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Avistamientos del 2/6/2004: el Ejército del Aire informa

Vicente-Juan Ballester Olmos

Entre las 00,05 y las 00,10 horas del miércoles 2 de junio de 2004, muchos testigos localizados en comunidades autónomas tan alejadas entre sí como Andalucía, Extremadura y Galicia vieron un objeto dotado de gran luminosidad atravesar la bóveda celeste. De acuerdo con la información preliminar facilitada por la Red de Investigación sobre Bólidos y Meteoritos (1), la magnitud absoluta del meteoro fue entre –4 y –6 y fue descrito como extraordinariamente lento y de larga duración, entre 2 y 3 minutos.

Consultado el catálogo de reentradas de artefactos espaciales en órbita de la NASA, comprobamos que no hubo caída de ningún cuerpo artificial en esa fecha (2). Por consiguiente, la hipótesis más probable es que se tratara simplemente de un bólido lento.

Fuentes del Observatorio Astronómico “Ramón María Aller” de la Universidad de Santiago de Compostela nos informaron que la trayectoria seguida por el meteoro natural tuvo su inicio en el norte, con una altura de unos 15-20 grados, y fue ascendiendo hacia el suroeste donde con una altura de unos 60 grados desapareció (3).

Un astrónomo aficionado extremeño comunicó a la Prensa local que se había tratado de la reentrada de la nave rusa Progress M1 11, pero consultas evacuadas con el Goddard Space Flight Center y el Johnson Space Center de la NASA revelaron que ésta decayó en la atmósfera terrestre, sobre el Océano Pacífico, al mediodía del 3 de junio (4,5).

El investigador ovni Ángel Carretero señaló a Amigos de CdU, una lista de correo electrónico de la Fundación Anomalía, formada por los suscriptores de sus publicaciones, que en torno a la medianoche de un día indeterminado “en el fin de semana pasado” (29/39 de mayo), diversos aviones que sobrevolaban la Península pudieron ver “una misteriosa estela que se elevaba en el cielo”. Concretamente, citaba vuelos de Lufthansa, Air Maroc e Iberia. En un posterior mensaje a esa misma lista, el ufólogo Javier García Blanco puntualizaba “después de contrastar la información” que los hechos ocurrieron la misma noche del martes, 1 al 2 de junio de 2004, dándose como referencia un parte del Diario de Novedades de “Madrid ACC” (Centro de Control).

Un cable de la agencia de noticias AFP fechado en Lisboa el 6 de marzo fue difundido por Internet con este sensacional titulo: “La Fuerza Aérea portuguesa en alerta por observación ovni” (6). Se indicaba que desde que la noche del 1 al 2 de junio numerosos testigos habían presenciado el breve paso por el cielo de un objeto luminoso que despedía una estela de humo blanco, los radares militares lusos habrían detectado “un eco...que no fue identificado como un avión”, lo que habría sido confirmado por el coronel Carlos Barbosa, portavoz de la Fuerza Aérea portuguesa. De otro lado, la autoridad de control del tránsito aéreo de Portugal (Navegação Aérea de Portugal) confirmó que se había visto un ovni en el norte y sur del país “justo antes de medianoche del martes” y que al parecer fue detectado por los radares de la torre de control de 0porto por espacio de dos o tres minutos.

Podríamos asumir que los avistamientos portugueses acaecieron en el mismo intervalo temporal que las observaciones españolas, lo cual es bastante lógico considerando la altitud y brillo de los bólidos y que si éste fue visto en el extremo oriental peninsular también debería haberse dejado ver desde el vecino Portugal.

Sin embargo, según informó posteriormente Javier García al foro electrónico de la Fundación Anomalía, la detección radar de Oporto tuvo lugar a las 00,44 horas del día 2 y había sido precedida por otra detección anómala a las 00,19 horas desde los radares portugueses de los centros de Montijo y Beja. Este ufólogo difundió por vez primera en España una fotografía presuntamente tomada de uno de estos fenómenos vistos en Portugal y de la que sólo sabemos que está identificada por unas desconocidas iniciales “F.A.”

Visto lo visto, se podría suponer que las Fuerzas Aéreas españolas habrían recibido alguna notificación de este fenómeno y, quien sabe, si también alguna acción informativa basada en su protocolo para la investigación de informaciones ovni, la Instrucción General 40-5, de 1992. Para dilucidar esta cuestión, decidí hacer dos gestiones paralelas. De un lado, planteé el asunto a un general del Ejército del Aire, gran amigo mío y que ocupa un relevante puesto en el sistema español de Defensa Aérea. Después de intercambiarnos un par de conversaciones telefónicas, me reuní con él en Madrid el 29 de junio. Lo que me contó fue curioso. De un lado, nada se había transmitido sobre este fenómeno en los canales oficiales del Mando Aéreo de Combate (MACOM). Además, mi contacto telefoneó a sus colegas militares portugueses, quienes le negaron la existencia de detecciones radar, pero le pidieron que “no lo revelara”. Realmente chocante que se quiera negar precisamente la inexistencia de un fenómeno extraño.

De otro lado, el 11 de junio mandé un correo electrónico a la Oficina de Relaciones Públicas del Ejército del Aire, informando sucintamente de los antecedentes anteriores, y rogando consultaran tanto al MACOM, “a cuya sección de Inteligencia le compete las observaciones ovni”, como a Pegaso (centro coordinador de los radares del sistema de vigilancia nacional, ubicado en la base aérea de Torrejón de Ardoz), por si “tenían constancia de informaciones, registro de ecos anómalos, conversaciones con pilotos, etc., relativas a avistamientos inusuales” a las horas precitadas de la noche del 1 al 2 de junio de 2004.

El 2 de julio me llegó la respuesta, en un mensaje firmado por Juan Andrés Toledado Mancheño, teniente coronel jefe de la Oficina de Relaciones Públicas del Cuartel General del Aire, en los siguientes términos:

En relación a su solicitud de días pasados, le informo que el Mando Aéreo de Combate (2-a Sección) no ha tenido constancia de ningún hecho que se pudiese considerar anómalo.
Se ha solicitado al Grupo Central de Mando y Control (PEGASO) la revisión de las cintas del Sistema de Defensa Aérea a las horas indicadas en su correo, y tras su estudio, se confirma la ausencia de ecos que pudieran considerarse extraños.
De igual forma, no ha tenido entrada en el Mando Aéreo de Combate información procedente de pilotos del Ejército del Aire o de cualquier otro ámbito, en relación al fenómeno detallado en el mensaje.

La respuesta se que vino precedida por las consultas antedichas, extremo que pude comprobar de fuentes de todo punto fiables.

Aquí es pertinente reiterar la tesis que expuse en un ensayo anterior (7) y que he vuelto a verificar en esta ocasión: cuando el Ejército del Aire responde oficialmente a un ciudadano una consulta sobre fenómenos ovni, firmada de puño y letra por un militar con nombre y rango conocidos, dando cuenta que se han hecho diversas comprobaciones para verificar ciertos hechos y éstos han sido irreales o no existe información al respecto, podemos estar seguros de la verosimilitud de dichas comprobaciones y, por ende, de la exactitud de las conclusiones facilitadas.

Es algo que el autor ha comprobado en repetidas ocasiones y que tiene comprobado documentalmente. En la presente ocasión, he vuelto a verificarlo. El Ejército del Aire en esto de los ovnis no oculta la menor información al público, antes por el contrario, ha abierto sus archivos de una forma sin precedentes en Europa (8,9) y hace su tarea a la hora de responder a los investigadores que les plantean consultas informativas (10).

En el caso que nos ocupa, el avistamiento de la medianoche del 1 al 2 de junio de 2004, debido a la aparición del trazo luminoso de un meteoroide, no ha dejado rastro documental en los organismos competentes de la Defensa nacional. En cuanto a Portugal, tendrán que ser sus autoridades las que, oficial y fehacientemente, den cuenta de lo que pudo o no pudo haber pasado. De momento, yo personalmente lo tomo en cuarentena.


Referencias:

  1. http://www.spmn.uji.es/ESP/SPMNarti.html
  2. http://oig1.gsfc.nasa.gov
  3. Profesor Ángel Docobo, comunicación personal, 4 de junio de 2004.
  4. Dave Williams (GSFC), comunicación personal, 16 de junio de 2004.
  5. Nicholas Johnson (Orbital Debris Program Office, JSC), comunicación personal, 7 de junio de 2004.
  6. http://www.spacewar.com/2004/040603120319.975iwhmk.html
  7. V. J. Ballester Olmos, “Morón, sensacionalismo y respuestas oficiales”, http://www.anomalia.org/moron.pdf
  8. V.J. Ballester Olmos, Expedientes Insólitos, Temas de Hoy (Madrid), 1995. http://www.anomalia.org/g009.htm
  9. V.J. Ballester Olmos, “UFO Declassification – The Spanish Model”, European Journal of UFO and Abduction Studies, septiembre de 1999, 30-41.
  10. V.J. Ballester Olmos, “Avistamientos en la Sierra norte de Sevilla”, Papers d’Ovnis, julio-septiembre de 2003, 11-12.


Addendum

Este artículo se ha ocupado del fenómeno avistado el 2 de junio de 2004 alrededor de las 0 horas, 5 minutos (las 22,05 horas en Tiempo Universal o GMT del día anterior, por consiguiente). Inicialmente descrito como un meteoro, la Red de Investigación sobre Bólidos y Meteoritos (1) consigna este suceso bajo el epígrafe de “bólidos artificiales, producidos por reentradas o eventos todavía por confirmar”, de esta forma (énfasis nuestro):

Bólido del 1 de junio de 2004 (22h05m-08m TU).
Observadores: Múltiples. Mención especial a: Santiago Delgado Ruiz, José Domínguez, Juan Gerber y Fernando González Fortes.
Magnitud absoluta: -4/-10.
Objeto similar a un bólido pero extraordinariamente lento y de larga duración: 2-3 minutos.
Origen: desconocido.

Lugares de observación: Andalucía (Coin, Huelva, Sevilla, etc), Portugal y Galicia (Allariz, A Toxa, Baralla, Caldas de Reis, Castrelo de Miño Monforte, Pontevedra, Porto do Son, Ribeira, Tomiño y Vigo).

La excesiva duración de este fenómeno excluye la posibilidad de que se trate de un bólido natural (2). Por ello, con la debida cautela, parece que todo apunta a la naturaleza artificial del mismo, un objeto maniobrando a elevada altura, probablemente de carácter militar. En resumidas cuentas, por su duración no inferior a 2.5 minutos y su aspecto, parece claro que se trató de un misil (3).

En estos momentos se está a la espera de que la Fuerza Aérea portuguesa libere las grabaciones del radar, ya que, al estar bajo la operativa OTAN, las grabaciones contienen datos secretos sobre la tecnología usada que deben eliminarse previamente a ser facilitados al exterior (4).

Naturalmente, la identidad del objeto, sea ésta la que fuere, es totalmente compatible con el fondo y la razón del artículo arriba expuesto, que no era otra que constatar que de este suceso no tuvo conocimiento el Ejército del Aire español, dándonos la excusa de comunicar nuevamente con las autoridades militares correspondientes, que han facilitado al ciudadano consultante una información fidedigna.

  Más información actualizada sobre este fenómeno en la entrada de 27/10/2006 del blog del proyecto FOTOCAT.


Referencias:

  1. http://www.spmn.uji.es/ESP/SPMNarti.html
  2. Dr. Josep M. Trigo, comunicación personal, 31 de enero de 2005.
  3. Prof. Ángel Docobo, comunicación personal, 9 de febrero de 2005.
  4. Joaquim Fernández, comunicación personal, 11 de febrero de 2005.

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