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Crítica de libros
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Manuel B. Carballal (2001): Los expedientes secretos Editorial Planeta (Barcelona) 494 páginas y fotografías ISBN:84-08-03792-7. |
Comentario: Luis R. González Manso
El Sr. Carballal edita su primer libro "serio", es decir, en una editorial de prestigio, con buena presentación y con suficiente número de páginas. Por un lado, podría verse como un trabajo interesante, desmitificador de muchas de las tonterías que circulan por el mundillo paranormal, lo que es muy de agradecer. Por otro, este "escepticismo" del autor podría interpretarse como interesado, como un intento que coger al lector con la guardia baja, para hacerle aceptar a cambio las propias ideas del investigador, tanto o más increíbles en ocasiones.
De hecho, el doble juego comienza desde el propio título, "Los Expedientes Secretos". Si el autor considera expedientes secretos simplemente aquellos que no están a disposición del público en general (se imaginan, por ejemplo, sí todos los atestados de la Guardia Civil pudiesen ser consultados por cualquiera), sí, efectivamente se incluyen algunos. Pero si estamos hablando de expedientes clasificados oficialmente como secretos y, peor aún, ocultando delitos o infracciones graves, no he podido encontrar ninguno.
Tras leer atentamente las casi quinientas páginas, uno se queda con la sensación de haber leído apenas una serie de anécdotas cuya continua acumulación interrumpen de mala manera el flujo de la narración haciéndola difícil de seguir, pero nada en verdad sustancioso. Normalmente el escepticismo del autor va dirigido hacia la labor de aquellos investigadores y personajes del mundillo paranormal que no cuentan con su amistad. Por contra, tal espíritu crítico brilla por su ausencia al reproducir relatos de sus amigos, como los del padre Pilón y su papel como radiestesista en la localización de secuestrados por ETA y GRAPO (llegando siempre tarde, ¡qué mala suerte!) que uno desearía tener tiempo para revisar hemerotecas y contrastar debidamente.
De hecho, este trabajo me recuerda bastante a Messengers of Deception, un libro que Jacques Valleé escribió hace veinte años y que no fue nada bien recibido en el mundillo ufológico de la época. Carballal retoma la tesis de Valleé (que los servicios secretos de todo el mundo se aprovechan - e incluso manipulan - la fenomenología OVNI y paranormal para sus propios fines) adaptándola a la realidad española y echándole la culpa al CESID. Si organizaron el 23-F, ¿por qué no algunas cosas más siniestras?
Personalmente, dicha tesis me parece plausible, e incluso confirmada en algunos casos (Carballal menciona el caso del avión-espía U2 americano, que un historiador de la CIA asegura estaría detrás de la mayoría de las observaciones OVNIs sobre los Estados Unidos de finales de los años 50; exagerada afirmación que los verdaderos escépticos han puesto documentadamente en duda y reducido a sus justos términos) pero una cosa es aprovecharse de las creencias populares para ocultar y/o disimular actividades secretas, y otra muy distinta es realizar a propósito engaños a gran escala o cosas más tremendas. Esta diferencia crucial flota por todo el libro y jamás acaba de aclararse.
Analicemos un poco más en detalle los tres apartados del libro:
El primero, "Los espías psíquicos", pasa revista a los rotundos fracasos de los "videntes" en el campo policial, en total contraste con su fama popular. Empieza presentando técnicas policiales ya reconocidas como el perfilado psicológico de serial killers pero pronto le pasa el testigo a los supuestos videntes. Y aunque predominan las historias de fracasos (i.e., el Niño Pintor y Anabel Segura en España) siempre acaba con un "sí, son fraudes, pero en cierta ocasión...". De esta quema sólo se salvan su buen amigo el padre Pilón y su "admirado" Uri Geller. Sin embargo, como tanto negativismo podría ser contraproducente, el autor pasa a enumerar ejemplos donde los servicios de inteligencia parecen haber utilizado a supuestos videntes, no por creer en ellos, sino como intoxicadores o porque sus víctimas si creían en ellos... pero, por lo que se refiere al título del libro, ni un sólo expediente secreto.
El segundo apartado, "El Misterio de la Mano Cortada", presenta (aprovechando la documentación del proceso judicial obtenida por José Juan Montejo) la realidad de este lamentable incidente, famoso en nuestro mundillo por haber sido aprovechado por Jordán Peña para dar un toque morboso a sus historias ummitas. Y, en base a los trabajos del escritor albaceteño Nuñez de la Rosa, identifica finalmente a los misteriosos "médicos daneses /ummitas" como antiguos médicos nazis refugiados en España. Desvestir un santo para vestir a otro.
El tercer apartado, "Conspiración de silencio", es un pot-pourri. El autor pasa revista a temas muy diversos:
Resumiendo, un libro que aporta material interesante y poco conocido para el profano, pero lo hace sin un adecuado respaldo documental o de referencias. Nos tenemos que fiar de la palabra del autor y de la de sus amigos. Y ello me lleva a preguntarme: ¿Si tan seguro está el autor que los servicios secretos manipulan las creencias, qué le hace pensar que no lo están manipulando también a él?





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