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Crítica de libros

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  Eve Frances Lorgen (1999):
The Love Bite
Alien Interference in Human Love Relationships
Elogos & HHC Press, Bonsall, California, EE.UU.
224 páginas. Ilustraciones
ISBN: 0-9677737-0-9.
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Comentario: Luis R. González Manso

Por si no teníamos bastante con unos pervertidos alienígenas que se dedican a experimentar con seres humanos para crear una raza híbrida, Eve Frances Lorgen y otros "Guerreros del Espíritu" como ellos mismos se califican, denuncian que entre las múltiples razas alienígenas que nos invaden a través de portales interdimensionales (los OVNIS ya están desfasados), algunas (especialmente los llamados reptiloides, que siendo como son, no podían sino personificar la maldad más absoluta) pueden calificarse de "vampiros emocionales" que se alimentan de las emociones humanas, por lo que desde la más tierna infancia se dedican a manipular a sus víctimas para que vayan de fracaso amoroso en fracaso amoroso y poder así exprimirlas al máximo. De hecho, tras tales denuncias subyace una interpretación profundamente cristiana del asunto, denunciando los rasgos demoníacos de todo el fenómeno y como nuestra única salvación está en la oración y la ayuda de Jesús.

¿Pruebas? Pero... ¿hacen falta?

En cualquier caso habrá que contentarse con una serie de anécdotas (o casos aislados) sin la menor evidencia material. Así tenemos el ejemplo de Ted Rice que es abducido con sólo ocho años, y a quien una alienígena gris con labios pintados de carmín y peluca roja le corta la cabeza y "trasplanta" su alma a un clon. Poco después sería secuestrado por unos reptiloides que le obligan ¡a hacer el amor con su abuela! La mujer moriría repentinamente al día siguiente, tal como la amenazaron aquellos entes malignos ante su falta de cooperación. En la adolescencia se obsesionó con una compañera de clase (Jill), con quién unos "ángeles" lo habrían emparejado durante una abducción; pero ella no le hacía el menor caso. Años más tarde, en cambio, Jill volvió a su vida y pronto empezaron a dormir juntos, aunque igual de pronto lo abandonó por otros hombres. Esta tumultuosa relación se extendió durante 11 años. Y la culpa es, naturalmente, de los extraterrestres.

Los demás ejemplos presentados no le van a la zaga (entrenamientos de combate alienígena, un agente del FBI abducido y manipulador, etc.). La versión del caso Linda Cortile (auténtico germen de los demás) presentada por la autora es la más exagerada de las posibles, dando como verídico y verificado que el entonces Secretario General de las Naciones Unidas había sido también abducido aquella noche, pese a que el Sr. Pérez de Cuellar lo ha negado siempre -"fase de negación (denial)" lo llaman -. También presenta algunos errores de bulto, por lo que resulta difícil valorar la fiabilidad del resto de los relatos (donde abundan las historias obtenidas bajo hipnosis o en sueños) pues ni siquiera se dice si se han contrastado con las demás personas implicadas, ni si tales incidentes fueron denunciados en su momento o han sido obtenido muchos años después mediante regresión hipnótica.

Aunque la otra mitad del libro se centra supuestamente en el análisis de lo que está sucediendo, nos presenta un panorama tan desolador que resulta patético (es decir, me produce sentimientos muy vivos de dolor y tristeza) ver a que extremos ha llegado la supuesta investigación de las abducciones en Estados Unidos. Mientras a algunos sólo les interesa hacer negocio, otros están genuinamente preocupados por los abducidos. Pero sus ideas están profundamente influidas por un sentido religioso, hasta el extremo de que cada vez se parece más a una demonología.... Algunos de los creyentes más enfervorecidos incluso llegan a denunciar en Internet como "reptilioides infiltados" a aquellos investigadores que no comulgan con sus ideas y defienden la bondad de esos supuestos visitantes. ¿Tardará mucho el linchamiento público de algún inocente?





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