El territorio donde habitan las creaciones mitológicas de nuestro tiempo es algún lugar en el submundo intraterreno y los planetas siderales. Urantia, paisaje sin contornos precisos, formado de la materia de los sueños y de las angustias del hombre moderno. En la visión de Ezequiel de la gloria de Yaveh no sabemos qué es más fantástico, si la visión divina, la alucinación o la contemplación de una tecnología exterior. Los límites entre el mito y la objetivación científica son siempre difusos. 

Fernando Calderón es un ávido buscador del lado especulativo de los saberes constituidos, lo que Pauwels y Bergier llamaron realismo mágico. Como Ícaro, Calderón emprende en sus cuadros un vuelo de la imaginación hacia los peligros de ese paisaje de lo imaginario que llamamos Urantia, que son tanto los peligros de lo desconocido como de lo maravilloso que se encuentra en cada recodo de la realidad. Estos cuadros nos iluminan con representaciones del otro lado de lo posible. 

El artista nos presenta el mito en su faz tecnológica, convirtiendo a su vez la tecnología y la representación científica en mitos de nuestro tiempo. Fernando Calderón juega con las ideas de arte y de representación de la realidad, de lo objetivo y lo subjetivo, proponiendo una contemplación artística y una explicación osada de las cosas al mismo tiempo, haciéndonos participar en un juego de observación y de imaginación. 

Cada cuadro de esta exposición es una aventura a un planeta ignoto. Deje el viajero atrás el equipaje de la razón y embárquese con el artista en la nave exploradora del descubrimiento interior.

Ignacio Cabria García 
-Antropólogo-