Fundación Anomalía

Sumario | Info | Donaciones | FAQs | Actividades | Publicaciones | Enlaces | Artículos | Bibliografía | Galería

Artículos

Enlaces:

Bela Lugosi's Dead

Julio I. Arcas Gilardi

Sonaba en la radio una música inquietante. Un tema compuesto treinta años atrás por la formación gótica “Bauhaus” y que se utilizó para la banda sonora de la película The Hunger (El Ansia), interpretada por un insólito vampiro que encarnaba el no menos irrepetible David Bowie. Machaconamente, en una atmósfera misteriosa, la Bauhaus repetía, “Bela Lugosi's Dead”, “Bela Lugosi ha muerto”.

Pareciera que de aquella referencia casual, se estuviera desprendiendo un acontecimiento que sorpresivamente nos lo confirmó. Pese a todo seguía escuchando aquel tema que recordaba una y otra vez la desaparición del actor mítico Bela Lugosi.

Días después, el 14 de junio, el teléfono me trajo la dolorosa noticia, causando conmoción y tristeza, pues poco antes había fallecido un buen amigo, Tomás Palacio de la Riva, promotor de Fundación Anomalía que ayudó a crear en 1996. Como participante activo en muchos de los momentos de nuestra historia en este campo, tuvo una presencia señalada a partir de la década de los años “setenta” del pasado siglo.

Tomás Palacio pertenecía a esa clase de personas cuya apariencia formidable oculta su humanidad. Tras un físico intimidante y golpes de genio notables, teníamos la persona de buen corazón y solidaria. Aunque su imagen solo representaba el caparazón, generado como defensa frente a situaciones cambiantes de una realidad nueva.

Como ocurre en otros casos, Tomás era amigo de sus amigos y capaz de sorprenderte por su generosidad. Su participación en la “ufología” y sus movimientos en nuestro país le convirtieron en un miembro activo de aquel CIOVE de Santander. En aquel momento de transición, donde los grupos creados mayormente en la década anterior comienzan a concentrarse, coordinarse y actuar con planteamientos más generales, colaboró en el desarrollo de distintos proyectos.


   De izquierda a derecha: Julio Arcas, Fernando Liaño, Juan Cebrecos y Tomás Palacio reunidos en el restaurante "Qué sabor" de Santander (18 de mayo de 2002).
Tomás Palacio fue actor en todas esas transformaciones y desde la CEFO (Coordinadora de Estudios sobre el Fenómeno OVNI) a la Reunión Nacional de Segovia de 1988, a cuyo final ambos protagonizamos una accidentada experiencia con el vehículo en el que regresábamos a la “tierruca”, hasta la génesis del Colectivo CDU en Navacerrada, el año 1994, tuvo su cuota de participación. Signo de esa generosidad a la que antes hice mención, fue la donación en 1996, cuando creamos Fundación Anomalía, de todos sus libros ufológicos y de temas conexos (varios centenares).

Su vida personal dio un giro favorable a partir de su participación en uno de los programas de radio que mantenía el grupo CIOVE a fines de los “setenta”. Llegó a convertirse en redactor jefe de informativos de Radio Santander, descubriéndose a sí mismo como un enamorado de ese medio de comunicación. Su experiencia y estima entre los medios fue destacadísima para la más que notable cobertura periodística que tuvo aquel recordado “Simposio Internacional”, que en 1991 organizaba Cuadernos de Ufología.

Pese a la lejanía en los últimos años de estas preocupaciones, mantuvimos una relación fraternal y ahora que no puedo escuchar sus opiniones, análisis de la realidad y anécdotas, ello constituye una ausencia difícilmente sustituible.

No me resisto a decir que Tomás Palacio de la Riva pese a su aspecto de airado “ojáncano” cántabro, fue un ser humano bueno, como decía el poeta, “en el buen sentido de la palabra bueno”.

Descansa amigo y que la tierra te sea leve.


© Fundación Anomalía