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Documentos oficiales online (I)

La monografía de Antonio Munáiz Ferro-Sastre

Vicente-Juan Ballester Olmos


Introducción

Para el ascenso al empleo de Coronel, los oficiales tenientes coronel del Ejército del Aire español deben pasar un curso de Estado Mayor en la Escuela Superior del Aire, en el madrileño edificio del Cuartel General del Ejército del Aire. Colofón del mismo es la presentación de una monografía, a modo de tesina académica, versada sobre temas técnicos profesionales.


  FIG.1. Cuartel General del Ejército del Aire (Madrid), sede de la Escuela Superior del Aire. Fotografía V.J. Ballester Olmos

En la 37ª promoción (septiembre de 1979 a septiembre de 1981), el Teniente Coronel Antonio Munáiz Ferro-Sastre fue autor de un trabajo que lleva por título “Método para la investigación de fenómenos aeroespaciales”. Allí se exponía y desarrollaba el método usado por el autor entre 1974 y 1977 en las investigaciones ovni realizadas en la Zona Aérea de Canarias, como juez instructor.

Me es muy grato compartir con todos los estudiosos de esta problemática un documento de verdadero valor histórico, la monografía realizada por Munáiz Ferro-Sastre. Este documento no se ha desclasificado oficialmente hasta el presente, por lo que su contenido es desconocido para la ufología nacional.

Déjenme que recapitule primero algún anecdotario.


  FIG.2. Fragmento de una carta de Antonio Munáiz Ferro-Sastre a Vicente-Juan Ballester Olmos, noviembre de 1991.

En noviembre de 1991, cuando el ya Coronel Munáiz estaba destinado en la jefatura de la Comandancia Militar Aérea de Melilla, le escribí para solicitarle me mandara una copia de su monografía. En una extensa carta manuscrita, Munáiz Ferro-Sastre me respondió adjuntando el cuerpo principal del ensayo, pero omitiendo los varios anexos sobre casuística “por disciplina, al tratarse de material reservado, y por no poder disponer de ellos, pues sólo existen dos ejemplares custodiados en el Estado Mayor del Aire”.

Seguidamente, intenté conseguir una copia íntegra de este trabajo, pidiéndolo por escrito a través de los cauces oficiales. Sin embargo, la burocracia, inflexibilidad o falta de sensibilidad de los responsables a los que acudí, impidieron que tuviera una copia de ese documento “por derecho”. La razón de la negativa era simple: las monografías pertenecientes a los alumnos de los Cursos de Estado Mayor tienen carácter reservado. Al menos, esto es lo que se me informó en 1992. Por otro lado, fuentes del Ministerio de Defensa relativizaban algo esa prohibición laxa. Ese mismo año, una comunicación a mi colega Joan Plana señala que esos trabajos, además de ser propiedad exclusiva de sus autores, forman parte de los fondos bibliotecarios de dichas escuelas, pudiendo accederse a ellos por los procedimientos habituales de consulta personal de obras escritas en los establecimientos públicos, siempre y cuando, por su naturaleza, no hayan sido clasificados como materia reservada o restringida.

Defensa, entre las opciones dadas, incluía la de solicitar el trabajo directamente al autor del mismo.

En 1994, un militar de alto rango me permitió fotocopiar íntegramente dicha monografía. En la actualidad, después de que en 1999 finalizara el proceso de desclasificación de los archivos de documentación ovni del Ejército del Aire, ya no existe la última razón que limitaba el acceso a este informe, su consideración de materia clasificada. Finalmente, y con el propósito de redondear el asunto, solicité directamente a su autor me autorizara a difundirlo a través de Internet: “la tiene, no tengo inconveniente”, me expresó Munáiz personalmente el 30 de marzo de 2006.


  FIG.3. Comandante Antonio Munáiz Ferro-Sastre. Cortesía de Diario de Las Palmas.

El extenso documento que sigue a este preámbulo tiene un gran valor histórico. Más que nada, por la falta de implicaciones que tuvo en al área militar. El trabajo explica la metodología seguida por el oficial del Aire nombrado juez instructor para la encuesta de los avistamientos ovni denunciados a la Zona Aérea de Canarias entre 1974 y 1977. Munáiz fue el encargado de bregar con dos de los varios casos que luego se revelaron como observaciones debidas al lanzamiento de misiles Poseidón de la Marina de los Estados Unidos (1).

Con la perspectiva de hoy, el trabajo puede parecer ingenuo, pero demuestra que, al menos en la investigación de estos casos de los setenta, se siguió un modus operandi racional y sistemático. Cualquiera que haya leído los informes realizados por este oficial comprobará que es de lo mejorcito que ha hecho el EA en sus investigaciones ovni entre 1962 y 1995.

Pero decía que lo más relevante de este ensayo es que no fue atendido. Porque su propósito no era otro que recomendar la creación de un organismo para el estudio del fenómeno ovni en el seno del Ejército del Aire de España, cosa que jamás se tuvo en cuenta ni en lo más mínimo.

El trabajo en sí consta de 25 páginas, de índole genérico, seguidas de once anexos específicos y un apéndice. El trabajo que sigue representa íntegramente el documento que fotocopié en la misma sede del Ejército del Aire. Sólo en la página sexta del Anexo VIII he censurado un párrafo, ya que se da el diagnóstico clínico de una persona que todavía vive y he creído que en aras de su intimidad debía eliminarlo.

Es interesante comprobar la evolución que se aprecia en la trayectoria de Munáiz en cuanto a su opinión sobre el origen y naturaleza de los fenómenos investigados en las Canarias. Más arriesgado en 1976, como veremos luego, en el Anexo XI y último de la monografía de 1981, escribe esto en el apartado relacionado con las hipótesis avanzadas para explicar el fenómeno:

Los misiles, sobre todo los lanzados desde submarinos en inmersión, pueden explicar satisfactoriamente el 95% de las observaciones efectuadas de fenómenos sobre el mar, tanto si son observados desde la costa como desde un buque o avión. Tres de los casos analizados en el Archipiélago Canario podrían deberse a esta causa...

  FIG.4. Telegrama de nombramiento de Juez-Informador. Del expediente desclasificado por el MOA.

Munáiz investigó tres avistamientos. Uno de ellos (24/11/74) fue puramente interno y no recibió publicidad. Los otros dos sí recibieron una notoria cobertura periodística. Son los fechados el 22/6/76 y el 19/11/76 y ambos pertenecen a la categoría de fenómenos sobre el mar. A esta misma categoría pertenece el caso ocurrido en Canarias el 5/3/79 que, si bien Munáiz no investigó personalmente, sí consultó en la sección que guardaba los archivos ovni (SESPA/SEGVU) y al que dedica parte del Anexo X (fotografías) y por entero las 15 páginas del Apéndice de su monografía.

En suma, los tres casos más celebrados de la fenomenología ovni canaria ya fueron dictaminados como misiles por este oficial e investigador en 1981.

El Comandante Munáiz fue nombrado Juez Informador para que instruyera información de los casos ovnis de la Zona Aérea de Canarias por orden del General Jefe de la ZAC cursada mediante telegrama el 14 de diciembre de 1974.

Los avistamientos investigados en su capacidad oficial por el Comandante Munáiz fueron los siguientes:

  24 de noviembre de 1974, Expediente CANARIAS, desclasificado el 8 de febrero de 1994, 84 páginas. Complejo incidente con observaciones visuales desde tierra y aire, así como detección de trazas por el radar del EVA8, entre las 19,30 y las 21,49 horas.

Tras un amplio informe, resumido en el Anexo VI de su monografía, Munáiz concluye:

No teniendo otras razones para determinar la naturaleza del Fenómeno, sólo se puede seguir calificándolo como O.V.N.I., tanto si se trata de tres observaciones diferentes, como si se trata de un mismo objeto observado en tres momentos diferentes.

Durante el proceso de desclasificación, requerí análisis de las observaciones a dos reputados estudiosos, de ópticas diferentes, al astrofísico Javier Armentia director del Planetario de Pamplona, y al físico norteamericano Dr. Willy Smith. Como era de prever, sus conclusiones también difirieron. Como parte de nuestro papel de colaboración con la Sección de Inteligencia del Mando Operativo Aéreo, hicimos llegar ambos informes al MOA.

Posteriormente, Manuel Borraz Aymerich, ingeniero de telecomunicaciones catalán y reconocido analista de observaciones ovni, ha estudiado este expediente en detalle y es autor de un informe científico extraordinariamente agudo, que por desgracia todavía es inédito. Sus conclusiones finales son éstas:

El caso canario del 24/11/74 está constituido en realidad por una serie de incidentes, hasta cierto punto heterogéneos, que involucraron luces no detectadas por el radar y trazas radar sin confirmación visual. En esas circunstancias, sólo una explicación compleja podría llegar a dar cuenta de los hechos, como corresponde a un caso tan inusual. A pesar de que subsisten puntos todavía oscuros, las hipótesis de trabajo más verosímiles conducen por ahora a la siguiente visión de conjunto del caso:

Tengan o no estos incidentes explicaciones convencionales, todos estamos de acuerdo en que constituyen un caso realmente excepcional (2).

  22 de junio de 1976, Expediente CANARIAS, desclasificado el 13 de julio de 1994, 105 páginas. Avistamiento desde una corbeta de la Armada española, testigos civiles desde tierra, así como personal militar de visu desde la estación de radar del Pico de las Nieves (EVA8). El suceso transcurrió entre las 22,13 y las 23,20 horas.


  FIG.5 22 de junio de 1976, Maspalomas (Gran Canaria). Copia de la fotografía original. Cortesía J.T. Mora (haga clic en la imagen para ampliarla).

La conclusión del extenso informe militar señalaba lo siguiente, en julio de 1976:

En resumen, de todo lo expuesto y después de analizar todas las posibles causas lógicas del fenómeno, sin poder encajarle en ninguna de ellas y no pudiéndole dar el apelativo de OBJETO por lo expuesto en el punto 6.3.3, se llega a la conclusión final de que lo observado por la tripulación de la Corbeta y que fue corroborado por los demás testigos en la noche del citado día 22: era un FENÓMENO AÉREO NO IDENTIFICADO (F.A.N.I.)

Durante el proceso de desclasificación, aporté al MOA, como documento de interés, una carta remitida en julio de 1976 por el doctor Francisco Padrón (el único testigo que dio una interpretación alucinante a la observación), a Irmi Heimann, colaboradora del CEI en Santa Cruz de Tenerife, en la que manifiesta “no poder hablar...bajo pena militar”. El MOA incluyó este documento en el expediente oficial (página 101) y en el apartado “Consideraciones” del memorando de cubierta con el que se inicia cada expediente, el oficial de Inteligencia responsable de desclasificar escribió esta frase, para tranquilidad del afectado: “...el citado testigo quedaría liberado de la supuesta obligación de mantener en secreto lo observado”. De nada.

  19 de noviembre de 1976, Expediente CANARIAS, desclasificado el 16 de septiembre de 1994, 189 páginas. Avistamiento a las 20,15 horas por parte de varias tripulaciones de líneas aéreas, por tripulantes del buque-escuela Juan Sebastián Elcano, así como por numerosos testigos desde las islas.

En esta ocasión, la conclusión del Comandante Munáiz fue como sigue:

...queda abierta la posibilidad de que el fenómeno pudiera haber sido originado por una experiencia nuclear en nuestra Ionosfera...Si estudiamos los tres informes emitidos hasta el presente...de manera conjunta, tendríamos que plantearnos seriamente, la necesidad de considerar la posibilidad de aceptar la hipótesis de que una nave de origen desconocido e impulsada por una energía asimismo desconocida, se mueve libremente por los cielos de Canarias.

  FIG.6 Apariencia del fenómeno del 19/11/76 en dos fases del mismo, observado desde Guía (Gran Canaria). Del expediente desclasificado por el MOA.

Nuestro comandante investigador incurre aquí en un fenómeno –que pide ya un neologismo a gritos- por el que la acumulación de sucesos de naturaleza misteriosa o ambigua induce a escalar hacia propuestas más osadas. A excepción del caso múltiple de 1974, se pasa de fenómenos luminosos a gran altura y distancia a la posible aparición de una nave desconocida....Cuando examinamos estas conclusiones a la luz de la realidad para la mayoría de los casos canarios (observación del lanzamiento de misiles balísticos de la Marina USA), este subidón en el nivel de las hipótesis queda para la historia como un ejemplo más del fenómeno aludido, tan repetido por los ufólogos civiles más oportunistas o crédulos. Sin embargo, para ser justos, debemos reconocer que cinco años más tarde, en el anexo final de la monografía que sigue a continuación, Munáiz rectificó explicando como misiles no sólo los dos casos del año 1976 estudiados por él sino también el famoso avistamiento del 5 de marzo de 1979 (3,4).

El General Jefe de la Zona Aérea de Canarias, a la sazón el general Carlos Dolz del Espejo, como era lo habitual, remitía los informes del juez informador al General Jefe del Estado Mayor del Aire, a los que adjuntaba su opinión personal. En este caso fue doblemente valiosa, porque el general Dolz había sido testigo ocular de esta observación. En su breve informe particular señala: “Se trata de la repetición del fenómeno que motivó el informe enviado por mi Autoridad el 21 de Julio de 1976 [se trata del avistamiento del 22 de junio de 1976], sin que se haya observado ningún objeto volador, sino únicamente un fenómeno óptico...indiscutiblemente se trata de un Fenómeno Óptico No Identificado”. Y termina con esta recomendación: “La repetición de estos extraños fenómenos en estas Islas haría conveniente que un equipo de especialistas en estos asuntos (posiblemente de EE. UU.) tuviese conocimiento de estos hechos que muy bien pudieran ser motivados por experiencias de determinadas potencias” [énfasis nuestro].


  FIG.7 El autor de esta presentación, V.J. Ballester Olmos, posa con sus tres voluminosos expedientes personales de los casos investigados por el comandante Munáiz.

Como sabemos hoy, su afirmación era del todo acertada (5).

El proceso de desclasificación de los documentos ovni archivados en las secciones de Seguridad de Vuelo/Espacio Aéreo de la División de Operaciones del Estado Mayor del Aire español transcurrió entre 1992 y 1999 (6). Los dos primeros años (1992-1993) los dirigió el Teniente Coronel (hoy General) Ángel Bastida Freijedo. La segunda parte (1993-1999) la gestionó el Teniente Coronel (hoy Coronel) Enrique Rocamora Aniorte. Todos los expedientes en los que el comandante Munáiz intervino como juez informador, mientras estuvo destinado en la Zona Aérea de Canarias, fueron desclasificados por Rocamora.

Agradecimientos

Quiero expresar mi más profundo reconocimiento a don Antonio Munáiz Ferro-Sastre, coronel en la reserva, por su amabilidad al permitirme difundir su trabajo, así como por la correspondencia e intercambios telefónicos sostenidos en los últimos años.

Agradecer también a Matías Morey Ripoll su apoyo para dar forma a esta presentación y su gentileza al acogerla en la página web de la Fundación Anomalía.

Referencias

  1. BALLESTER OLMOS, Vicente-Juan y CAMPO PÉREZ, Ricardo. “¡Identificados! Los OVNIS de Canarias fueron misiles Poseidón”, en Revista de Aeronáutica y Astronáutica, marzo de 2001, páginas 200-207. También en Cuadernos de ufología (III), número 27, 2001, páginas 2-28. http://www.anomalia.org/misiles.htm. Traducción francesa : “Les Essais de Missiles de la Marine U.S. et les Observations d’OVNI aux Isles Canaries”. La Gazette Fortéenne, volumen I, agosto de 2002, páginas 229-246. Traducción inglesa: “Navy Missiles Tests and the Canary Islands UFOs”. International UFO Reporter, volumen 29, número 4, julio de 2005, páginas 3-9 y 26.
  2. BALLESTER OLMOS, Vicente-Juan, “Declassification! Military UFO Records Released: The Spanish Experience”. En EVANS, Hillary y STACY, Dennis (editores). UFOs 1947-1997. From Arnold to the Abductees: 50 Years of Flying Saucers. London: John Brown Publishing Ltd., mayo de 1997, páginas 177-184 (resumen del caso del 24/11/1974 en páginas 178-180).
  3. BORRAZ AYMERICH, Manuel. Los gigantes de Gáldar y los avistamientos canarios. Santander: Cuadernos de Ufología, Monografía 1, 1992, páginas 36-72.
  4. CAMPO PÉREZ, Ricardo, “La verdad sobre el caso 22.06.1976 Islas Canarias”. Espacio y Tiempo, enero de 1995, páginas 12-21.
  5. CAMPO PÉREZ, Ricardo. Luces en los cielos. Santa Cruz de Tenerife: Benchomo, 2003, páginas 106-114.
  6. BALLESTER OLMOS, Vicente-Juan. Expedientes Insólitos. Madrid: Temas de Hoy, 1995, páginas 153-236. http://www.anomalia.org/g009.htm

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