIC (Centro Superior de Investigaciones Científicas, máxima autoridada científica española) organizó para investigar el suceso, y que aparece publicado en el ejemplar de junio de la revista del American Geological Institute.

Jesús Martínez-Frías, reponsable de esa comisión, junto a otros cinco investigadores del grupo de expertos que llegó a contar con 14 científicos, asegura en otra de las hipótesis que los mapas de la NASA demuestran que una fina depresión de ozono atravesó durante esas fechas las zonas sobre la península en las que cayeron algunos de los aerolitos.

Este otro dato lleva a los seis expertos a conectar el cambio climático y el agotamiento de la capa de ozono en un nuevo fenómeno que podría haber provocado la formación de trozos de hielo grandes en la estratosfera. Esto podría avalar una teoría que se abre paso y que relaciona las consecuencias de ambas contaminaciones.

Según el artículo, aunque el denominado efecto invernadero lo que ocasiona es el calentamiento y el incremento de las temperaturas en la atmósfera, provoca también un enfriamiento en la estratosfera. Los expertos españoles consideran que un ambiente húmedo abundante en contacto con la troposfera más fría de lo normal, puede facilitar el crecimiento en forma de bloques de hielo de tamaño mucho más grande de lo normal.

Por cierto, el artículo rebaja considerablemente el fenómeno de los aerolitos. Tan sólo nueve de los casi 50 bloques que cayeron son auténticos, y no producto de las bromas y fraudes que algunos trataron de hacer en medio de aluvión de noticias que provocó el acontecimiento en los medios de comunicación.

En el artículo, que no es el informe definitivo de la comisión de expertos del CSIC montada para esta ocasión, según la oficina de prensa de instituto científico, se asegura que esos nueve aerolitos verdaderos pesaban en total 10 kilos y que cayeron entre el 8 y el 17 de enero.

Igualmente, los resultados de los análisis a que se sometieron cinco de ellos demuestran que hay heterogeneidad entre los mismos. Es decir, no son iguales y muestran mucha diversidad. Pero eso sí, tienen largas densidades de iones cinco veces más altas que el agua que acompaña a algunos meteoritos. También tienen trazas de sal gema, carbonato cálcico, feldespatos, cuarzo y anhidrita.

Estos minerales y la densidad de iones hicieron descartar a estos expertos que los aerolitos provinieran del espacio. «No son minicometas, ni proceden de un avión, sino que son el resultado de un fenómeno atmósferico», afirma Martínez Frías en el artículo.

Sin embargo, esta aseveración provocó una airada polémica entre este investigador y el Instituto Nacional de Meteorología (INM), que aseguraba que era completamente desconocido para la ciencia meteorológica que se pudieran formar esos grandes trozos de hielo en la atmósfera y en la estratosfera. El tiempo de esos días descartaba la presencia de agua en el aire.

Posiblemente esta polémica y la insistencia de los expertos en la teoría de un fenómeno meteorológico de origen desconocido en el nuevo artículo, sea la causa de que el experto comisionado por el INM a la comisión de expertos, Luis Muñoguren, no sea uno de los firmantes del artículo aparecido en la revista norteamericana.

También el hecho de que estos expertos hayan elegido después de cinco meses de estudios una revista extranjera para publicar sus hipótesis, fue objeto ayer de críticas. Martínez-Frías dijo que han elegido esa revista para que el debate y el estudio sobre el fenómeno se amplíe a nivel internacional entre el colectivo de científicos que leen esta publicación.

El artículo sugiere a la comunidad científica internacional que preste mayor atención a la caída de trozos grandes de hielo, porque podrían servir para investigar los cambios que se están produciendo en la atmósfera a consecuencia de la contaminación en aumento que las actividades humanas provocan.


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