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Nuevo número del Anuario Cuadernos de Ufología
El Anuario Cuadernos de Ufología, órgano oficial de difusión de la Fundación Anomalía, acaba de ver publicado un nuevo número, concretamente el 32, correspondiente al año 2007.
Entre sus variados contenidos, destacamos el dossier dedicado a los diferentes procesos de desclasificación de los documentos oficiales relativos a fenómenos aéreos no identificados, y la encuesta coordinada por Ricardo Campo sobre las impresiones de destacadas figuras de la ufología española e internacional en el sexagésimo aniversario del avistamiento de Kenneth Arnold. En ella han manifestado su opinión Alejandro C. Agostinelli, José Miguel Alcíbar, Julio Arcas, Vicente-Juan Ballester, Manuel Borraz, Peter Brookesmith, Luis Alfonso Gámez, Luis R. González, Martin Kottmeyer, Philip Mantle, Antonio Petit, Kevin Randle, Larry Robinson, Peter Rogerson, José Ruesga, Edoardo Russo, Maurizio Verga y Nigel Watson.

El sumario íntegro de las 259 páginas de la revista es el siguiente:
A continuación, por su innegable interés, reproducimos el editorial de este nuevo número de nuestra revista:
MERCADO INSÓLITO
Julio Arcas y José RuesgaEs una afirmación muy extendida la que considera que una buena génesis del pensamiento crítico requiere fuentes veraces de información.
Buena parte de la literatura especializada está compuesta de meros clichés que se repiten a lo largo del tiempo sin la menor verificación pese a nuevas aportaciones que, tenidas en cuenta, servirían para clarificar los supuestos misterios transmitidos por esos laberintos de papel.
Cuando la costumbre corre simultáneamente de la mano del puro interés comercial, resulta imposible establecer un cierto punto de raciocinio, de análisis crítico, de transparencia. Lo que es habitual en la prensa escrita, sucesión de tópicos, serpientes de verano, líneas de enfoque archisabidas, pura desinformación, se ha hecho extensivo a la edición del género, transmitiéndose de modo reiterado una visión estrecha, la que deriva de las creencias y es producto de la ausencia de pruebas. Ese error, en principio materia de la palabra escrita, se ha hecho carne en los medios visuales y radiofónicos.
Pese al notable crecimiento técnico de tales medios, es una ley inexorable que la divulgación de materias calificadas como "paranormales" se sustenta exclusivamente en la repetición de esquemas que huyen de cualquier atisbo crítico o veraz.
Hay conocidos programas en los que la audiencia asiste a un desgranado del rosario de misterios, pese a que unos son inexistentes o poseen explicaciones perfectamente probadas. La regla de oro de tales programas es, al parecer, la misma: "siempre existe un lugar para lo inexplicado", pese a que las mil y una visitas a estos paisajes tengan su origen en la manipulación de los datos, la ausencia de capacidad crítica y la huída de lo racional. Además tienen razones materiales para mantener tales misterios, dado que satisfacerlos con explicaciones basadas en la Razón se contrapone a la búsqueda de audiencia y por supuesto al beneficio económico.
El "mercado de lo insólito" posee pues sus reglas inamovibles que pasan por la aceptación de tales "Enigmas" o de sus misterios "Milenarios", pese a las serias aportaciones de muchos estudiosos que han dejado huella. El empeño de clarificación casi resulta baldío, pues parece que existan audiencias dispuestas a digerir una y otra vez los mismos platos rancios del tiempo y la costumbre. Todo se contamina y los medios informativos no superan los condicionantes que sellan la naturaleza de tales engendros.
El trabajo que desarrolla Fundación Anomalía se constituye así en un movimiento contracorriente, y sus limitados medios informativos no pretenden otra cosa que transmitir puntos de vista habitualmente silenciados en tales foros, objeto en el peor de los casos de puras descalificaciones ad hominem expuestas en este mismo número.
Cada ejemplar de CdU es un nuevo eslabón de esa larga cadena que huye de elementos simplemente comerciales y que, en determinados momentos, revalida la creación de un corpus informativo al que no vamos a renunciar.
Esta es nuestra contribución y pretendemos que así sea con la colaboración del lector interesado que sigue pensando: "dura es la jornada..."
© Fundación Anomalía