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Crítica de libros
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Steuart Campbell (1994): The UFO Mystery Solved Pedidos: Gazelle Book Services Limited, Falcon House, Queen Saquare, Lancaster LA1 1RN, England. E-mail:Gazelle4GO@AOL.COM Págs: 208. ISBN: 0-9521512-0-0 |
Comentario: Manuel Borraz Aymerich
El misterio de los OVNIs ha podido ser finalmente resuelto. Alrededor de un 90% de los genuinos informes sobre observaciones OVNIs (es decir, los que no son puros fraudes) pueden ser explicados como observaciones de espejismos, generalmente espejismos de astros. Esta es la tesis central del libro de Steuart Campbell, que mantiene una postura abiertamente escéptica sobre el tema de los OVNIs.
Para el autor, solucionar el problema representa encontrar las posibles causas objetivas de los informes de OVNIs. No ahorra críticas a las pretensiones de estudiar OVNIs, cuando lo que tenemos son, en realidad, informes sobre OVNIs. La solución de Campbell pasa en definitiva por intentar encontrar una causa arquetípica que explique las peculiaridades de la mayor parte de los informes sobre objetos volantes no identificados.
A un interesante capítulo centrado en los problemas de la percepción y el recuerdo le sigue otro dedicado a las fuentes de confusión, donde señala la incidencia de los fraudes (en particular en el terreno de las fotografías), y demás explicaciones clásicas, como las observaciones de aeronaves convencionales o de cuerpos astronómicos. Por otro lado, minimiza el papel de las meras alucinaciones (para el autor, los incrédulos suelen darles un papel preponderante, de forma injustificada) y señala el carácter fuertemente especulativo de "explicaciones" como el "gas de los pantanos" los "Earth lights" o el rayo globular. Asimismo, enfatiza el papel de las falsas asociaciones causa-efecto cuando se manejan supuestos efectos físicos, o el papel del miedo y los síntomas psicosomáticos en los efectos fisiológicos atribuidos a los OVNIs.
A partir de aquí desfilan numerosos casos interpretados desde la óptica de los espejismos, generalmente astronómicos. Muchos son verdaderos "clásicos" como las observaciones del padre Gill en Papúa-Nueva Guinea (que explica como espejismos de Mercurio, Venus y Marte), la persecución de Mantell, el encuentro de Joe Simonton (que relaciona con espejismos de Júpiter), el caso con huella de Delphos, e incluso filmaciones como las de Tremonton y Great Falls (espejismos de diversas estrellas).
Algunos casos concretos merecen sendos capítulos. Para el caso Arnold rehabilita la explicación del espejismo de las cumbres de montañas distantes, barajado por Menzel en su momento. Siguen discusiones pormenorizadas de las fotos de Isla Trinidade, del caso de Socorro, de la filmación de Nueva Zelanda del 31/12/78, etc, etc.
Antes de los apéndices y la lista de referencias que cierran el libro que, por cierto, también tienen su interés, el autor termina con un capítulo a modo de conclusión, que recoge numerosas reflexiones sobre la Ciencia, los científicos y la Ufología, recomendaciones sobre la investigación del tema y algunos comentarios finales sobre las replicaciones de su tesis.
Ya es hora de advertir, no obstante, que el autor concede a los espejismos algunas capacidades con las que, en sus propias palabras, no todos los físicos ópticos estarían de acuerdo. Para el autor, los espejismos serían capaces de magnificar el tamaño y brillo de la imagen de una estrella, hasta el punto de hacerla visible en pleno día. Serían capaces de afectar, no sólo a objetos visibles prácticamente en el horizonte, sino también a objetos situados incluso a más de una decena de grados sobre el mismo. En algunas ocasiones, podrían dotar a las imágenes en cuestión de movimientos angulares considerables, tanto lateral como verticalmente.
Por todo ello, la hipótesis del espejismo en manos de Campbell se transforma en una hipótesis poderosa (casi mágica, diríamos) "capaz de resolver los casos más difíciles". Permite disponer de objetos de casi cualquier forma, tamaño y luminosidad en casi cualquier posición del firmamento, siempre que la elevación no sea muy alta, y a cualquier hora del día o de la noche. Todo ello sin más que localizar algún planeta o estrella en un área determinada y suponer la presencia de una inversión térmica a conveniencia, que distorsione, desdoble o incluso mueva la imagen del astro.
Otra cuestión a plantearse es si Campbell aplica con rigor sus hipótesis a los casos que trata. Un vistazo a los casos españoles que menciona (tabla pp. 177-178) revela igualmente opiniones apresuradas, poco documentadas o de dudosa base. Por ejemplo, calificar de probable espejismo astronómico el avistamiento de Galdar (Gran Canaria) del 22/6/76, o explicar a partir de una observación de la estrella Sirio el incidente de Manises del 11/11/79. Resulta desconcertante la explicación "probable espejismo astronómico" al presunto aterrizaje de Puente de Herrera del 15/8/70.
Con todo se trata de un libro recomendable no sólo por su enfoque original sino por muchas informaciones valiosas que aporta y por las argumentaciones y contraargumentaciones que hace de algunos casos ya tratados por otros autores escépticos con mayor o menor fortuna.





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