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Crítica de libros

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  David M. Jacobs (editor) (2000):
UFOs & Abductions
Challenging the borders of knowledge
University Press of Kansas. 382 páginas.
ISBN: 0-7006-1032-4.
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Comentario: Luis R. González Manso

El índice de contenidos de este libro habla por sí solo:

  1. La Ufología y la Academia: El fenómeno OVNI como una disciplina escolástica. Stuart Apelle (Catedrático de Psicología, experto en aspectos de sensación y percepción).
  2. Acceso Restringido: Seis científicos naturales y el fenómeno OVNI. Ron Westrum (Catedrático de Sociología y Tecnología Interdisciplinaria).
  3. La Ciencia, el Derecho y la Guerra: Aproximaciones alternativas para las evidencias OVNI. Don C. Donderi (Catedrático de Psicología, experto en aspectos de percepción, memoria y medidas psicológicas).
  4. Los OVNIs, los militares y los primeros años de la Guerra Fría. Michael D. Swords (Catedrático de Ciencia Natural).
  5. La Hipótesis Extraterrestre en los primeros años de la Era OVNI. Jerome Clark (Escritor y ufólogo).
  6. OVNIs: Perdidos en los mitos. Thomas E. Bullard (Estudioso del folklore).
  7. La controversia sobre las abducciones OVNI en los Estados Unidos. David M. Jacobs (Catedrático de Historia).
  8. La hipnosis y la investigación de los relatos de abducciones OVNI. Budd Hopkins (Artista y ufólogo).
  9. Como el fenómeno de las abducciones alienígenas pone en cuestión las fronteras de nuestra realidad.
  10. John E. Mack (Catedrático de Psiquiatría).
  11. La experiencia OVNI: Un correlato normal de las funciones cerebrales humanas. Michael E. Persinger (Catedrático de Psicología y Neurociencia).
  12. Líneas de investigación a desarrollar. David M. Jacobs

David Jacobs ha reclutado a todos los más prestigiosos nombres de la ufología norteamericana en un intento de llamar la atención de la Ciencia, de los intelectuales y de los poderes públicos hacia el fenómeno de los OVNIs y el de las abducciones por alienígenas. Si alguien espera aportaciones novedosas en estos trabajos, quedará defraudado (si acaso lo más interesante son los datos experimentales aportados por Persinger, de una calidad muy superior a las meras anécdotas de Hopkins y similares; así como el tardío reconocimiento por parte de Bullard sobre las influencias culturales en el caso Hill, dando finalmente la razón a Martin Kottmeyer en este punto).

Hace un par de años, el llamado "panel Sturrock" pretendió convencer a algunos científicos de los atractivos de la Ufología, mediante una exposición partidaria (en el sentido de que no se permitió a los escépticos ofrecer sus contrapropuestas explicativas) de una serie de casos de alta extrañeza. Curiosamente, no se incluyeron ningún caso de humanoides y menos aún abducciones, ni intervino ninguno de los colaboradores de este libro. Ahora, David Jacobs intenta remediar tal ausencia.

Pero si la mejor conclusión que los ufólogos pudieron extraer a los científicos del "panel Sturrock" fue que "no estamos convencidos de que las evidencias presentadas representen procesos físicos desconocidos o apunten a la intervención de una inteligencia extraterrestre", aún admitiendo que los OVNIs merecen quizá algún tipo de análisis científico; me temo que la recepción será ahora todavía más fría y escéptica.

El problema no está en que la Ciencia (así, con mayúsculas) no se interese por los OVNIs o por las abducciones. Lo ha hecho y lo está haciendo cada vez más (Stuart Apelle lo demuestra claramente en su trabajo), desde campos tan diversos como el folklore, la historia, y otras ciencias sociales; e incluso, puntualmente, desde ciencias físicas (como las hipótesis tectónicas) o el debate SETI. Lo malo, desde el punto de vista de Jacobs y compañía, es que no lo hace desde los presupuestos de admitir la presencia sobre nuestro planeta de inteligencias distintas a la humana.

A los ufólogos les encanta hablar de su lucha por cambiar el "paradigma" de la Ciencia actual, sin darse cuenta que la existencia (e incluso la visita) de inteligencias extraterrestres es perfectamente asimilable DENTRO del paradigma actual. Lo que NO es asimilable dentro de dicho paradigma es la actuación y comportamiento de esos supuestos alienígenas, tal y como se derivan de la casuistica ufológica y abduccionista que todos conocemos. Resulta literalmente imposible que millones de personas sean secuestradas anualmente desde hace decenas de años por supuestos seres extraterrestres sin que hayan dejado tras de sí evidencias claras e indiscutibles. Resulta absurdo que alienígenas que intentan pasar desapercibidos en sus acciones (llegando incluso a provocar amnesia en sus víctimas por métodos desconocidos) se paseen por ahí llamando la atención con sus OVNIs llenos de lucecitas multicolores.

Buena parte del libro se dedica, en una u otra forma, a presentar una historia del panorama ufológico de los últimos 50 años. Llama la atención comprobar como la hipótesis extraterrestre es incluso anterior a los OVNIs, en el sentido de que ya Emmanuel Swedenborg (1688-1772) mencionaba sus encuentros y comunicaciones con gentes de otros planetas. Pero sobre todo queda en evidencia una de las señales más inequívocas de que la Ufología es una pseudociencia (en palabras de Philip Klass): el paso del tiempo no ha incrementado ni un ápice el conocimiento básico o la compresión de estos fenómenos aparentemente misteriosos. Por referirme de nuevo a mi crítica anterior, ni siquiera sabemos si esas luces asociadas a los OVNIs tienen que ver con su sistema de propulsión, con su afán de notoriedad o con determinadas normas de seguridad aérea.

Pero lo más descorazonador es cuando comprobamos la facilidad con que algunos de estos supuestos profesionales abandonan el método científico (llegando a abogar, como hace Donderi en su artículo, por una aproximación legalista o incluso de inteligencia militar para la evaluación de las pruebas disponibles). Nadie niega que las explicaciones aportadas hasta ahora por los escépticos no han sido suficientemente probadas y contrastadas, y que quizá en ocasiones pecan de generalistas, pero la respuesta pasa por una mejora en la metodología de recogida y análisis de los datos, así como en el intercambio libre y abierto de información y casuística, para alcanzar un debate más profundo y responsable sobre estos fenómenos.

Todos estamos de acuerdo en que sería deseable un mayor interés de la Ciencia por el fenómeno OVNI y las abducciones, pero este libro no aporta ningún nuevo argumento de peso para ello, más bien al contrario, podría resultar contraproducente al insistir de una forma tan descarada en una premisa no demostrada: la HET.





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