Sumario | Info | Donaciones | FAQs | Actividades | Publicaciones | Enlaces | Artículos | Bibliografía | Galería
Crítica de libros
Enlaces:
![]() |
Angela Thompson Smith (1999): Diary of an Abduction A scientist probes the enigma of her alien contact Hampton Road Publishing, Charlottesville, EE.UU. 328 páginas. ISBN: 1-57174-201-8. |
Comentario: Luis R. González Manso
Otro libro escrito por una abducida. Me llamó la atención el subtítulo: "Una científica analiza el enigma de sus contactos con alienígenas". Sin embargo, la autora resulta ser una antigua enfermera y asistente social que sólo recientemente (con más de 50 años) se ha doctorado en Psicología, no precisamente una ciencia muy consolidada.
Como el título indica, se trata casi de una exposición cronológica de las anotaciones en el diario de la autora desde que en Septiembre de 1986 empezó a interesarse por la Parapsicología y poco después por las abducciones, descubriendo que ella misma era víctima de las mismas. Pero lo curioso en su caso, es que tales abducciones no corresponden a recuerdos reales u obtenidos bajo hipnosis, sino "sueños". La única evidencia física de su realidad son las consabidas contusiones, heridas o marcas que aparecen sobre su cuerpo al día siguiente. ¡No existe ni un sólo encuentro en estado consciente en más de 300 páginas!
Llama la atención como esta británica emigrante a Estados Unidos y divorciada realiza en pocos años una carrera meteórica por los ambientes paranormales hasta acabar dando cursillos sobre "visión remota" en lugares tan exóticos como Nueva Zelanda, Australia o Sudáfrica. De hecho, su primer libro, publicado también en esta editorial, se titula Remote Perceptions.
El lector se ve sumergido en la ya habitual vida cotidiana de un abducido donde proliferan todo tipo de hechos anómalos, y coexisten los fenómenos paranormales más extraños (visiones, mensajes telepáticos, Hombres de Negro, secuestros por militares, fantasmas, etc.) sin orden ni concierto. Era de esperar que un científico adoptase una postura racional ante esta situación, pero lo cierto es que el método científico brilla por su ausencia. Resulta molesta también la absurda insistencia en emplear pseudónimos para mantener el anonimato de ciertas personas, de las que se ofrecen tantos detalles que cualquiera interesado por este mundillo puede reconocerlas, incluso a miles de kilómetros de distancia, como es mi caso. Así, "Mr. T" no es otro que el promotor inmobiliario y mecenas ufológico Robert Bigelow, que incluso llegó a contratarla durante varios años para su fundación ufológica en Las Vegas.
Lo más interesante del libro son las deliciosas escenas sobre la trastienda del escenario ufológico-abduccionista y sus personajes. Incluso la persona que parece más equilibrada acaba mostrando su vena excéntrica. Por ejemplo, ninguno de los artículos de Budd Hopkins nos habría permitido saber que su estudio de Nueva York es visitado de forma asidua por los alienígenas, que incluso llegan a colocar implantes en algunos de sus visitantes (le pasó a la autora). ¡Cuidado con quedarse a dormir allí!
También resulta curioso observar como el virus conspiranoico va infiltrándose en la vida de cualquier abducido. Mientras inicialmente sus sueños se centraban en los alienígenas, a quien la autora prefiere llamar Visitantes (señal inequívoca de una cierta actitud hacia los mismos), tras la lectura de algunos artículos denunciando experimentos de control mental por parte del gobierno norteamericano, empieza a soñar con militares y médicos que la someten a distintas vejaciones (lo que la autora denomina Abducción Dos)... pero también sueña haberse entrevistado con Bush, así que la pregunta permanece: ¿cómo distinguir los verdaderos sueños y fantasías irreales de las experiencias reales supuestamente reprimidas?
De hecho, con la llegada de la menopausia, y cuando la autora ya ha estabilizado su vida con otra pareja, las visitas de sus Visitantes cesan. ¿Habrá una componente hormonal en el fenómeno?
En resumen, aunque el libro no cumple lo prometido (no hay ningún análisis científico digno de tal nombre) resulta valioso para conocer la desconocida red de relaciones tejida entre los abducidos (potenciada ahora con Internet) que echa por tierra la ingenua postura de algunos investigadores sobre la corroboración mutua que supone la existencia de detalles desconocidos descritos de forma supuestamente independiente por varios abducidos.





© Fundación Anomalía